Opinion

-Visitó a sus hijas en París con dinero público

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GPS / Columna
sábado, 15 junio 2019 | 05:00

-Nada mejor que la familia en la nómina pública

-Huele a llamarada de petate la de los polis

-Le llovió en su milpa a Corral con AMLO


Cuentan los enterados que para escapar del estrés y la contaminación que se produce en la ciudad, Conchita Landa de Pérez - Secretaria de Cultura – aprovechó el viaje que hizo el pasado mes de marzo al viejo continente para descansar y olvidarse de las preocupaciones al lado de sus hijas en las ciudades de París y Madrid.

La comisión oficial de la funcionaria era estar presente en la Feria del Libro en Londres, Inglaterra, del 12 al 14 de marzo, pero ya que iba a saltar el charco, pues cómo no darse la oportunidad de visitar por unos días a la familia.

De tal forma que los vuelos que adquirió con presupuesto del Estado no fueron directamente hacia la ciudad donde se placea la reina Isabel, sino que tuvieron como destino un arribo a la Ciudad Luz y un regreso desde la capital de España.

La Secretaria de Cultura llegó a París, donde una de sus hijas radica, el domingo 10 de marzo, es decir dos días antes del inicio de la Feria.

El desglose de gastos de su “gira de trabajo” no dice cómo se trasladó desde ese sitio a Londres, unos comentan que en tren, otros más que avión y algunos que hasta de aventón, pero lo cierto es que al terminar su comisión laboral viajó a la ciudad de Madrid – ¿Cómo?, tampoco se sabe-  donde vive su segunda hija, y ahí permaneció hasta el 19 de marzo, fecha de su regreso a la Ciudad de México.

Los vuelos de ida y vuelta sumaron un gasto de 60 mil pesos, según las copias de las facturas que le presentamos en la edición digital de GPS. Toda una desvergüenza.

Lo curioso es que, aficionada como es a difundir eventos en sus redes sociales, la funcionaria no posteó una sola fotografía de su paso por la Feria del Libro, pero sí publicó el 17 de marzo un afectuoso agradecimiento a Gabriela Díaz por dirigir el Concierto de la Orquesta Filarmónica del Estado, que tuvo lugar dos días antes.

Por supuesto Conchita no disfrutó de ese concierto, pues esa noche estaba lejos de la orquesta y muy cerca de la Puerta de Alcalá.

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Dicen por ahí que nada mejor en la vida que una familia unida, y quizá por eso es que el nepotismo en las esferas del poder está a la orden del día.

La caja de pandora se abrió sin lugar a dudas gracias al descaro con que funcionarios de la Secretaría de Bienestar actuaron al  ingresar al aparato burocrático federal a familiares y de pasada hasta los amigos.

El delegado regional en Chihuahua, Marcelino Gómez por ejemplo, reconoció públicamente que su abuelo, Alejandro Brenes, fungió como “servidor de la nación”, y tras los escándalos decidió retirarse.

Lo que no dijo – y es lo que denuncian varios de los que colaboran en la dependencia – es que también en la nómina estaba su abuela, pero ninguno de los dos recorrían las calles de la ciudad buscando a los beneficiarios de la cuarta transformación, sino que por instrucciones del propio Brenes, se ponían a varias personas a censar por ellos.

A la fecha, tras la acalambrada que les dio el presidente, todos esos familiares están fuera del gobierno.

Pero el nepotismo no es exclusivo del gobierno federal. En ocasiones anteriores lo hemos referido en el gobierno del Estado, y por supuesto el Congreso local no podía quedar fuera.

En el Poder Legislativo laboran por lo menos 50 personas unidas por lazos consanguíneos.

El caso más conocido es el del diputado Rubén Aguilar, actualmente con dos de sus hijas inscritas como asesoras, y con salarios que van desde los 35 hasta los 47 mil pesos mensuales.

