Opinion

2021: esperanza y luz, la oscuridad quedará atrás

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Juan Carlos Loera de la Rosa

domingo, 27 diciembre 2020 | 05:00

Mientras 2019 despedía el 31 de diciembre, la gente se disponía a recibir el año 2020, sin imaginar que en el momento preciso en el que todos brindaban por la prosperidad, la salud y la bienaventuranza, ya se estaba gestando en oriente la peor pesadilla que el mundo actual ha conocido. 

La pandemia que trajo el Covid-19 ha puesto en jaque a toda la humanidad, y México, al igual que todos los países llamó al confinamiento y a extremar los cuidados sanitarios para disminuir los riesgos de esta contagiosa y virulenta enfermedad que ha cobrado muchísimas vidas, sin embargo, debo decir que al hacer mis recorridos por el interior del estado, me di cuenta para mi sorpresa que al visitar los caseríos más humildes, las personas que allí vivían, reflejaban en su rostro una sonrisa que hablaba no de alegría, sino de una secreta esperanza, y que sin saber cuándo, tenían la certeza de que la enfermedad tan temida habría de irse de nuestras vidas para siempre. Vi también la resiliencia en los rostros que aún lamentaban la pérdida de sus seres queridos, las lágrimas parecían haber dejado profundos surcos en sus mejillas, sin embargo, me hablaron de seguir adelante, confiando en que vendrían tiempos en que volverían a ver de cara al sol, con la absoluta certeza de que todo mal pasará.

Hoy en México, para vencer a esta pandemia se ha dispuesto de varias estrategias que forman parte del plan que ha instituido la Secretaría de Salud y hacer frente así a esta pandemia. Con gran asombro y regocijo veo que una parte importante de la ciudadanía ha adoptado las medidas recomendadas para preservar la salud de ellos y de sus familias. Creo que las advertencias emanadas de las autoridades de salud han provocado que la sociedad forme un frente solidario que ha asumido con responsabilidad este difícil y crucial momento. Cada uno de nosotros habrá de seguir observando todas las medidas de precaución con el fin de evitar mayores contagios, nuestra vida está en juego y no solamente la nuestra, sino la de nuestra familia, amistades, compañeros de trabajo, etc., en la medida que cuidemos de nuestra salud, estaremos cuidando la de los demás.

Ahora, debido a la pandemia, la vida como la conocimos ha dado un giro de 180 grados, antes había que ir a la oficina y a la escuela en forma presencial, hoy se trabaja y se estudia frente a una computadora; anteriormente se iba a las tiendas departamentales para comprar zapatos, ropa, enseres domésticos, dispositivos electrónicos, etc., ahora, abrimos diversos portales en nuestro ordenador, exploramos, comparamos precios, seleccionamos lo que requerimos y pagamos, todo ello desde casa sin tener que salir. Hoy también tenemos reuniones por Zoom, allí vemos los rostros tan amados de nuestros seres queridos y amistades, también disfrutamos de obras teatrales y escuchamos conciertos a través de internet; para ver una película, en algunos lugares se puede ir al autocine y desde el automóvil se disfruta de una película; en fin, nuestra existencia ha cambiado radicalmente, pero no hemos desistido de seguir disfrutando de los pequeños placeres que hoy nos ofrece la tecnología. En casa también hacemos rompecabezas, nos ocupamos del jardín, cocinamos las recetas que siempre quisimos hacer, leemos esos libros que compramos y que por falta de tiempo no pudimos concluir. Nos dimos cuenta de que en nuestro hogar tenemos muchas y muy diversas actividades que le dan un remanso de paz a nuestra vida. Esto, además de una actitud positiva y esperanzadora, sin duda será lo que en definitiva nos ayude a resolver los graves efectos que ha causado esta nefasta pandemia.

