Opinion

-Toda la mala fe para nueva fuga a Mazatlán

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GPS / Columna
martes, 23 julio 2019 | 05:00

-Apurar los plebiscitos para alumbrado

-El dictador ha resuelto en caso Santo Niño

-La negocia en favor de Paco Navarro


 Se queja el gobernador de los desplantes de intolerancia y antidemocracia, ausencia de transparencia y cualquier defecto en sus contrincantes políticos.

Es muy bueno para ver la paja en el ojo ajeno. Su cuenta de redes sociales da testimonio de ese activismo permanente, incluso estos días en que anduvo, y anda, desaparecido.

Pero resulta que Javier Corral cae en los mismos extremos y con similar o peor indiferencia.

Resulta que desde el 13 de julio hasta el 18 de julio no se supo oficialmente de alguna actividad suya, como tiene acostumbrado su equipo de comunicación social con la agenda pública.

El 13 se mandó correo a los medios para avisar que el gobernador estaría el 14, el domingo, en sesión solemne del Congreso en Parral.

Y de ahí en más el jefe del Ejecutivo se desapareció sin decir palabra alguna, ni mandar oficio a los otros poderes, ni por mínima cortesía.

Una semana después, para ser exactos el día 18, se envía de nueva cuenta email anunciando la reaparición del mandatario, otra vez en Parral, con motivo de la conclusión de la cabalgata.

No hay información alguna de las actividades privadas realizadas durante ese tiempo. ¿Dónde estuvo esos días?, quien sabe, porque en Palacio de Gobierno no se le vio. La realidad es que andaba ya de vacaciones y sólo hizo paréntesis para ir a Parral.

Se dijo que había estado atendiendo asuntos personales, pero sin mayor dato, generando incertidumbre y especulación, porque no se trata de cualquier persona.

Es el gobernador y su responsabilidad está señalada en la Constitución misma. 

Pero además resulta que el Secretario General sale con que ahora sí está de vacaciones esta semana, con lo cual cumpliría dos en Mazatlán.
 Viola el gobernador disposiciones legales que le obligan a informar de sus salidas, así como la elemental ética del ejercicio público, con el mayor desparpajo posible.

No sólo el estado se encuentra inmerso en una ola de violencia, sino que hay exigencias mínimas que le exigen hacer un esfuerzo de trabajo de escritorio, donde se le acumulan documentos que deben llevar su firma de puño y letra, que no puede delegar en nadie.

Hay trámites esperando, no uno ni tres meses, más de medio año, sin que el Señor se digne a tomar la pluma para estampar su rúbrica.

No toda la chamba del gobernador se puede hacer por teléfono ni por redes sociales, ni por interpósita persona.


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Claro que hay una estrategia subyacente de Armando Cabada y Maru Campos para acelerar el plebiscito sobre el alumbrado público.

Nada hay más ingenuo que pensar que se iban a quedar con las manos cruzadas, esperando cómo transcurre éste y el siguiente año para aplicar los proyectos.

La intencionalidad evidente es acelerar el número de firmas posibles y no agotar los 90 días de plazo señalados por el Instituto Electoral para su presentación y validación.

Así de esa forma se obliga a anticipar los tiempos y que sea este mismo año cuando se aplique la consulta ciudadana y pueda ejercerse el esquema de inversión que se plantea en cada proyecto.

Dejar suelta la recolección de firmas – operación subrepticia que por supuesto jamás se va a aceptar oficialmente- sería tanto como cancelar ambos proyectos.

Los promoventes de la participación ciudadana tranquilos administrarían la recolección de firmas hasta las 24 horas del día noventa, para llegar al cuarto para las doce con las mismas en la oficialía de partes del IEE.
 Luego el IEE le daría largas interminables.

Ni Cabada ni Campos están dispuestos a que ello ocurra, dada su naturaleza de obras emblemáticas, vinculadas al tema de ataque integral a la inseguridad galopante, que ni la federación, ni el Estado han sido capaces de reducir.


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Ya tenían todo listo para el desalojo de los vecinos de las canchas de Santo Niño, pero se les volvió engrudo el atole.

