Opinion

Al fin Themis y Nemesis. Justicia para el ejido Bakeachi, municipio de Carichi

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Francisco Flores Legarda

sábado, 05 noviembre 2022 | 05:00

La espada y la cruz en la Tarahumara. Antecedentes.

Como en el resto de México, el proceso de colonización y sometimiento de los muchos grupos indígenas que habitaban la tarahumara se llevó a cabo a través de la espada y la cruz. Misioneros y militares fueron los que enfrentaron al "otro", al indio, los que trataron de extirpar sus creencias, consideradas como diabólicas, y de abolir su fe siendo también los que exterminaron cualquier conato de protesta y autonomía frente a un sistema y unas leyes ajenas y extrañas a la lógica indígena. La cruz y la espada se desenvainaron en nombre de una idea de progreso y de civilización que negaba cualquier otra alternativa que no fuera la del invasor. Los militares protegían las misiones y éstas, a su vez, eran centros de acopio de alimentos para aquéllos así como centros de conversión y adoctrinamiento de los indígenas que pasaban a engrosar las filas de las expediciones españolas de conquista y reducción de pueblos.

Pero, por encima del conquistador y sus armas, fue el evangelizador quien provocó los cambios más importantes en la estructura, relaciones y cosmovisiones de los antiguos indios, iniciando un largo proceso en el que hubo extinciones, violencia, asimilación e incorporación de elementos religiosos y socioculturales. En ese sentido, en la Sierra Tarahumara fueron los jesuítas los primeros transculturizadores sistemáticos. Indigenistas sin ese nombre, establecieron un modelo de integración y una serie de acciones con el fin de llevarlos a otra cultura, definida como la verdadera, como la justa. Para ello se valieron de varias técnicas o procedimientos específicos por medio de los que intentaron imponer la religión católica y las formas de pensar y actuar occidentales. A través de las misiones trataron de concentrar a los indios, que vivían dispersos y libres, en pueblos donde se les bautizaba y se les inculcaba la doctrina cristiana y los nuevos valores como el matrimonio monogámico, la agricultura, el canto y la danza. Como ejemplo, en el siguiente párrafo extraído de una carta del padre catalán Joan Font, escrita en 1611, podemos ver claramente el procedimiento seguido para juntar a la gente en los pueblos o congregaciones, mecanismo inicial de los misioneros para la evangelización y adoctrinamiento de los indígenas:

"Tomé por cuenta toda la gente que pretendo sacar a estos puestos, lo cual tiene ya algún principio en ellos, y hallé que son en cantidad tres mil ciento y sesenta personas, hombres y mujeres, sin otras rancherías que por allí hay, las cuales no vi por no tratar aún de su salida; sólo señalé cuatro personas con título de fiscales, a las cuales repartí la comarca de la gente que no he visto, para que ellos los traigan de cuando en cuando para que yo los conozca y me conozcan, y con este medio se vayan a mejores tierras de las que tienen. Para juntar y poblar toda esa gente, como tengo dicho, están de presente comenzados los dos pueblos de San Pablo y San Ignacio, y entre estos dos hay otros tres puestos muy buenos para tres pueblos; de manera que en este año, en distrito de seis leguas, se podrán hacer cinco poblaciones que en un día se podrán andar todas. Dios nuestro Señor las lleve adelante con la protección del apóstol San Pablo que es patrón de esta misión".

Ante las rebeliones e inconformidades que provocaron estas medidas, sobre todo el intento de cambiar el patrón de asentamiento, los misioneros respetaron algunos elementos y costumbres de los indígenas, pero con la intención de introducir a través de ellos sus ideas y concepciones procedentes de Europa. 

Aceptaron y nombraron autoridades de acuerdo a la propia estructura de la Compañía de Jesús y según el modelo de los ayuntamientos españoles pero, en lo general, se respetó la lengua tarahumara en la que debían predicar los sacerdotes jesuítas. Es por medio de los numerosos informes y memorias que las diversas jerarquías de la orden debían de presentar periódicamente a sus superiores, que conocemos muchos detalles de la vida de los "naturales" en aquellos primeros años del contacto con los españoles, por lo que, en buena medida, pueden ser considerados las primeras etnografías de la Sierra. Así, la carta mencionada anteriormente finaliza con una referencia al importante papel que como intermediarios y aculturadores tuvieron algunos curanderos indígenas, pese a ser considerados como hechiceros, lo que ratifica su especial función como sujetos sociales, a la que más adelante nos referiremos brevemente:

