Opinion

-Una foto donde acusado y acusador ríen de buena gana

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GPS / Columna
martes, 02 abril 2019 | 20:20

 -Gema Guadalupe pinta para versión Stefany

-Migrantes e irresponsabilidad gubernamental

-Corral y Loera no convocaron a Tena 


Enfundado en una camisa azul y pantalón de mezclilla, con buen ánimo, Alejandro Gutiérrez, la mano derecha de muchos negocios del otrora todo poderoso Manlio Fabio Beltrones, acudió puntual a su cita con el juez, en la apertura del juicio oral en su contra por el desvío de 1.7 millones de pesos.

Es una bicoca lo que se le imputa, apenas un pelo de Kojak, aquel detective calvo de las series de televisión norteamericanas de los setentas. Por ello la sonrisa, con un verbo creativo, un chiste, no sólo con sus abogados, sino con los de la parte acusadora.

Ahí, Jorge Espinoza, el Consejero Jurídico corralista y sus abogados, ríen divertidos con el operador del fraude del siglo, aquel desvío de más de 250 millones de pesos, cuya comprobación ha quedado en nada.

Tema que de risa no tiene una pizca. Espinoza y los sabuesos de los expedientes secretos X, han sudado la gota gorda, tratando de agarrar al escurridizo pez con apodo de Coneja, artífice de la triangulación millonaria, de la cual sólo el recuerdo queda.

El tema se encuentra sepultado por la actual administración federal, luego de sendas resoluciones de juzgados federales, por el sobreseimiento solicitado por la entonces PGR, que dejaron con un palmo de narices al gobierno corralista en aquellos principios de septiembre del año pasado.

La acusación principal se sobreseyó, y con ello se anticipa vendrá como naipes el resquebrajamiento de la mayoría de las acusaciones, construidas en torno a dicho expediente.

Por lo pronto, la audiencia tuvo que suspenderse, porque el ministerio público sólo preparó a un testigo. Se reanuda hoy, con las mismas sonrisas, y el “yo sé que no es nada personal”, de Gutiérrez.

Esta cómodo el exsecretario general adjunto del PRI. Las canicas se le van acomodando, atiende sus negocios desde la casa nueva aquí en Chihuahua, en espera de que todo termine con un final feliz como presagia su rostro, tan sonriente como el del propio Espinoza. La imagen en nuestra edición digital.

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La chihuahuense convertida en exitosa nuevoleonesa y que desde el primero de enero despacha como jefa de la fiscalía anticorrupción, Gema Guadalupe Chávez, tiene mucha chamba y pocos aliados al interior del gobierno panista.

Si hace su trabajo con dedicación y tesón, sus días estarán contados. Podría terminar igual que la exsecretaria de la función pública, Stefany Olmos, con lágrimas en los ojos por lo que pudo haber sido y no fue. Y si no lo hace, también, por la presión que el asunto ha alcanzado en los últimos días.

Sólo por hablar de un asunto. Ella deberá, junto con el área especializada en delitos cibernéticos y sistemas, desembrollar los pecados atribuidos a Lucha Castro en las convocatorias de selección de jueces 02 y 03 del 2018.

El tema será pasado tal y cual a la Fiscalía por el presidente del Tribunal Superior de Justicia. Si hay algo deberá salir con sólo rascarle por encimita.

Por lo pronto, medios nacionales aprovecharon para darle su repasada al señor gobernador desde donde más le duele, allá en las entrañables tierras chilangas, su lugar preferido como asilo intelectual.

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La crisis migrante con el problema espejo del cierre intermitente de la frontera, toma tintes dramáticos.

Cuando pensábamos que la situación no podía empeorar, en verdad estábamos equivocados, porque ahora la Border Patrol toma nuevas decisiones para la deportación.

La novedad es la detención en El Paso y la deportación vía San Antonio, a cientos de kilómetros de distancia.

Los migrantes son revictimizados una vez más de manera inclemente, primero al recibir la ilusión de una visa humanitaria, que de humanitaria no tiene nada.

Cientos de kilómetros con sed y hambre, ataques del crimen organizado, extorsiones de policías y un sinfín de penurias... y los gobiernos de sus países, de México y los Estados Unidos sin remediar el grave problema.

Llegan finalmente los migrantes a la frontera y son hacinados en centros que carecen de las elementales medidas de atención, con grandes esfuerzos, entre otros, del ayuntamiento de Juárez y organizaciones de la sociedad civil.

El tema no es ajeno a esta ciudad de Chihuahua, donde cientos de esos migrantes hacen escala y algunos permanecen algunos días en la casa del migrante.

López Obrador con su desinterés y falta de información, y Trump con su estridencia, poco abonan a una solución real.

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El fin de semana coincidieron el gobernador Javier Corral y el delegado de los programas federales, Juan Carlos Loera, en la ciudad de Madera.

Allá instalaron la mesa operativa regional. Hubo varios alcaldes, pero ni por asomo el de Cuauhtémoc, clave en este tema por su importancia en población, economía y ubicación estratégica, es la puerta hacia la sierra.

No puede ser desconocido el alcalde Carlos Tena en su responsabilidad. Al menos no por el delegado Juan Carlos Loera. 

Que el gobernador pase de largo se entiende, pero Loera comparte proyecto político con el alcalde morenista.

Las imágenes del gobernador con el alcalde de Madera y el resto de los funcionarios que acudieron a la cita de primer nivel en materia de seguridad se encuentran en la edición digital.

Junto con la susodicha mesa de seguridad, se prestaron servicios de diversa índole por parte de elementos del ejército.

Muy saludadores César Jáuregui Robles y Loera, acompañando al gobernador, hicieron una pasarela política de la ocasión.

Corral Jurado se convirtió en figura de un programa donde sólo en teoría es del gobierno federal, pero que el súper delegado pone en sus manos.

A muchos kilómetros de distancia, en Cuauhtémoc, La Junta y lugares circunvecinos, hay una realidad crítica en materia de violencia, que brincaron como chapulines para no llegar.

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Reportan otro escándalo en la Secretaría de Bienestar que encabeza el joven delegado Marcelino Gómez Brenes.

Resulta que un sujeto de nombre Pedro Muñoz, a quien Marcelino empleó en la delegación, laboró en el gobierno duartista, nada menos que en Pensiones Civiles del Estado, de donde salió con una demanda por haber estafado a sus propios compañeros de trabajo, a quienes les armó una supuesta rifa en la cual el ganador se llevaría iPhones y tablets, además de que también vendía plazas. 

Por supuesto que nadie recibió ni lo uno ni lo otro.

El angelito llegó a Bienestar donde se ganó al joven funcionario quien rápidamente lo acogió dándole todas las confianzas del mundo, situación que de inmediato aprovechó el exfuncionario duartista para hacer la especialidad de la casa: vender plazas en la delegación y pedir préstamos a nombre de Gómez Brenes, por lo que hasta que los quejosos le hicieron saber al delegado del asunto es que fue despedido.

Lo echaron junto con la esposa, pues resultó todo un nido de nepotismo la Secretaría de Bienestar.

Pero antes de ser despedido se llevó más de 300 mil pesos, entre supuestas plazas que ofreció y préstamos que pidió a los trabajadores.

Lo peor del asunto, según es que el delegado despidió a Pedro Muñoz pero no lo obligó a pagarles a sus compañeros lo que les había robado con engaños, cuando era su responsabilidad, pues finalmente fue el propio Marcelino Gómez quien empoderó al duartista.