Opinion

A darle, no hay de otra

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Manuel Narváez Narváez

martes, 15 junio 2021 | 05:00

María Eugenia Campos Galván recibió la constancia de mayoría del Instituto Estatal Electoral, que la acredita como gobernadora constitucional del estado de Chihuahua, para el periodo 2021-2027.

Salvo algunos retrasos por las bravatas de los perdedores de Morena, la autoridad electoral dio por concluido el conteo de las actas de escrutinio que le otorgan la victoria holgada e indiscutible a la candidata del PAN-PRD.

En la medida que pasen los días y se desahoguen las impugnaciones, confiemos en que los perdedores asuman con entereza y dignidad la voluntad del pueblo de Chihuahua.

No es conveniente para los chihuahuenses entramparse en disputas facciosas cuando ya dejó muy claro el proyecto que  quiere. La elección terminó el 6 de junio y los ciudadanos ya cumplimos.

Los esfuerzos del proyecto ganador deberán enfocarse antes que nada en la conformación del gabinete que acompañará a la gobernadora. No hay tiempo que perder porque el desafío es monumental, ni siquiera deben distraerse con las voces discordantes.

Como lo he comentado en colaboraciones anteriores, la nueva administración debe ser atrevida en el sentido de considerar la reingeniería de las estructuras gubernamentales a gran escala, para ahorrar recursos y compensar el abandono del gobierno federal.

Me parece oportuno y pertinente adelgazar la plantilla burocrática, particularmente de nivel medio hacia arriba. Que no les tiemble la mano para fusionar dependencias y desaparecer las innecesarias.

Es imperativo un plan de austeridad serio, transparente y abierto a la opinión pública que abarque aspectos, no sólo de reducción de salarios, sino también de gastos de representación y viajes que no sean para AMARRAR INVERSIONES.

Ciertamente Maru Campos asumirá la primera magistratura del estado con un alto nivel de confianza, ese fue el mensaje contundente en las urnas. En reciprocidad, se hace necesario exponer abiertamente los cambios, los ajustes y el monto que dé como resultados de esa reingeniería de la administración pública.

No olvidemos que es escaso el margen del presupuesto estatal para hacer obra pública a gran escala, por lo que es indispensable un gran ACUERDO CON EL SECTOR PRODUCTIVO, para mejorar los ingresos propios del ejecutivo estatal. 

En efecto, la administración que inicia en septiembre lo hará en circunstancias muy comprometidas por la brutal deuda pública que hereda y la falta de liquidez para cerrar el año, sin embargo, no habrá excusa o pretexto válido para dejar de cumplir con su responsabilidad.

Los resultados tendrán que notarse a corto plazo, porque no podemos seguir perdiendo terreno ante el crimen organizado, tampoco los enfermos pueden esperar más tiempo para recibir atención médica y sus medicamentos.

Igualmente es inadmisible que la infraestructura carretera continúe deteriorándose, porque eso afecta el transporte de mercancías y el turismo, dos fuentes de ingresos que se deben recuperar y ampliar.

Sin lugar a dudas es urgente ese gran acuerdo entre la administración de Maru Campos y el sector productivo para sacar a flote al estado, con, sin y a pesar del gobierno federal que, dada la paranoia del gobierno federal con Chihuahua, sus habitantes y el partido en el gobierno, la relación estado-federación se antoja difícil, aunque a diferencia del gobernador saliente, la que viene maneja la mano izquierda con destreza y el equipo que la acompaña tiene amplia experiencia en el trato político.

No podemos darnos el lujo de postergar la recuperación del estado, porque sería devastador para la economía de las familias chihuahuenses continuar con el mismo esquema de gobierno. Sería imperdonable.

Resultados es el único lenguaje que entenderemos a partir de septiembre.

Es cuanto

Email: narvaez.manuel.arturo@gmail.com