Opinion

2021... ¿Fin del bipartidismo en Chihuahua?

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Nicolás Juárez Caraveo

domingo, 03 febrero 2019 | 03:17

A poco más de 2 años de la elección para Gobernador del Estado de Chihuahua y mientras algunos ya empezaron la carrera de la sucesión, es necesario hacer un alto en el camino y revisar la frialdad de los números, esos que dan el triunfo y que hasta el momento señalan que en Chihuahua el bipartidismo aún impera... pero también empieza a derrumbarse.

Desde luego que es necesario echar un vistazo a quienes ya levantaron la mano, algunos abiertamente y otros de manera discreta, pero que ya ven en el 2021 la oportunidad de lograr la mayor investidura de la entidad.

Chihuahua hasta hoy ha mostrado ese bipartidismo que en toda la historia ha estado presente en el mundo, entre la izquierda y la derecha, aunque claro en los últimos años los extremos se han acercado tanto que se pudo convivir en el centro, con una política social que parecía lo mismo pero que la realidad demostró grandes abismos.

En la historia reciente de Chihuahua aún con la transición se había mantenido el bipartidismo; después de la administración de Francisco Barrio Terrazas en el sexenio de 1992 a 1998, logra ganar el entonces candidato Patricio Martínez, en una votación si bien holgada fue una carrera entre dos, el PRI 497 mil votos y el PAN 417 mil, y muy lejano el PRD con 54 mil votos.

Seis años después en 2004, el uso de las alianzas electorales de nuevo mostró el bipartidismo en la entidad, el PRI con José Reyes Baeza obtiene 561 mil votos y el PAN 411 mil, aquí si no hubo ninguna otra opción, porque simplemente el electorado no le interesaba que alguien mas participara.

Vale la pena hacer un paréntesis de la alianza en el proceso del 2004, el entonces candidato Javier Corral Jurado logró hacer un alianza que provocó fuertes divisiones en el Partido Acción Nacional, al juntar azules con amarillos y naranjas. Dentro de las anécdotas de aquella elección, se comenta que esta decisión del candidato provocó que el comité de financiamiento del PAN le retirara su apoyo, que en su momento el empresario Federico Terrazas le mostró encuestas donde esta alianza los llevaría al vacío, aún así y con la amenaza del retiro del financiamiento continúo, lo demás es historia.

De regreso al análisis de los resultados electorales, en el 2010 de nuevo el bipartidismo se institucionalizó con las alianzas, el PAN en un proceso solo logra obtener 423 mil votos, mientras que el PRI con los partidos pequeños más de 600 mil votos... la fórmula del bipartidismo se mantenía.

El modelo se cambió en el 2016, en la elección que resultó ganador el gobernador Javier Corral Jurado quien por segunda vez competía se fue sólo con las siglas del Partido Acción Nacional y obtiene 508 mil sufragios, frente a 393 mil de la coalición del PRI y casi 238 mil votos de la nueva figura independiente.

No es un secreto que en esta elección el gobernador logró amarrar varios acuerdos electorales, no firmados pero sí de hechos, de apoyos con otros actores políticos de otras corrientes que con su apoyo logró ganar luego de una segunda vez.

En esta elección quedó clara la necesidad de hacer amarres políticos, de esos que llevan a ganar elecciones aunque abiertamente se desconozcan, sólo así se puede romper ese bipartidismo en la entidad.

Pero este bipartidismo se rompió por completo en la elección del año pasado, en la elección a senadores, que al ser estatal se puede comparar con la elección a gobernador, Morena obtiene casi 446 mil votos, el PAN 378 mil y el PRI 327 mil, es decir muy repartido el pastel.

Así es la radiografía de los números, la alternancia en Chihuahua demuestra que nadie tiene los votos en su bolsa, pero también los números señalan que ante el rompimiento del esquema bipartidista es más complicado y competido el escenario.

Los actores políticos y quienes tienen aspiraciones deben tomar en cuenta los números, nadie por si solo podrá garantizar el triunfo, y la sociedad parece no estar dispuesta a las alianzas y coaliciones "raras".

Para algunos Chihuahua llega tarde a romper los esquemas bipartidistas, por lo que también es necesario observar qué ha pasado en el país.

A nivel nacional, desde el año 2000 la política ha cambiado, basta recordar los comentarios del novelista Carlos Fuentes en una plática con el editor de Global Viewpoint, Nathan Gardels, sobre el legado del PRI y el futuro de la política mexicana: "Mi más profunda esperanza es que todo esto pueda modernizar a la política mexicana; que salgamos de este tumulto con un partido socialdemócrata al estilo europeo a la izquierda y un partido francamente conservador al centro derecha".

Eso se veía 18 años antes de que el bipartidismo mostrado por el PRI y PAN cayeran ante la ola incontenible que fue Morena con Andrés Manuel López Obrador.

Desde luego en este triunfo frente al bipartidismo es necesario hacer algunas acotaciones, como fue la decisión del Partido Revolucionario Institucional de llevar en sus siglas a un candidato "ciudadano", no militante de su partido y una extraña combinación de la derecha e izquierda con el PAN y PRD.

Sin duda el principal ingrediente fue el hartazgo de millones de mexicanos por la exagerada corrupción gubernamental y el ambiente de inseguridad en las calles, que desde la guerra al narco decretada por el entonces presidente Felipe Calderón llenó de sangre las calles, donde Chihuahua tiene amargos recuerdos.

Junto a ello, el sistema económico se encontraba y se encuentra actualmente colapsado, entre gasolinazos y depreciación del peso.

Bajo este esquema a nivel nacional el actual régimen federal tendrá en el 2021 su primera prueba de fuego, el pueblo habrá de ratificar su decisión del cambio o regresar a ese esquema partidista que desde la Revolución mexicana ha imperado en nuestro país.

Este es el panorama que se vislumbra para María Eugenia Campos, Gustavo Madero, Cruz Pérez Cuéllar, Juan Carlos Loera y Armando Cabada, cinco que ya se encuentran encarrilados y que tendrán que ver en las alianzas la posibilidad de ganar.

Del PRI vale la pena hacer un análisis individual, que mientras muchos lo ven en las ruinas los números dicen lo contrario, y que si bien es cierto es difícil que obtenga el triunfo sin él y sus actores políticos, los otros se las verán muy complicado.