Pero no es el único. Hay parientes de todos los colores y sabores políticos y hasta administrativos. En el PAN por ejemplo, labora como jefa de División la exdiputada local Rosa María Baray, y en la nómina del Congreso su hija Valeria goza de una plaza transitoria.

Los diputados Obed Chávez Lara (PES), Jesús Villareal (PAN), Rosa Isela Gaytán (PRI) y Ana Elizabeth Mata, del tricolor,  también tienen parentela trabajando en oficinas cercanas. Así las cosas… en familia se vive mejor.

Por cierto que el Congreso del Estado, en los 15 meses más recientes ha pagado más de 16 millones de pesos en la liquidación de trabajadores, algunos de ellos recibieron desde 600 mil hasta más de un millón de pesos, después de que les dijeron adiós y gracias por sus servicios.

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Puede que el paro laboral del 17 de junio al que están convocando en redes trabajadores de la Fiscalía, sea sólo una llamarada de petate, pero la realidad es que las cosas están que arden al interior de la dependencia encargada de salvaguardar la seguridad de los chihuahuenses.

El malestar se viene gestando desde hace ya varios meses entre las filas de los policías estatales que se sienten menospreciados y hasta a merced del crimen organizado pues no sólo cuentan con armamento insuficiente sino además ya les fue prohibido llevar las armas de cargo a sus casas al término de una jornada laboral.

Es decir, si los delincuentes los estuvieran cazando – intenciones que han dado a conocer a través de videos principalmente en la región noroeste y sur del estado - , pues los elementos están en plena indefensión.

No es de extrañar pues que cada día se presenten bajas dentro de la corporación, policías y ministerios públicos que prefieren colgar mejor el uniforme que los zapatos debido al poco respaldo que tienen de los mandos superiores.

Lo peor del caso es que, con el pretexto de “todo se lo llevó Duarte”, cuando se presenta una baja o un despido se les queda debiendo la devolución de sus aportaciones a Pensiones, servicio del que no todos gozan.

Esas deserciones han mermado la capacidad de cobertura y vigilancia, dejando a sus habitantes descobijados en materia de seguridad y prácticamente a merced del narco. En municipios como Uruachi, apenas hay un elemento y en Urique ni siquiera llegan a diez.

Desesperados, los estatales acusan al gobernador de falsas promesas y cantos de sirena que ya los tienen cansados.

Tal vez el paro de labores nunca ocurra, aunque dicen que el personal del Cereso está más que listo y que hasta enfermeros del Hospital Central están animándose a sumarse. La verdad es que la crisis mantiene encendida la olla y pronto el agua podría derramarse.

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Le volvió a llover a la milpa del gobernador Corral durante la rápida visita del presidente Andrés Manuel López Obrador. Justo frente a su casa, el Palacio de gobierno, un aventado le gritó “huevón” y mandatario estatal no le quedó otra más que sonreír y soltar la frase “ya empezaron los cuetes”.

Andrés Manuel, acostumbrado a que gobernador que visita gobernador que sale raspado, intentó minimizar el insulto con el argumento de “sí, por eso te decía yo que te venía a ver, porque le fue muy mal a…”, se alcanza a escuchar en la transmisión en vivo que el mismo gobierno hizo del recibimiento al presidente desde la página de Facebook de Corral.

El gobernador no recibió a Obrador en el aeropuerto, lo esperó en la entrada posterior del palacio, y aun así le llovió.

A kilómetros de distancia, en Ojinaga, otra figura también sudó la gota gorda, el superdelegado Juan Carlos Loera, quien aprovechando la buena relación que se dice mantiene con Javier Corral le pidió prestados camiones del ViveBús para llevar gente al mitin.

Asegura Loera que no se trató de acarreo, sino del traslado de personal de apoyo y organización. Seguramente también dirán que ni siquiera se afectó el servicio de transporte de la capital, pues eran unidades fuera de circulación.

Como sea el desvío de las unidades habla mal del organizador, ¿a poco no hay otra forma de resolver la necesidad del traslado, sin afectar el transporte que utilizan los ciudadanos?