Opinion

-Una ausencia mañosa que contamina elección en UACH

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GPS / Dominical

domingo, 18 septiembre 2022 | 05:00

La incertidumbre vivida en la elección de directores el pasado miércoles en la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH), por las “extrañas” maniobras, innecesarias, que prolongaron la agonía de los que no van a ser y generando desconcierto en los que ya tienen el visto bueno.

No es una cosa menor lo que se está jugando. La máxima casa de estudios es referente por su liderazgo académico, político e incluso económico, con un presupuesto de seis cifras envidiable con el cual opera; nada menos que 30 mil estudiantes y cinco mil docentes, más el personal con funciones administrativas, otros dos mil 500.

Estamos hablando de un presupuesto para este año de 2 mil 436 millones 254 mil 286 pesos; para ser exactos, por fuente, 976 millones federales, 749 millones estatales, 203 millones del impuesto universitario y 447 millones de ingresos propios. Nada despreciable el manejo económico por monto.

Siendo un organismo descentralizado, que goza de una envidiable autonomía funcional, compite la UACH en manejo de recursos con cualquier otro órgano de la misma naturaleza, incluso por encima de muchísimos ayuntamientos, que no le ven siquiera el polvo.

Es factótum clave para la estabilidad-inestabilidad estatal, como se demostró en 1985, cuando el empecinamiento le costó a Oscar Ornelas Kuchle la gubernatura por sostener en la Rectoría a Reyes Humberto de las Casas Duarte, “El Pato”, empecinado en reelegirse.

Este 19 de septiembre precisamente se cumplen 37 años de la separación de Ornelas, siete días después de la renuncia de “El Pato” de las Casas. Tras un movimiento estudiantil rijoso que aglomeró movimientos sociales, fueron sustituidos el gobernador y el rector por Saúl González Herrera y Rodolfo Acosta Muñoz, respectivamente. Aún hay fantasmas de aquellos ayeres que rondan en Rectoría.

De ese grado la importancia de cuidar el manejo electivo en la Universidad, para la sociedad y para el mismo grupo en el poder, toda vez que el relevo cíclico no queda concluido sin que se agoten las definiciones en las principales facultades, las que tienen peso relevante, como Derecho y Contaduría, una vez resuelta la Facultad de Medicina. Después de estas direcciones, Ciencias Políticas, Ingeniería, Químicas, Economía, Odontología, Enfermería le siguen en importancia por número de alumnos.

Se advierte un juego a las vencidas por ausencia de resultados efectivos, tal y como estaba planchado desde principios de semana, cuando se tomó la decisión de convocar a sesión del Consejo, que debió traducirse en el nombramiento de tres directores y no uno solo.

René Núñez debió ser acompañado al ser electo por sus similares de Conta y Derecho, ya palomeados. Los argumentos para aplazar hasta mañana a las once no resultan del todo convincentes, por la simplísima razón, de que cuando se tomó la decisión de convocar y se revisó por todos los intervinientes el orden del día, era precisamente porque ya estaba tomada la decisión y operada.

La orden del día que acompañó a los citatorios personalizados para la sesión a celebrarse el pasado miércoles a las 18:00 horas, -y que no se cumplió- entregada a cada uno de los 63 integrantes del Consejo Universitario no tenía posibilidad de error: se estaba convocando para elegir a los directores de las facultades de Contaduría y Administración, Medicina y Ciencias Biomédicas y Derecho.

El aplazamiento tiene sabor a derrota para quienes ya tenían la decisión a su favor, por una dilación que lo único que hace es agregar tiempos para un pataleo innecesario, porque al final tendría que cumplirse en los términos acordados y planchados previamente.

