Opinion

-Va toda la cargada para la delfina Ana Luisa

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GPS / Columna

martes, 04 mayo 2021 | 05:00

-O pagan al magistrado o se quedan sin chamba

-Se tira al piso Corral con la libertad de expresión

-Ni existen candidatas a la sindicatura

El depositario formal de la función notarial es el gobernador del Estado, que la supervisa y controla por medio de la Dirección del Notariado, designado por él mismo, cuyo titular es a la vez el responsable del Registro Público de la Propiedad.

La fracción décima de la Constitución Política de Chihuahua lo establece con toda claridad, que el gobernador delega dicha facultad de fe pública para el ejercicio de la función notarial, mediante patentes.

El silogismo entonces no tiene vuelta de hoja. Las confidencias de la Secretaria del Trabajo, Ana Luisa Herrera, de querer la notaría de su extinto padre, la número 12, es una colusión evidente entre un titular del ejecutivo y uno de sus subordinados, en este caso, la actual Secretaria del Trabajo y Previsión Social.

La inminente renuncia de Herrera para estar dentro del periodo de separación que marca la ley, sólo es simulación de toda la cargada que el gobernador desplegará en contra del sínodo de notarios para imponer a su favorita.

Si alguien se niega, hay la posibilidad de abrir carpetas de investigación o investigaciones administrativas, como se hizo ya en el caso de Luis Raúl Sáenz, el diablo notario 4.

Al final de cuentas, gobernador que no impone notarios durante y al final de su sexenio no sirve para nada, como ha sido costumbre fiel, a la cual Corral por supuesto está negado a renunciar. Salió peorcito que los peores de sus antecesores.

Las fuentes de Palacio aseguran que el gobernador se molestó de nuevo ayer al leer detenidamente GPS sobre el tema y pidió de malas formas a sus subordinados lanzar de una buena vez las convocatorias para la decena de notarías en situación semejante a la reservada para Ana Luisa. Nomás para taparle el ojo al macho. 

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Imposible abandonar la conferencia de prensa ofrecida por el mandatario en Ciudad Juárez, donde ha sentado sus reales a inicio de semana para golpear a sus adversarios políticos, reales e imaginarios, tratando de hacer el mayor daño posible.

Tocó el tema de la libertad de expresión y se tiró al piso para justificar sus ataques a la misma, desde una posición de abuso de los medios.

Se quejó del 7 de junio y la comida aquella, y se le olvidan los viajes pagados a sus aplaudidores, incluida por cierto la representante de la OEM, heredera de la cadena García Valseca, protagonistas de aquella reunión de pleitesía por los subsidios al papel.

Está muy equivocado. Como autoridad debe asumir la tolerancia y el respeto, por la posición de poder en que se encuentra. 

Asumirse como víctima es un despropósito. Están todos los elementos de lo que se ha publicado, y el abuso de poder que con singular alegría y desparpajo despliega.

Debe retomar sin duda, si es que le queda tiempo entre el golf y el tenis, las lecturas de las resoluciones de la Comisión y Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Ahí está clarito lo que puede y no puede hacer.

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Para estas horas deben habérsele pagado todos sus haberes al magistrado, Jorge Ramírez, por sus funciones en la sala penal correspondiente dentro del Poder Judicial del Estado de Chihuahua.

Están en completo desacato no sólo los integrantes del Consejo de la Judicatura, sino 18 de los integrantes del Pleno, aquellos que negaron el cumplimiento de la resolución que le restituye sus prestaciones. 

Qué decir de funcionarios menores, como es el caso de la dirección administrativa; y la operadora del cacique Corral en el Tribunal, Tania Belkotovski.

La nueva determinación, adoptada dentro del recurso, trae una pequeña adición ante la tozudez por cumplir con la determinación...si se vuelven a negar, habrá denuncia ante el ministerio público de la federación.

Por supuesto, amén del proceso, viene la destitución en el cargo si se niegan a cumplir y la inhabilitación. No es por tanto asunto menor, en el cual el principal responsable, obviamente, Corral, quien desde la comodidad del capricho unipersonal pone en riesgo al pleno de un Poder Judicial que se supone actúa con autonomía y distancia de los intereses políticos de palacio de gobierno estatal.

Ya mero se va y le importa un comino dejar la víbora chillando.

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Reducida la campaña por la capital a los candidatos del PAN y Morena, Marco Bonilla Mendoza y Marco Adán Quezada, las que parece no han arrancado el trabajo proselitista son sus compañeras que buscan la sindicatura.

Por la alianza PAN-PRD compite la maderista Olivia Franco y por coalición Morena-Nueva Alianza-Partido del Trabajo va la expriista Martha Laguette Lardizábal, exdiputada tricolor y exsecretaria de las finanzas morenistas en el estado.

En la fórmula tricolor va el exdirector de la Facultad de Contaduría y Administración, Juan Francisco Cinco, también exsíndico de la capital hace muchos ayeres, pero ni por eso ha despuntado. Sigue los pasos de la extinción marcados por su candidato a alcalde, Sergio Carrillo.

Pero ni por el empuje de “los Marcos” las aspirantes al puesto de fiscalizadoras del ayuntamiento han despuntado.

La panista, quien dejara un alto puesto en el Congreso del Estado, se ha limitado a acompañar y arroparse del panismo que confluye en la figura de Bonilla. Si le ha aportado un voto extra al proyecto panista será apenas el de ella misma.

Laguette anda por las mismas, colgada de la imagen del otro Marco y ocasionalmente de la figura del candidato a gobernador, Juan Carlos Loera. De aportación específica y propia al proyecto ni hablar.

Las campañas este año, en muchos casos similares al de las aspirantes a síndicas, muestran ese cambio que puede significar algunos miles de votos. En vez de sumarle a sus compañeros les restan o cuando menos se convierten en una carga.