Hoy podemos asegurar sin lugar a dudas, que a pesar de que la humanidad actual se encuentra bajo la amenaza de un pequeño e invisible, pero letal enemigo, la Navidad ha llegado a nuestros corazones, no postergó su arribo, aunque su aparición la ha hecho con sigilo y discreción. Este evento que tradicionalmente reúne a las familias en todo el orbe, y que llenaba de alborozo a niños y adultos se ha visto restringido y reducido a una celebración en la que solo se pueden reunir las personas que viven en la misma casa, ya que debemos evitar las grandes reuniones familiares y amistosas que anteriormente se daban en torno a este festejo de gran trascendencia y profundo significado religioso. Hemos tenido que anteponer la salud ante cualquier circunstancia que pueda poner en peligro nuestra vida, sin embargo, el espíritu navideño se niega persistentemente a abandonarnos, se hace presente en las luces multicolores de los arbolitos que parecen ahuyentar a todo aquel que no crea en la magia de la Navidad; los nacimientos que muestran al Niño Dios en su humilde pesebre parecen decirnos que habrán de venir nuevos y luminosos días que dejarán atrás la oscuridad.

Hoy les invito a que hagamos un recuento de todo lo que esta pandemia nos ha enseñado y verán que si bien hemos tenido que despedirnos con un adiós eterno de seres que amamos entrañablemente, también hemos crecido al afrontar con valor y determinación a todas las secuelas que ha dejado este desastre que ha puesto de rodillas al mundo entero; hemos aprendido además, que aun cuando estemos solos y lejos de nuestra familia, algunos hemos superado esa distancia de quienes tanto amamos a través de la comunicación constante y efectiva que nos ofrece la tecnología. Comprendimos, sobre todo, que no importa mucho cuánto tenemos, sino cuánto somos, le hemos dado a los bienes materiales su justo valor y el lugar que les corresponde, aprendimos además a darle mayor valor a la unión familiar; la música, la lectura, las actividades hogareñas y la convivencia con los hijos que ahora han fortalecido los lazos familiares.

El año que se aproxima será indudablemente de grandes retos, tendremos que redoblar esfuerzos para superar la crisis económica actual a la que nos ha llevado esta infausta pandemia, el gobierno de México encabezado por nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador trabaja en un plan económico que regresará a sus empleos a los cientos de miles de trabajadores que se quedaron sin ellos; las fábricas, escuelas, negocios, comercios, etc., tendrán que trabajar con mayor ahínco para recuperar el tiempo perdido. Dicen que las crisis son una oportunidad para avanzar, esta será indudablemente una oportunidad para demostrar el coraje y la decisión que tenemos para vencer las grandes dificultades que la pandemia trajo a nuestras vidas.

Nuestro país necesita del arrojo y empuje de todos los sectores que conforman nuestra sociedad; maestros, estudiantes, empresarios, artistas, obreros, todos habremos de trabajar arduamente desde nuestra trinchera para lograr superar las enormes pérdidas económicas que este año provocó esta crisis de salud extremadamente grave y que afectó a todos los países, ricos y pobres, sin excepción.

La humanidad habrá de encarar estas grandes y devastadoras crisis, la historia nos habla del triunfo del ser humano ante cualquier catástrofe, tengo la absoluta certeza de que esta vez no será diferente, estamos hechos para afrontar cualquier dificultad, la naturaleza nos dotó de un organismo perfecto y Dios nos obsequió un espíritu imbatible, a prueba de fuego, que hoy se ha puesto a prueba.

Hoy podemos decir que, aunque lejos, empezamos a avizorar en el horizonte un rayo de luz y esperanza, la oscuridad quedará atrás con el programa de vacunación universal y gratuito que llevará a cabo la Secretaría de Salud que se iniciará este mes de diciembre.

Elevemos una oración por quienes se fueron en un viaje sin retorno y brindemos por los guerreros que afrontaron con valor, fe y esperanza los momentos más críticos de su vida. Vaya para cada uno de los médicos (as), enfermeras (os) y demás personal médico mi reconocimiento por su entrega sin límites y por su profundo respeto a la vida humana, México necesita muchos héroes como ustedes.

Deseo de todo corazón que la próxima Navidad sea luminosa y plena de historias que hablen de amor, prosperidad y salud. 

Y brindo hoy deseando para todos, un año 2021 que nos muestre la grandeza del espíritu humano que puede vencer y superar cualquier prueba que la vida nos presente.

Que 2021 sea un año para reiniciar nuestros proyectos personales, que la salud y la armonía reine en sus hogares, dejemos atrás el momento más sombrío al que fue sometida toda la humanidad.