Opinion

-Sacar la vuelta a Parral salió peor

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GPS / Columna
lunes, 17 junio 2019 | 05:00

-El damo de compañía ni siquiera se despeinó

-Dos cuadras y media de imprudencia

-JMAS tolera robo de agua no sólo en El Sauz 


Si pensamos que el grito “huevón” iba a ser el único propinado al gobernador en la gira del presidente de la República, evidentemente estábamos en un error.

Lo que mal empieza mal acaba, o más bien dicho, la inefable Ley de Murphy, persiguió a don Javier Corral Jurado por más que quiso blindarse.

Mas le valía haber permanecido en el green con sus cuates, buscando el ansiado hole in one o peloteando en las canchas de tenis de la Ciudad Deportiva, pero pudo más la punzada.

Decidió en principio -muy respetable- encerrarse en la comodidad de Palacio. Sacó un pie a la banqueta nomás calle para recibir a Andrés Manuel, y pese a ello, no faltó el ciudadano inconforme que le espetó el consabido grito apenas se asomó por la misma puerta que Jaime García Chávez tumbaba en 2016 para “sacar al tirano”.

Los memes al respecto ya inundan las redes sociales. Desde el mismo viernes eran un mensaje claro que exigía prudencia.

El sábado, pasada la una de la tarde, Marijose Valles ordenó el envío de un comunicado de prensa, suspendiendo su asistencia al evento en Parral y reprogramando en Camargo el día de ayer.

Al final, las precauciones de preferir un escenario azul de poco le valieron. El público no dudó en abuchearlo, una y otra vez sin cansancio ni pena por la visita del presidente.

Aún con el abrazo “cariñoso” de AMLO, Corral fue una vez más víctima del bullying político, característico de los seguidores de la cuarta transformación.

Los deseos de respeto, abrazos y estimaciones de Andrés Manuel a Corral, entraron por un oído y salieron por el otro en la concurrencia.

El domingo, un nuevo comunicado, resaltando el acompañamiento cordial entre ambos, el saludo presidencial y once fotos -no exageramos- de apapachos, sonrisas y likes del señor. 

Obvio, los abucheos y el momento incómodo provocado no existieron en el boletín enviado por los chicos de Marijose, que aún no se lavan la mano con que saludaron a Andrés Manuel el viernes pasado. Valió la pena para ellos la regañiza de Corral por el deprimente manejo de redes sobre la visita a Palacio.


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Pero que no se preocupe mucho el señor gobernador, su amigo Juan Carlos Loera tampoco salió bien librado.

Destacaron varias cartulinas de un color fluorescente, con letras negras, denunciando nepotismo en Jiménez.

La sola mención seguramente puso en aprietos al delegado, quien se supone a estas alturas ya debió tomar medidas inmediatas para atender las denuncias.

No le hicieron gracia seguramente al presidente los señalamientos, más cuando tenía a su lado a la hiperactiva Ariadna Montiel, subsecretaria del Bienestar, también vinculada a los mismos vía relación de comadrazgo.

No fue el único incidente. Gustavo Madero, el senador de la república, también sufrió el clásico abucheo al ser presentado en el presídium.

Madero ha estado insistentemente en eventos del gobernador, en busca de lucimiento personal y reflectores, que no ha tenido a nivel nacional en razón de su encargo.

Sonriente, muy sonriente, por todos estos incidentes, Cruz Pérez Cuéllar, aplaudidor y puesto para la foto, disfrutó de un lugar privilegiado durante toda la gira, sin el más mínimo rasguño. En papel de damo de compañía presidencial ni siquiera se despeinó.


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La foto que le publicamos en nuestra edición digital nos fue enviada por un amable lector. Fue tomada sobre Avenida de las Industrias, al norte de la ciudad.

Se aprecia en ella a un muy joven ciclista que con su mano toma la ventana del copiloto del vehículo, un sedán de modelo atrasado.

Durante un par de cuadras, conductor y ciclista se fueron juntos, charlando como si no hubiera ningún peligro en ello.

Afortunadamente no pasó a mayores. Ambos siguieron su camino sin problema alguno, pero la imprudencia de ambos pudo haber provocado un accidente.

La bicicleta apenas iba a unos centímetros del vehículo. Un bache, un bordo, un error al conducir con una sola mano, pudieron llevar al ciclista debajo de las llantas del auto.

No hubiera sido extraño que ello ocurriera, porque la estadística demuestra que la mayoría de esas imprudencias se convierten en accidentes.

Al año se producen cerca de 12 mil sucesos viales en la ciudad de Chihuahua, donde la mayor causa de los mismos es la imprudencia en conducir.

Conductores que hablan o textean por el celular, o tienen descuidos infantiles como un cosmético caído o un café caliente, son quienes están provocando la mayor cantidad de accidentes, incluso por encima del consumo de alcohol.

Los automovilistas y su imprudencia son historia que contribuye a que nuestro estado ocupe un principal lugar nacional en accidentes viales, sin que hagamos conciencia de ello.


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Mientras el Comité Municipal del PAN Juárez sufre semana a semana para pagar nómina, sin la más mínima posibilidad de operación, ahorcado financieramente, su homónimo de Chihuahua se da el lujo de invertir incluso en mejoras del inmueble.

No hay pobrezas en Chihuahua a diferencia de Juárez. La imagen que le mostramos nos habla de un Comité Municipal rebosante, con una nueva y remodelada fachada.

Incluso nos dicen que la manita de gato alcanzó para interiores, con la finalidad de recuperar imagen ante la militancia.

Es cierto que hace tiempo no se le metía mano. Probablemente, nos dicen, desde que el CDE se trasladó a las instalaciones de la Bolívar, y el CDM pasó a ocupar el edificio de la Ocampo.

Ahí despacha Paloma Aguirre, la presidente del comité municipal, que días atrás estuvo muy ocupada con cursos para nuevos militantes y un programa de recolección de medicamentos para donarlos a familias de escasos recursos mediante un programa de servicio médico permanente.

Contrario a ello, en Juárez, Joob Quintín Flores, fenece sin apoyos ni recursos, apenas flotando, a contra corriente del nuevo amanecer.


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Si el acueducto de El Sáuz parece gasoducto de Pemex en alguna región poblana -donde nació el término “huachicol”- el de Los Ojos del Chuvíscar es lo que le sigue al clandestinaje descarado. 

Toleradas por la Junta Municipal de Agua y Saneamiento desde hace años, dicho acueducto que conecta otra gran batería de pozos a la red de distribución de la ciudad, está lleno de tomas ilegales. Se cuentan por decenas o por cientos, según las quejas de quienes conocen la zona. 

Al de El Sáuz le extraen unas cuantas grandes cantidades a fin de regar cultivos, sobre todo de nogal. La gravedad es tal que, nomás para dar una idea, cada nuez requiere entre 10 y 13 litros de agua. 

Pero el que viene de la batería de Los Ojos no se queda atrás en lo que se roban de agua, para uso de granjas, lotes y colonias aisladas. 

De este otro lado de la ciudad hasta se promociona la venta de lotes con todos los servicios, incluida el agua irregular que, abiertamente se les dice a los posibles compradores, se le roba al acueducto en lo que la autoridad los regulariza. 

Así de simple, al cabo no hay sanciones, no hay autoridad. 

Las denuncias se le han hecho llegar por montones al director ejecutivo de la JMAS, Roberto “El Pony” Lara, pero ni se ha dado por enterado.