Opinion

Admirable Pujanza de San Antonio de Arenales

Isaías Orozco Gómez
Lunes, 24 Diciembre 2018 | 12:08

El libro “Milagro en los Alamitos”, escrito por el apreciado y reconocido licenciado en periodismo y licenciado en derecho, el cuauhtemense Fernando Suárez Estrada, bien puede considerarse como una breve historia novelada, en cuyas páginas se narra y se describe de manera amena y hasta romántico-amorosa; la fundación oficial, formal, el 23 de febrero de 1925, del primer ejido en nuestro extenso estado de Chihuahua, conocido como San Antonio de Arenales. El cual se constituyó en el municipio libre de Cuauhtémoc, Chihuahua, el 12 de julio de 1927.
“Don Fernando Suárez Estrada, el autor, realiza en su novela una fusión romántica y quizá utópica: la unión del tarahumara Pánfilo Atlántida con la menonita Tina Rempel. De ese matrimonio nace Jakson Jacobo Atlántida Rempel, quien nos cuenta los hechos históricos cuya consecuencia más visible será, luego de luchas y múltiples accidentes, esta importante ciudad norteña (situada en la región noroeste serrana del estado) de peculiares rasgos culturales y étnicos.” Y que actualmente está considerada como la tercera ciudad más importante de nuestra entidad federativa, por su evidente pujanza económica, tricultural, política y turística. Destacando su potencial corredor comercial que va desde Cuauhtémoc a Rubio o Álvaro Obregón y viceversa.
Ahora bien, dado los muy lamentables sucesos delictivos que en lo que va de la segunda década del presente siglo  se han estado presentando como una constante en ese “rincón perfumado y sencillo del mundo…nuestros Alamitos”; y las nada convenientes controversias político-públicas-administrativas, generadas entre la autoridad municipal y el gobernador del estado; como una atenta llamada de atención a gobernantes y gobernados, transcribimos algunos renglones de los capítulos XXX, XXXI, XXXII y XXXIII, que esperemos sirva de estímulo para unir esfuerzos colectivos de todos los cuauhtemenses y chihuahuenses en general, para librar al municipio y a la región de tan negativos hechos y se consolide la misma como la tercera fuerza económica del estado.
“Al filo de las cinco de la tarde se completaron los trazos del plano general del pueblo, con la entera conformidad de los presentes. Un fraternal abrazo selló el compromiso.
“Mi azorada María Antonia, se cuenta que el gobernador del estado, José Antonio Almeida, al conocer el acuerdo de San Antonio de Arenales, expresó su admiración por las respectivas concesiones que hicieron las partes para resolver el preocupante conflicto agrario de la región.
“El 23 de febrero de 1925, luego que culminó el procedimiento de toma de posesión del ejido, el propio gobernador asistió al evento, acompañado de dos diputados… En la mente de todos, seguramente, existía la duda respecto a cuánto tiempo duraría esta felicidad. Quizás pensaban que vendrían nuevos tiempos difíciles para este valle pacificado. Pero, eso sí, de una cosa estaban convencidos los testigos de este momento: los esfuerzos de esta generación…serán imborrables y permanecerán para siempre como lecciones de amor de la más profunda humildad y significado humano.
“Ya nuestros queridos Rutilo y Antonia, Pánfilo y Tina hicieron su trabajo, que dejó huella en corazones e historia. Y nosotros, María Antonia, mi Mariquita de otro mundo, de mis solitarios días y mis noches todas, ¿en qué hemos contribuido a la paz y a mantener el vigor de la hermandad? Tormentas se aproximan a nuestros Alamitos.
“Mira, María Antonia, la violencia que empieza que empieza a invadir esas anchas calles tan bien trazadas por las gentes que pactaron el deslinde en 1925…, y las rancherías…, y los campos menonitas…, y todos los rincones de paz de nuestro municipio.
“Mira a esos narcotraficantes sin alma, sin el menor respeto siquiera por su propia vida ni la de los suyos, venidos-de-sepa-Dios-dónde, de cual infierno, pretendiendo adueñarse no sólo de las entrañas, sino también del espíritu del pueblo, nuestro querido pueblo, que tanto amor y lágrimas ha costado forjarlo. Míralos robando la tranquilidad a las familias de esta sociedad cosmopolita, pacífica y alegre. Observa a esos puchadores envenenando a los niños y jóvenes, sus víctimas preferidas. Observa a esos desalmados matar por tres pesos. Huele mi miedo y el de las autoridades. Ve a los padres de familia y maestros amarrados de las manos, de los pies, de la lengua, del cerebro y de su libertad. Y lo curioso, ahora ya no debido a las represiones de los gobiernos, sino a la influencia de los malandros que te platico.
“Míranos a todos poco a poco resignarnos y esclavizarnos al poder de la ilegalidad, del terror. Ve cómo se pisotean los valores de nuestros antepasados. Siente cómo-se-está-dejando-de-sentir. Mira esos nubarrones de la indiferencia individual y colectiva.
“Sufre, por Dios, sufre un poquito conmigo por el vacío de los corazones y este panorama desolador. María Antonia, mi valiente amiga, es tiempo de sacar los escudos con que nuestros antepasados nos armaron. Hay unos alamitos que no dejan de silbar y de hablar de PAZ y AMOR.
“Voces sin tiempo, voces con alas, voces silenciosas, voces comunicantes, voces amorosas. Están aquí y se niegan a abandonarnos. María Antonia, tu sombra presente, envolvente, cariñosa, me inspira a caminar por estos pantanos, con el ejemplo de la gallardía de tus huesos calientes, libres como el vendaval y bien armados moralmente. Aquí vamos.
“…Será, entonces, el viento de San Antonio de Arenales, mi amigo (mi norawa), quien nos hará ese favor de unir las generaciones (la de los alamitos de oro con la de los alamitos ESPERANZADORES) y estate segura, allá donde estés, que su sabiduría refrescante hará vibrar corazones soberbios, violentos, tristes y sin rumbo, contándoles cómo acontecieron los pormenores y pormayores de la increíble historia vi-vi-da en estos ALAMITOS ETERNOS.”
Apreciable lector, le deseo felices y compartidas fiestas decembrinas. Y lo invito a hacerse y leer tan hermosa e instructiva historia novelada: “Milagro en los Alamitos”.