Opinion
Álter Ego

Aerolíneas ¿de bajo costo?

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Rafael Soto Baylón

miércoles, 16 junio 2021 | 05:00

He de reconocer que el confinamiento pandémico me afectó al no poder salir a visitar amistades, ni al cine que tanto me gusta, ni a desayunos con mis amigos, ni a consumir bebidas espirituosas en esas tardes, ni juegos de dominó ni muchísimas cosas más y me provocó un colapso nervioso. Cuando el famoso semáforo se pintó de amarillo por allá por agosto hice planes para viajar el mes siguiente, sin embargo regresamos al terrible color naranja y mis planes se frustraron.

Ahora que según la informaciòn oficial la mayoría de los estados están en verde, uno que otro en amarillo y dos o tres en naranja díjeme “ahora es cuando” y pues como a muchísima gente la crisis me alcanzó, decidí experimentar y viajar en aerolíneas de bajo costo. Cuando vi los precios me maravillé: menos de dos mil pesos por un viaje Chihuahua-México-Chihuahua. Pero como estoy de vacaciones permanentes decidí no comprar el vuelo de regreso.

Tomé una maleta pequeña, la cargué con ilusiones, un tanto de desesperación y poca ropa, viajar ligero como recomendaba Borges. Me llevaron al aeropuerto pero en la aerolínea me solicitaron llenara el famoso cuestionario Covid 19 (el cual jamás me lo solicitaron) y cuando vieron mi maleta me dijeron que aunque chica no podía llevarla conmigo en la cabina del avión porque rebasaba por 8 centímetros el tamaño límite. “Bien -les respondí- voy a documentarla” al preguntar el precio me quedé estupefacto: “¿Mil pesos por una pequeña valija?” “Ese es el costo, pero si la hubiera documentado por internet le hubiera salido más barato” me respondieron. “¿Cuánto me hubiera ahorrado?” “¡200 pesos!” no, qué bárbaro. Es decir transportar un maletín de poco más de 12 kilos es más caro que llevar a una persona. Así las cosas era más económico comprarle un asiento.

Las aerolíneas intentan recuperar el bajo precio del pasaje con otras cosas. Recibí un mensaje telefónico donde me avisaron que el vuelo -para variar- tenía una hora de retraso. Por supuesto eso no representa ninguna compensación para el pasajero. A eso de las nueve de la noche abordamos. Cabe destacar que cada asiento tiene un precio distinto: si es enfrente, en medio, atrás, en ventanilla, en pasillo, entre dos pasajeros. 

Si el Aerobús A380 puede transportar a 544 pasajeros, los de las líneas económicas casi se la ganan. Es una aeronave normal pero le pusieron 234 asientos. Eso implica que las personas que miden algo así como 1.80 metros y pesan 80 o 90 kilos o más simplemente no caben. Con mi estatura media -mido menos de 1.80 metros- en cuanto me senté mis rodillas pegaron con el de adelante. Si deseas reclinar el asiento -si es posible- sólo lo harás unos diez centímetros. Por supuesto las bebidas de cortesía no existen y una cerveza te cuesta más o menos sesenta pesos, para unos cacahuates, dulces, refrescos los costos andan por las nubes literalmente hablando.

Lo negativo de las aerolíneas económicas es que en sus promociones, publicidad, páginas no advierten al usuario de estos gastos extras. Si lo hicieran uno ya sabría a qué atenerse. 

Por eso el regreso lo planee con la línea cara. Finalmente no tengo problemas con el peso del equipaje, los asientos son más cómodos y no son cajas de zapatos con alas. La Procuraduría Federal del Consumidor debería obligar a esas empresas a ofrecer un servicio digno y que expliquen esos gastos agregados. Porque de seguir así dentro de poco habrá pasajeros viajando de pie.

Mi Álter Ego no está de acuerdo con la militarización del país. El Ejército y la Marina ya están en todas partes ¿es para proteger a los ciudadanos? ¡Por supuesto que no! si es necesario será para reprimirlo.