Opinion

2023 con negro panorama

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Nicolás Juárez Caraveo

domingo, 20 noviembre 2022 | 05:00

En los próximos días, se discutirá tanto el presupuesto de egresos como las leyes de ingresos de los municipios de la entidad, en un ejercicio que se ve nublado con una rebaja considerable de los recursos federales y un negro panorama para la economía de México, con cero crecimiento y nula inversión.

No es ningún secreto que Chihuahua mantiene graves problemas económicos ocasionados principalmente por el déficit presupuestario que se acumula año con año, una deuda enorme en condiciones crediticias de usura que dejó la anterior administración, y sobre todo, una carga burocrática en todos los niveles que no se ha podido controlar.

Aunado a ello, con el anuncio del recorte presupuestal de 430 millones de pesos para el próximo ejercicio, el impacto será no sólo a las finanzas del estado, sino directamente a los municipios que ya no encuentran como salir del estancamiento en que se encuentran.

Recientemente, el secretario de Hacienda del Gobierno estatal, José de Jesús Granillo Vázquez, se reunió con alcaldes de 26 municipios para darles la noticia, el impacto directo de 112 millones de pesos a sus arcas será demoledor, porque además en el año que termina ya no recibirán más recursos a pesar de que fue menos de lo que tenían presupuestado al inicio del año.

Y la única salida que tienen los alcaldes es buscar algunas alternativas de recaudación, lamentablemente no hay muchas opciones, y todas apuntan a afectar a los contribuyentes, en una estrategia de afectación directa a la ciudadanía.

Bajo estas circunstancias ya se ha decantado una guerra abierta de imagen entre los operadores políticos de los municipios de Chihuahua y Ciudad Juárez, que llevará por cierto al pleno del Congreso del Estado al alcalde de la frontera, Cruz Pérez Cuéllar a informar los motivos del aumento a las tablas de valor catastral.

Tal vez no se ha medido de manera adecuada el impacto político que puede originar este enfrentamiento, primero porque cualquier medida recaudatoria es impopular, pero la presión política se puede revertir porque todos, absolutamente todos los gobiernos deben buscar formas de financiamiento ante el panorama económico.

En el gobierno estatal se buscan recursos para la atención de las necesidades más demandadas por la sociedad, entre las que destacan el apoyo a comunidades indígenas educación, salud y la demandante, sobre todo de recursos, seguridad pública.

Es importante señalarlo, el año que termina la inversión en infraestructura pública ha sido muy reducida, y ya son varios años de abandono de inversión en los municipios por lo que urge una reactivación económica desde el aparato gubernamental, porque como ha quedado claro, un año más el gobierno federal no contempla ningún proyecto para la entidad.

Mientras el estado y los municipios buscan como enfrentar los retos del próximo año, el gobierno federal mantendrá su misma política; reducción a las participaciones federales, nula inversión pública, aplicación de programas clientelares de manera directa y hacer como si nada pasara ante el negro panorama económico internacional.

El gobierno de la Cuarta Transformación ya se la hizo costumbre de ignorar los indicadores económicos, este año en particular la inflación se ha ido por las nubes y el crecimiento económico se ha quedado estancado, y ante esta inactividad lo que se espera para el próximo año no es nada halagador.

De acuerdo al Bank of America se mantienen en cero las perspectivas de crecimiento económica para México durante el próximo año, y aunque se señala que esto puede ser efectos de la recesión que se avecina para los Estados Unidos, lo cierto es que los operadores financieros del gobierno federal lo único que hacen es desestimarlo.

Una vez más el panorama que señalan los expertos es que el 2023, al igual que el año que estamos por concluir, será de nulo crecimiento, y así seguiremos de igual manera para el 2024.

Es así que la vigilancia del gobierno federal, la oposición y desde luego el mercado está puesta en lo que puede ocurrir en materia económica, política y social durante el año próximo, desde luego como preámbulo del 2024, porque para muchos, el 2023 ya está perdido.

Como si la situación interna no bastara, el contexto internacional tampoco ayuda. La recesión generalizada de las principales economías del mundo, así como el endurecimiento de las políticas monetarias para controlar la inflación actúan como anclas que empujan al país a un escenario bajista.

¿Cómo actuará el Gobierno federal ante este panorama desolador en el ámbito económico?, como lo ha hecho a lo largo de estos cuatro años, desestimando los efectos negativos que se han tenido, denostando a la oposición y claro atacando a los que no ven las cosas de color de rosa como ellos lo ven,

Así que no hay buenas noticias para el año que viene.