Opinion

-Sacaron billetón por 90 millones antes de irse

.

GPS / Columna

lunes, 13 septiembre 2021 | 05:00

-Triple reto el de Bonilla, austero, eficiente… y paciente

-Los berrinches de Daniela para el anecdotario

-Un cumpleaños casi desapercibido el de Maru

Desde el mes de julio adelantamos en este espacio cómo se había hecho un suculento negocio desde la Secretaría de Salud para la compra de equipo de hemodinamia en el Hospital General.

Pues bien, justo en la semana final de la gestión de Javier Corral y su rapaz secretario de Salud, Eduardo “El Higadito” Fernández, sorprendió a propios y extraños que sin avisar llegó al nosocomio un cargamento de equipo por 65 millones de pesos.

Corresponde la adquisición a un cuestionable contrato firmado al fin de la administración pasada mediante una licitación amañada, como casi todas. Imagen de referencia en versión digital de GPS.

El problema es que se priorizó la adquisición para la sala de hemodinamia, cuando había otras necesidades urgentes por atender no sólo del HG, sino de todo el sistema de salud.

Prueba de lo anterior es que ni siquiera hay lugar para instalar el equipo e insumos. Hasta en la sala de enfriamiento ha terminado parte del cargamento, porque había urgencia por la compra, no por poner a trabajar el equipo.

Nadie del personal encargado de la operación médica en tierra, salvo los funcionarios que se beneficiaron de la adquisición, encabezados por Gilberto Martínez Manzanera, entonces director médico de la Secretaría de Salud, sabían del nuevo equipo.

Se anexan las firmas del famoso contrato por los más de 90 millones de pesos donde figuran Gerardo Emanuel Arredondo Llanos, de la Subdirección de Recursos Materiales, Liliana Gutiérrez Nava de Adquisiciones y Marcó Alejandro Salazar de la Dirección Médica dependiente de Martínez.

Llama la atención cómo en medio del proceso de entrega-recepción de la Secretaría de Salud urgía hacer esa compra a Adaca Medical, la empresa favorita de “El Higadito” Fernández, quien más que un fracaso administrativo resultó un saqueador bastante exitoso.

***

Sí está muy alta la vara para Marco Bonilla, indudable, como lo planteó en su toma de protesta. Tiene enfrente el referente de la gobernadora, pero no es el único para su adversidad… y fortuna de los chihuahuenses, por el nivel de exigencia que existe hacia quien ocupe ese puesto.

Más bien que mal, tuvo la oportunidad de platicar con Marco Quezada, Reyes Baeza, Juan Blanco, Gustavo Ramos Becerra, Patricio Martínez, Rodolfo Torres Medina, Alejandro Cano y Javier Garfio. Cada uno de ellos trae en su costal de experiencias detalles o detallotes que platicar…incluso de tipo carcelario y un atentado.

No se puede quejar de los asesores de primera línea con que cuenta, con sus errores y aciertos, que le compartieron conocimiento y experiencia. Refrendaron compromiso con su asistencia presencial al primer acto formal de su administración. Qué mejor voto de confianza.

Ojalá que no sean sólo de jarabe de pico como simuló con gran fracaso y estruendo el exgobernador Corral, cuando llamó a los exgobernadores a que le sumaran bonos ante el lodazal en que se encontraba.

Retomar el sur como prioridad, mejorar sus maltrechas calles, el relleno sanitario, el necesarísimo rescate del centro de la ciudad, la salud preventiva, el escudo Chihuahua y la dignificación al personal policial, son compromisos que deben ser vistos a corto plazo por el alcalde en funciones. Despacio que llevo prisa.

Tiene todo para hacerlo. La imagen, fundido en un abrazo con Maru Campos, es preludio de un ejercicio de gobierno con viento en popa…pero con una advertencia -amable solicitud en palabras de la gobernadora-.

Hay que tener paciencia por el tema de los recursos económicos, debido a la condición desastrosa en que recibió la hacienda pública, ya con el primer préstamo de corto plazo, 800 millones, obligados para sacar la cabeza del agua. Negociación de altura, con intereses a la mitad de los que presumió el innombrable.

