Opinion

¿A dónde va la oposición en México?

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Daniel García Monroy

domingo, 05 junio 2022 | 05:00

Los lamentos anticipados ya son cosas de todo mundo conocidos. La oposición partidista en México está perdida. El PAN un partido elitista; el PRI una pandilla de ladrones; el PRD no existe; el MC la fama de un solitario-egoísta. ¿A dónde va la oposición política en este país?   

Quien lo iba a decir, el líder nacional del PAN, Marko Cortés, sabía desde hace nueve meses lo que va suceder en las votaciones de este domingo. En un audio que se filtró a la prensa de una llamada telefónica, profetizaba correctamente: “no hay más, está muy complicado Durango, Tamaulipas, Quintana Roo, Hidalgo y Oaxaca, la única que tenemos realmente oportunidades y muy buenas y contundentes de ganar es Aguascalientes y ahí tenemos la responsabilidad de hacerlo bien”.  --Pues si señor Cortés tenía usted un sus manos el más acertado diagnostico de lo que ocurrirá hoy. No hay más. 

Pero ¿por qué la oposición partidista se está extinguiendo en todo el país? ¿Cómo es posible que Morena, el infante partido, que tiene apenas ocho años de existencia vaya a sumar, con los resultados certificados de este 5 de junio, 22 estados en su poder, más claro la Presidencia de la República? Qué diabólico sortilegio de encantamiento ha sometido a los electores mexicanos de todo el territorio nacional para que encumbren a la 4T, como la máquina que está triturando a toda su oposición, unida o separada.

En el análisis, necesario es establecer la base inamovible de su actual fuerza, que no es otra que una sola figura política dirigente, nada más y nada menos que el presidente Andrés Manuel López Obrador. Dice la teoría del marketing político que un personaje como AMLO, se denomina “político teflón”. Nada le pega. Ninguna crítica, ninguna investigación, menos las calumnias o difamaciones. Por el contrario un personaje de este tipo, está tan blindado por sus altos niveles de aprobación personal, que los ataques en su contra de sus antagonistas ¡¡¡lo fortalecen!!! Los mejores asesores de la publicidad política aseguran que es contraproducente atacarlo, pues sus seguidores reafirman su apoyo, razonando que si lo embisten es por algo que está haciendo bien contra el status quo, contra los intereses creados, contra el sistema de siempre, que nada o poco solucionó en un siglo de “PRIAN” en el poder.

Sumemos el problema de las marcas antiguas, de los viejos productos que se ofertan en el mercado electoral. Ese es otro importante factor, para intentar entender el fenómeno morenista. Desde hace tres décadas por lo menos se nos ha bombardeado a través de la publicidad comercial en todas sus formas, que el mejor producto es el producto innovador, el nuevo. Lo antiguo es malo, ineficaz, anacrónico. Lo nuevo es deseable, mejor, eficiente. La moda como la nueva ley divina que mueve al mundo. Millenians, generación X,Y y Z, han crecido mentalmente con ese paradigma en sus cerebros. ¿Cómo hacerles pensar que el PAN con 84 años de existencia en México, o el PRI con 93, es algo nuevo? ¿Cómo? De ahí proviene el sintomático repunte de Movimiento Ciudadano. Para que hasta el verdadero-real-líder mexicano antiamlomista, el empresario Claudio X González, lo reconozca sin resquemor alguno. Su frente opositor requiere al MC, como el anfibio a sus nuevos pulmones, para poder dejar de depender de sus antiguos bronquios, para salir del charco y sobrevivir en tierra firme. Nada tonto el señor X.  

Viene luego la escasez, que si no falta absoluta de liderazgos confiables de los partidos opositores. Que un prófugo de la justicia, como el joven excandidato presidencial Ricardo Anaya, siga pensando que puede competir por el ejecutivo federal dentro de dos años es algo que demuestra la inanición de figuras políticas honestas de las que la oposición adolece lamentablemente. ¿Creel, Maru Campos, Alito!!!? Es en serio. Hasta ese bajísimo nivel ha llegado la carencia de presentables líderes sociales, que puedan si ya no ser atractivos para el electorado mexicano, por lo menos no tener en su haber procesos judiciales de los cuales defenderse.

El síndrome de la combinación del agua y el aceite merece también una consideración. Que Aguascalientes (uno de los últimos bastiones que le quedan al panismo de los místicos del voto, junto a Guanajuato, Querétaro y Chihuahua), este en riesgo este día, es porque no es posible que los panistas de luchas históricas en ese estado vayan a ir a votar “unidos” a sus acérrimos rivales de décadas. Que hayan visto en los mítines de apoyo a su candidata blanquiazul, Teresa Jiménez,  abrazada del bello Alito, y otros tantos líderes priístas, les debe dar nauseas. Ese y no otro será el más grave conflicto para una probable coalición del “PRIAN” para el 2024, ya sea el desafortunado/a un tricolor o un blanquiazul. 

Finalmente se puede argumentar sin temor a equivocarse, que los gobiernos de Morena no son el paraíso. Que López Obrador sí mintió cuando prometió sacar a los militares de la seguridad pública y bajar los homicidios que provoca el crimen organizado, por supuesto. Que mintió también prometiendo un crecimiento anual del PIB al 4 por ciento, sin duda. Que se ha visto impotente para dar servicios de salud y educación mejores que en el periodo neoliberal, como negarlo. Por acción u omisión la 4T ha fallado, pues el monstruo de la corrupción era más grande de lo que AMLO imaginó. Y sin embargo su Morena se mueve. Su 60 por ciento de aprobación nacional a su persona demuestra, a casi cuatro años de su administración federal, que algo está haciendo bien. Por lo menos, que sus opositores, que durante muchos lustros robaron y humillaron demasiado, no saben cómo contener su guinda ola. Y eso, sicológicamente para millones de mexicanos, es su oportunidad de vengarse de los ladrones y patrones en las urnas.