Joel Gallegos, el director de gobernación, no pudo explicar razón jurídica alguna ni convencer a las molestas personas que se sintieron agredidas sólo con la presencia de agentes armados y con toletes.

El abogado de los vecinos lo desarmó con explicaciones de procedimientos jurídicos adicionales a los amparos ya resueltos.

Y Gallegos no se animó a dar la orden. Había que desalojar por la fuerza y le temblaron las corvas. Le sacó a la responsabilidad. Pese a que la orden indudable es que tome posesión del bien inmueble a como dé lugar.

A ello se comprometió el gobernador desde el 4 de julio con los padres de familia del CAM. Está su palabra empeñada, cuando le pusieron en su mano un pedazo de la primera piedra que no pudo colocar.

Deberán los vecinos permanecer día y noche resguardando el espacio, porque le gusta al gobierno del estado el desalojo de madrugada.

Ya lo han hecho en otras condiciones similares. Es un viejo truco que ni siquiera es del nuevo amanecer.

Nos dicen que eran por supuesto más de unos cuantos agentes, que hicieron fuerte a Gallegos ayer, en sus alegatos sin fuerza.
 No se entiende el empecinamiento por construir la necesaria infraestructura de atención a niños y jóvenes con discapacidad en ese espacio.

Hay otros terrenos en mejores condiciones, como uno localizado detrás del CRIT, que tiene a un lado el Hospital Infantil de Especialidades, con una capacidad idónea para resolver el tema de atención médica, en todos los niveles, como lo han hecho ver los vecinos.

El hospital es una joya de atención que podría darle un plus al CAM, con el agregado del Centro de Rehabilitación Infantil y la posibilidad de crecimiento a futuro por la extensión del terreno, y no con un espacio limitado que quedará rebasado en unos cuantos años.


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 La Secretaría de Bienestar en Chihuahua al mando de Juan Carlos Loera les cambió la pichada a los líderes indígenas que organizaron la “Marcha del Hambre”.

La semana pasada habían quedado de reunirse en la capital del estado hoy para dar seguimiento a los acuerdos sobre la entrega de apoyos federales en los municipios de la sierra; pero ayer se cambió la sede a San Ignacio de Arareco a las dos de la tarde.

La activista del municipio de Uruachi, Flor Bejarano, y el dirigente indígena Julio Mauricio Padilla, militantes de Morena, por cierto, fueron quienes exhibieron la falta de cumplimiento de un acuerdo tan sencillo por parte de Loera de la Rosa y sus operadores para la región serrana.

Si en algo tan sencillo como cumplir con la reunión en el punto acordado no muestra seriedad el funcionario federal, menos en los compromisos de fondo.

Por ello es que este día van a acudir a la reunión en Arareco, a mostrar su descontento con el cambio unilateral que apenas ayer y a marchas forzadas les fue notificado. 

La intervención del súperdelegado, del personal de la Secretaría de Bienestar y de todas las dependencias federales el pasado 16 julio en la “Marcha por el Trabajo” -como se le denominó oficialmente- era con el fin de continuar el avance de los manifestantes hasta la ciudad de Chihuahua.

Pero además buscaba apaciguar la protesta que podría crecer para agosto, cuando está prevista una visita del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Ahora, ante este incumplimiento y una serie de inconformidades que surgieron tras la reunión con Loera, parece que no habrá más posibilidades de acuerdo y sí de una protesta mayor en la visita presidencial.

Se espera que López Obrador esté durante la primera quincena de agosto en los municipios de Guadalupe y Calvo y Guachochi, a donde tiene agendadas visitas a los centros de salud.


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 Con un Jorge Lara en papel meramente testimonial, que se observa como un último y débil intento Corralista por estorbar, prácticamente Paco Navarro logra aglutinar los grupos en su entorno, para la presidencia del Comité Municipal panista.

Hay compromisos en la cesión de la mayoría de las posiciones en el órgano colegiado, que favorecen el proyecto de Maru Campos hacia la gubernatura.
 El Dhiac-Yunque pierde entonces la presidencia, pero logra posiciones, junto con los Gaudinis y resto de grupos, salvo alguna sorpresa de última hora que hasta ayer era si no imposible, muy poco probable.