Opinion

-Ya no hay ave sin mancha en el corralismo

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GPS / Dominical

domingo, 26 julio 2020 | 05:00

En materia de corrupción el corralismo no es el más apropiado para lanzar la primera piedra. Desde que empezó la administración actual hizo alianza con una empresa de análisis de sangre que se llama Centrum Promotora Internacional, a quien le fueron entregados casi en exclusiva todos los estudios bajo el contrato plurianual S/130/17, por 399 millones de pesos.

Andrés Manuel López Obrador la tiene catalogada como fiel integrante del cártel de la sangre, investigada desde 2016 por conductas monopólicas concertadas con otras empresas para distribuirse territorios exclusivos de operación. Del gobierno federal obtuvo en los últimos cuatro años más de 2 mil 800 millones. 

Parte del declive del médico militar Ernesto Ávila en la Secretaría de Salud del presente régimen empezó por ahí. Su firma está estampada en el contrato elaborado mediante procedimiento exprés entre julio y agosto de 2017.

Egro es otra muestra. Cómo estará el tamaño de la corrupción que le entregaron más de 80 millones por adjudicación directa LA-908005999 y no le han pagado 20 de ellos tras el escándalo por su revelación, en condiciones que se desconocen, y que han dado pie a procesos jurídicos que se mantienen convenientemente ocultos.

Son casos emblemáticos que debieran ser investigados y sancionados, pero no son los únicos, igual que ellos hay pequeños asuntos desparramados a lo largo y ancho de la administración.

Está el abierto caso de nepotismo del sobrino Luis Carlos Casiano Corral en la Junta Municipal de Ciudad Juárez, con sueldazo sin empacho alguno.

También Jesús Antonio Pinedo que fue perdonado, exonerado, de cualquier acusación, incluso conservado actualmente en la nómina dentro de la Coordinación de Asesores y Proyectos Especiales.

A Molri SA de CV no se le tocó tampoco ni con el pétalo de una rosa, bajo el compadrazgo político del amigazo Miguel Rigss.

En la Secretaría de Salud, como jefe del almacén, Isaac Manuel Escamilla, el hijo del responsable de las escoltas del gobernador, de la noche a la mañana aparece en puesto de responsabilidad, por donde trasiegan cientos de millones de pesos al año.

Los cañonazos de 100 mil pesos, también ahí en Salud, despachados con cuchara grande apenas inició el nuevo amanecer, supuestamente devueltos, sin sanción alguna.

En Cultura, el desorden y manipulación financiera en diversos programas en particular con el Festival Internacional, con Concha Landa, lastimando a promotores de la cultura, a quienes se les adeudan de manera inexplicable unos cuantos miles de pesos, que son el sustento de sus familias.

Los viajes sin límite de millas por parte del hoy flamante coordinador de gabinete, Jesús Mesta Fitzmaurice, que se lució por el mundo igualito que la condecorada Nathalie Véronique Desplas Puel, la directora de Turismo, quien aprovecha sus viajes para hacer estancias en su madre patria La France.

El exceso, auténtico abuso del poder público, más de mil vuelos nacionales e internacionales de Corral, con cargo al erario. Usa las naves para ir incluso a municipios que se encuentran a la vuelta de la esquina. Tarda más en levantar el vuelo que en descender, con su corte imperial pequeña pero de gran afecto y efecto adulador. 

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Ni en lo mayor ni en lo menor se ha hecho nada en esta enumeración de más oscuros que claros.

La Auditoría Superior del Estado ha realizado observaciones fuertes. A pesar de ello, la Secretaría de la Función Pública ha mantenido silencio. No ha iniciado investigaciones siquiera en muchos de los casos y en el resto carpetazo vil, en algunos -donde era conveniente- una pequeña amonestación.

Los dictámenes propuestos al Congreso están públicamente disponibles, con la descripción de irregularidades mil, que han sido purificadas.