Tendrá Marco que ser solidario entonces y eficiente hoy más qué nunca. Tiene con qué en el ordenamiento administrativo que se le dejó en el anterior trienio y mejorarlo. Lejos e impensable dormirse en laureles. Lo sabe bien, como lo reconoció en su evento del viernes.

El pequeño niño de Chihuahua 2000, el cerillito, tiene frente a sí mismo un descomunal reto y compromiso. Su madre, Lucy Mendoza, estimada en el gremio periodístico por su paso en varios medios, fue testigo junto con la clase política local del empeño de su palabra en la difícil y retadora tarea.

***

Corolario de las tomas de protesta de los alcaldes, lo es la diferencia entre los eventos de Cruz Pérez Cuellar y Marco Bonilla.

La presencia de la gobernadora marca un parámetro indudable. Cruz hizo hasta lo imposible por ajustar horarios para tenerla, pero la logística le impidió a ella, por encima de sus deseos y reciprocidad política, acompañar al juarense.

El asunto causó resquemor y ronchitas, más que por el sol y el inclemente calor de la Plaza de la Mexicanidad con su portentosa X. Porqué les dio elementos a los contras en Morena para echar sal sobre la herida.

Nada de consecuencias del incidente. Hubo comunicación y compromiso personal entre ellos. Obvio, el pecho de Cruz no es bodega, como todo mundo se dio cuenta en su discurso, al disculpar la tatemada de sus invitados.

Andaba Juan Carlos Loera con ojo rojo. Saludó a Cruz y salió casi corriendo del evento. Acá en Chihuahua, Marco Quezada se dejó querer y aguantó hasta el final, repartiendo saludos, pero rehuyó Juárez. Su cada vez más diminuto capital político está en la capital del estado.

La otra diferencia fue el lugar del evento y precisamente los invitados. Marco Bonilla en el cómodo y climatizado Centro de Convenciones, con clase política casi estrictamente y sin atención alguna a medios informativos.

Cruz metió sindicato y base electoral que le ayudó a conseguir el triunfo, con bailables y música popular. La raza aguantó estoica el rostizado. El operativo de traslado fue gigantesco.

Marco presentó solicitudes…Cruz exigencias…el Fideicomiso de Puentes Fronterizos por ejemplo, que en el fondo no debiera ser motivo real de disenso.

***

Los enojos de Daniela Álvarez, diputada federal, llegaron al nivel de berrinche, por la ausencia de una mención en el discurso de Cruz Pérez Cuéllar. No fue la única que careció de mención.

Aún no terminaría Cruz de darle play a los videos si todos se hubieran quejado. El mismo edil fue motivo de desaire por parte del Congreso durante la toma de protesta de Maru. Igual que casi todo mundo ni silla tenía reservada entre los invitados por el Congreso.

Tiene mecha corta la legisladora federal. No aguantó una segunda maltratada, cuando tiene varias semanas tratando de ver al alcalde, que apenas el viernes asumió el gobierno.

Es parte de la farándula política, que parece más bien pasarela política.

En los últimos eventos de uno u otro color, hay una excesiva mención de asistentes, un regreso al pasado con kilométrico presídium y personalidades.

Por si fuera poco, olvidó la legisladora aquel 2014 cuando, junto con el ahora diputado local, Mario Vázquez, le arrebataron al equipo de Cruz la presidencia del PAN en el estado por la grabación clandestina de una llamada telefónica que afectó entre los consejeros blanquiazules al grupo del hoy edil fronterizo.

***

Casi pasó desapercibido el cumpleaños de la gobernadora constitucional, María Eugenia Campos Galván, aún y cuando ella ni una mención hizo en su muro de face.

Fue María Ávila quien desde temprano posteó el sábado, con una foto de Maru, las felicitaciones por el onomástico.

Más tarde, en un evento con Marco Bonilla, se cortó el pastel y se recibieron algunos regalos, pero hasta ahí. Las fotos en nuestra edición digital.

El manejo del tema fue aplaudido precisamente por lo discreto en que transcurrió, pese a las ganas que muchos tenían de aprovechar para la felicitación.

Lo dijimos desde mediados de semana, hay nuevas formas en la gubernatura, más discreción en temas como éste, que son malinterpretados en momentos de austeridad y crisis económica.

Pasó a mejor historia el protagonismo y reflector incandescente.