Opinion

-Un viejo picadero reabierto como muchos

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GPS Dominical

domingo, 22 enero 2023 | 05:00

Al "picadero/punto de venta" localizado en Punta Oriente, en Praderas de Uganda, "reventado" el año pasado, entran y salen personas, la mayoría muy jóvenes, continuamente.

El exterior está barrido, no hay basura, ni amontonadero de cosas, como pudiéramos esperar en este rincón de drogadicción.

Eso llamaría mucho la atención. No tiene pintura nueva, pero tampoco está cayéndose. Es una casa ordinaria, normal, de clase media-baja, que no llama la atención a simple vista.

Son muy pocos los que llegan y "se pican" dentro, únicamente los de confianza. Entran y a la media hora salen. Los más, aparecen repentinamente a pie, en bicicleta o en auto, muchas veces dejado a la distancia, a una o dos cuadras. Puede ser cualquier hora del día. Ahí no hay descanso.

Tocan muy bajo, discretamente. Sale una joven delgada, en ropa deportiva, mira para todos lados, y luego entrega un paquetito, rápido, recibe uno o dos billetes. 30 segundos o menos duró la transacción.

Nadie vio nada. Los vecinos sospechan o tienen certeza, pero ignoran el asunto para no meterse en problemas. Saben que rondan personas armadas y unidades de policía sospechosas que pasan como si nada.

Como esa casa hay decenas en muchas colonias de la ciudad, la Revolución, La Villa, Chihuahua 2000, Villas del Real, la Industrial, el Barrio Bajo, la zona de tolerancia en el antiguo Barrio de San Pedro, Riberas de Sacramento, Barrio del Norte, Martín López, Ranchería Juárez, y, desde hace algunos años, todas las etapas de Punta Oriente, una extensa zona urbana, con miles de casas de interés social, muchas abandonadas.

Ahí en esos lugares circulan miles, y juntos, millones de pesos en ganancias ilícitas, cada semana, protegidas por células criminales, y estas a su vez, cobijadas por cárteles mucho más fuertes, de corte estatal y nacional e incluso, internacional, con amplia base social, como hemos visto en Juárez, Tijuana o Culiacán, con expresiones de violencia, incendio de negocios y vehículos.

Son el cristal y aún de manera marginal, muy poco, el fentanilo, los que mueven esa economía subterránea, por la cual pelean los grupos del crimen organizado desde hace años, y que nada más en este 2023, apenas al inicio, ya dejan una estela de 27 ejecuciones.

Es una ola de violencia imparable. Van ocho mil 351 homicidios del 2018 a la fecha a nivel estatal, colocando a Chihuahua como la cuarta entidad con mayor número. Terrible la estadística, 2022 terminó con mil 655 asesinatos, menos que los tres años anteriores, dos mil 059, dos mil 296, y dos mil 179, respectivamente en 2021, 2020 y 2019.

Estamos por debajo de la media nacional –estrictamente a la mitad- que es altísima, tres mil 536 homicidios, con primer lugar Guanajuato, Baja California, Estado de México y nosotros en Chihuahua.

No hubo que esperar a que terminara enero del 2023, porque en la tercera semana ya está bañado en sangre, con los homicidios que observamos en Villa Juárez, El Porvenir, El Porvenir II, Madera 65, Carrizalillo, Vistas Cerro Grande, Cerro de la Cruz, Punta Oriente, Desarrollo Urbano, Bellavista, Campesina, Camino Real, Carretera a Juárez, CTM Industrias, Villas del Real, Nombre de Dios, Ampliación Nuevo Triunfo, Libramiento Oriente y La Noria.

Son estos lugares donde tiene registrada la Fiscalía la mayor cantidad de homicidios, muchos de ellos coincidentes con los "picaderos/puntos de venta".

Ha detectado la Fiscalía participación de diversos grupos criminales involucrados. Es la pelea cruenta por el territorio y el gran negocio, que tendría que motivar una reacción de la autoridad del mismo calado.