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El orden del día circulado con suficiente anticipación, con acuses de recibido, y que seguramente acompañó a los oficios enviados a cada uno de los aspirantes integrantes de la terna, fue del tenor siguiente: 

“Por este conducto se convoca a Usted a la sesión extraordinaria número 600 del H. Consejo Universitario, que tendrá verificativo el próximo miércoles 14 de septiembre del año en curso a las 18:00 horas, la cual se llevará a cabo en el recinto que ocupa la sala del propio Consejo de esta Rectoría conforme al siguiente Orden del día: 

“1.- Lista de asistencia; 2.- Aprobación de las actas número 598 y 599, de las sesiones de fecha 19 de agosto de 2022 y 26 de agosto de 2022, respectivamente; 3.- Presentación de la Terna de candidatos a director de la Facultad de Contaduría y Administración; 4.- Designación del Director de la Facultad de Contaduría y Administración para el periodo comprendido del 24 de septiembre del 2022 al 23 de septiembre de 2028; 5.- Presentación de la Terna de candidatos a director de la Facultad de Medicina y Ciencias Biomédicas; 6.- Designación del Director de la Facultad de Medicina y Ciencias Biomédicas para el periodo comprendido del 28 de septiembre del 2022 al 27 de septiembre de 2028; 7.- Presentación de la Terna de candidatos a director de la Facultad de Derecho; 8.- Designación del Director de la Facultad de Derecho para el periodo comprendido del 4 de octubre del 2022 al 3 de octubre de 2028; 

“Para efectos de los numerales 3, 5 y 7 del presente citatorio, se ponen a disposición los anteproyectos de trabajo y curriculums de los candidatos respectivos. Agradeciendo su puntual asistencia, quedo de usted, Atentamente, Luchar para lograr, Lograr para dar, presidente del H Consejo Universitario, Dr. Jesús Villalobos Jión. Rúbrica y sello”.

Ya estaban señaladas entonces las direcciones de facultad que debían ser electas, plasmadas en documento formalísimo, como es la convocatoria, que no debió moverse ni un ápice salvo una cuestión de gravísimo peso, de fuerza inevitable, insalvable, lo cual no aconteció. 

Jamás hubo fe de erratas en relación con la orden del día, se prefirió “ausentar” a los aspirantes de Contaduría, como debió aceptar penosamente el director Luis Raúl Sánchez, una ausencia concertada y conocida desde el día anterior.

Nadie pensó que esa “ausencia” forzada de los aspirantes de Conta fuera el mismo argumento para tumbar la elección de Derecho. Un maestro con el colmillazo retorcido, el famoso Alfonso Valdez Caraveo, conocido por sus obras de teatro y otros señalamientos non sanctos, se hizo ojo de hormiga.

Simplemente se ocultó sin razón alguna, haciendo evidente labor de zapa. No contestó mensajes de whats, ni en su casa ni oficina dieron razón de él, pretexto ideal para aplazar la decisión, bajo explicación de un derecho, no sólo de él como candidato, sino de los consejeros de conocer sus propuestas.

Pero da la casualidad que sus propuestas fueron enviadas con la misma orden del día-citatorio a cada uno de los consejeros. Ahí está documentado. Entonces ya conocían sus propuestas y no había razón de diferir la elección, ni para evitar en su caso alguna impugnación, que para el experimentado litigante siempre habrá argumentos hoy o mañana.

Pero además, ¿con qué cara podría presentarse el maestro Valdez Caraveo ante la máxima autoridad? ¿Cómo justificar esa fuerza mayor que lo mantuvo ausente e ilocalizable? ¿Cómo elegir a alguien que no le tiene respeto al órgano electivo y de mayor importancia en la Universidad? ¿Por qué se prestó a ese juego irresponsable? ¿Será que piensa renunciar y tumbar la terna?

Es penoso el antecedente, jamás se había tenido noticia, de que una ausencia hubiera tumbado una sesión de Consejo y menos una elección de director, donde, por cierto, uno de los aspirantes lleva el mismo nombre y apellidos que aquel rector defenestrado, Reyes Humberto de las Casas, beneficiario indudable de la chicana litigiosa implementada, en la cual la mayoría de los consejeros, salvo diez de ellos, cayeron redondos inexplicablemente.

Hay ambiente de incertidumbre que tendría que ser superado con operación fina, que elimine el teléfono descompuesto, antes de que contamine otros procesos electivos ya caldeados, con las prisas y los días ya encima.