No hay una sola investigación que haya procedido y llegado hasta sus finales consecuencias de acuerdo con la ley de responsabilidades de los servidores públicos, ni en las que se trata sólo de aspectos administrativos, menos en las que son penales y que deberían implicar sanciones. Las adjudicaciones directas son la marca de la casa.

Frente a este espejo de actos inconfesables ha mantenido Javier Corral el tope donde tope. Incongruencia más pura no hay en el combate a la corrupción, todo desde el cómodo ámbito de la retórica discursiva. Hay poca rectitud en la demagogia, decía Sweig.

Sin elementos reales que soporten estas decisiones, en el pragmatismo más puro, tiene a principales involucrados en la llevada y traída nómina secreta en calidad de testigos protegidos, como ha sido la constante en los expedientes X.

Entre ellos un destacado panista a quien protege en área administrativa con Roberto “El Pony” Lara en la Junta Municipal de Agua y Saneamiento. Se trata de Francisco Hernández Vega.

Irónicamente despacha en el área de evaluación y auditoría, cuando debería ser el primero en pasar al estrado Judicial para explicar cuánto dinero entregó a obispos, diputados, y por qué no, con cuánto se quedaron él y Ever Aguilar.

El verdadero problema lo tiene Corral enfrente. La nómina secreta es una auténtica caja de pandora, porque en ella hay nombres que quiere dejar fuera del escándalo armado. No hay -por supuesto- tabla rasa.

Es mayor la lista de los que deben quedar sin mancha, que a quienes desea dañar por revancha y obsesión de poder, incluso con misoginia versus violencia política de por medio.

La comprobación de los dineros es otra cosa a la que se enfrenta. Los recibos simples, o más bien dicho, los papeles que tienen un garabato y una descripción poco prueban en términos estrictos cuando se someten a técnicas grafoscópicas y documentoscópicas.

La grafoscopía establecerá en muchos de ellos que la firma no corresponde, fue suplantada, incluso, la pericial sobre antigüedad de tintas será digna de verse en show a color en los tribunales. Habrá duelo de trazos y profundidades.

La cadena de custodia de dicha prueba documental denominada nómina, está en entredicho, en un asunto que ha sido manipulado a más no poder, no sólo dentro del círculo rojo, sino incluso fuera de él. Con personajes que afirman haber visto la documentación, cuando se supone que la investigación debe estar a resguardo por el celo profesional y secreto del Ministerio Público. 

La imprudencia y el afán de golpeteo entorpecen la inteligencia. Imaginamos las probanzas sobre alguna mesa manejadas descuidadamente. La torpeza investigadora mayor que chivo en cristalería, pisoteando el debido proceso.

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Resulta clarificador en el escenario presente la relatoría de asuntos mayores y menores en la complicidad oficial, con los casos Centrum y Egro como arietes de corrupción.

Son distintos los rostros y nombres, las denominaciones mercantiles, pero personeros en fin de grandes negocios a la sombra del poder, que no son nada distintos de lo que ocurrió en el pasado inmediato, y que sirvió de bandera para engañar al elector en 2016. Hubo cambio para que nada cambiara.

La impunidad construida bajo doble moral, devela las intencionalidades profundas en toda esta maniobra que se ha dado en llamar expedientes X con el empolvado capítulo de la nómina secreta.

El objetivo real no es llegar a la justicia ni recuperar los cientos de millones que se asegura han sido hurtados del patrimonio de los chihuahuenses, sino generar una falsa aureola de contienda inédita contra la corrupción.

Se trata de construir una falsa historia donde un solo hombre ha podido desplegar con riesgo de su propia vida, una lucha sin igual que lo convierte en arquetipo del valor fundamental de la honestidad, aunque su plumaje esté manchado por completo del mismo lodazal. 

Todo con afán político estatal y nacional, para seguir brincoteando de puesto a puesto como lo ha hecho los últimos 30 años. Para ello, ya trae la piedra en la mano.