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En este escenario, movió sus piezas de ajedrez el ejército con cambio en las cabezas de las estratégicas zonas militares XLII y V, con personajes de muy probada experiencia.

Indudable la intención de oxigenar el combate al crimen organizado, principalmente narcotráfico, narcomenudeo y persecución de generadores de violencia. No puede dejarse a los estatales y municipales únicamente esa tarea.

Las áreas de inteligencia conocen a la perfección que estos grupos impactan más allá de la extensa zona serrana sino –como hemos visto- en las principales ciudades del estado, Chihuahua y Juárez, obvio, Parral, Delicias, Cuauhtémoc, entre otras, donde hay apetitoso movimiento de dinero.

Llegan el General de Brigada Diplomado de Estado Mayor, Alejandro Silva Hernández a la 42 ZM, con cabecera en Parral, y a la 5ª ZM, el General de Brigada Diplomado de Estado Mayor, Saúl Luna Jaimes. El General Silva viene de ser el responsable del Centro Nacional de entrenamiento, y el General Luna, de ocuparse de la nada tranquila zona militar de Tijuana.

Trabajarán coordinados con el mando local de la Guardia Nacional, corporación que tiene nuevo comandante en el país, otro General DEM, David Córdova Campos, con la caída para arriba del General Luis Rodríguez Bucio, designado subsecretario de Seguridad y Protección Ciudadana.

Son ellos los responsables de dar resultados; el General Silva en la 42 con responsabilidad en la zona serrana y sur de la entidad; y el General Luna, en el centro-norte de la entidad, Chihuahua y Juárez, plazas calientes por los reacomodos entre los grupos criminales.

Esas grandes organizaciones, como el Cártel de Sinaloa, el Cártel de Juárez o La Línea, son cabeza de pequeñas pero organizadas y fuertes células criminales, que controlan extorsión, secuestro, tráfico de drogas, narcomenudeo, y giros negros como la prostitución, a nivel ciudad, protagonizando esa lucha encarnizada, por esos puntos de venta/picaderos que vemos por todos lados.

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En esos cambios no podía estar ajena la autoridad local. Sale Roberto Fierro y entra César Jáuregui a la Fiscalía General del Estado, como rebote de la fuga del Cereso 3, operada por los Mexicles, específicamente por Ernesto "El Neto" Piñón, muerto en una balacera posterior.

Es la FGE quien controla a la Agencia Estatal de Investigaciones, brazo persecutor de los delitos, en auxilio del Ministerio Público, que lleva los asuntos ante los jueces. Es a la Agencia a quien vemos junto con la Secretaría de Seguridad Estatal, en esos operativos contra narcomenudeo mediante estrategia de células mixtas, con la municipal, la Guardia Nacional y el Ejército.

Son ellos los que van en contra del poderoso mercado del fentanilo, una de cuyas cápsulas puede llegar a valer en el mercado 450 pesos, dependiendo de su "calidad", muy por encima de los 100 pesos o menos, del cristal, que es el "rey" que inunda la calle.

Para darnos una idea de su presencia, el 2022, en el estado fueron decomisadas 295 mil 682 tabletas de fentanilo, la mayoría de ellas en Ciudad Juárez y cerca de 34 mil de ellas en la capital.

La creencia es que la mayoría tenía como destino los Estados Unidos, pero la realidad es que con el reforzamiento en los cruces fronterizos, con motivo de la ola migrante, mucha de esa droga está estancada y es movida, en esos "puntos de venta/picaderos".

Eso es el fentanilo, pero pensemos en muchas miles más de dosis de cristal, distribuidas para el autoconsumo de quienes usan el foco, su pipa, un poco de fuego, para preparar la dosis, en el criminal negocio, que es auténtico problema de salud pública, con impacto en homicidios que por miles acontecen.

De ese tamaño el reto del Fiscal César Jáuregui, Gilberto Loya en la SSPE y los nuevos mandos del ejército recién destacamentados en las emblemáticas comandancias de la 42 y la 5ª Zona Militar.