"Entre ellos había uno muy viejo y muy grande hechicero, el cual ha hecho grandes daños a su nación, pues no perdonó los años pasados a un nieto suyo que, muriéndose la madre, que era su hija, con sus mismas manos ahogó a su nieto, ya muchacho, tapándole las narices y boca hasta acabarle. Este viejo se ha domesticado y ha sido el segundo cacique que en San Pablo ha hecho asiento con sus hermanos e hijos que serán en cantidad de 50 personas. Y este año dice traerá la que resta en su pueblo antiguo, y son otros cincuenta. Y ha dado de mano a sus hechicerías y es el primero que acude a la iglesia. Y me acompañó a pie todo el camino que hice cuandofuí a la sierra, hablando él a los indios y persuadiéndolos se bajasen a poblar donde él estaban. De manera que ha sido mis pies y manos porque tiene mucha entrada entrambas naciones, por ser hijo de tepehuan y taraumara, y sabe entrambas lenguas".

Las rebeliones constituyen la primera respuesta violenta de los indios ante la ocupación no menos violenta de sus espacios físicos, sociales y culturales, y son una expresión de su resistencia a los cambios externos, propiciadas también por el deseo de liberarse de la inhumana explotación a que eran sometidos en los Reales de minas, por la presencia de comerciantes y por el afán de castigo y exterminio de los españoles:

"El metal se sacaba en abundancia, y la fama corrió de tal modo que una gran multitud de españoles acudieron a los nuevos minerales; construyeron sus casas y levantaron haciendas para fundir y beneficiar la plata...Simultáneamente llegaron también los mercaderes, los que a su vez fabricaron sus casas y estancias...Y como para todo esto se necesitaban la madera de los montes, campos para apacentar ganado, el trabajo de los indios para hacer adobes y construir casas y otras cosas por el estilo, empezaron los españoles a llamar y forzar continuamente a los naturales para que realizaran estos trabajos. Por estas causas y desde entonces nació el propósito de sacudirse el yugo de los blancos y de unirse con las naciones vecinas que compartían el mismo odio hacia los españoles".

En la Tarahumara y regiones vecinas hubo revueltas indígenas a lo largo de todo el siglo XVII y buena parte del XVIII involucrando a numerosas etnias muchas de ellas ya desaparecidas. De 1616 a 1619 se sublevan los tepehuanes. En 1632 se levantan guazapares y uarijíos. En 1644 se produce la llamada rebelión de las siete naciones. En 1645 los conchos. De 1652 a 1660 se alzan tobosos, cocoyomes, ocomes, gavilanes y cabezas. Entre 1680 y 1698 se producen las primeras incursiones de los apaches. En 1690 janos, yumas y chinarras se enfrentan a los invasores. Los tobosos vuelven a la violencia en 1677 y en 1720, mientras que los apaches mantienen sus incursiones en una amplia franja del estado desde 1748 a 1896. La primera rebelión propiamente tarahumara se desató en 1646 y duró hasta 1653. Otros alzamientos se produjeron de 1684 a 1690, en 1694, y de 1696 a 1698.

Tal vez porque las ideas centrales de los misioneros proceden del ámbito de la metafísica y se enuncian a través de las limitaciones y condicionantes de una formación discursiva religiosa, los resultados de esa práctica indigenista no han logrado la esperada integración, antes bien, el sentido de la misión evangelizadora ha sido apropiado por los indios de la Sierra Tarahumara y se expresa actualmente, a través de un velado mesianismo con un contenido reivindicativo de lo que son y consideran ya como propio. Así, como ejemplo, la iglesia como espacio sagrado se ha convertido para rarámuris, o´oba, ódamis y warijós en uno de los lugares privilegiados en donde celebran sus ritos y fiestas, en donde materializan sus creencias. Sin embargo, muchos de los planteamientos que luego aportaría el indigenismo oficial a la Tarahumara, fueron antes hechos por jesuítas.

Paralelamente a los jesuítas, fueron, criollos y otros indios los que completaron el inicio de la colonización tarahumara. Los primeros blancos, junto con los soldados, fueron mineros; pronto llegaron extranjeros (no mexicanos), mestizos, introductores de ganado, campesinos que se hicieron rancheros. Luego aparecieron los tumbadores de árboles y finalmente los profetas del desarrollo, el cambio y la modernización encarnados en algunas instituciones. Ninguno ha conseguido mermar totalmente la resistencia a la transculturación que desde un principio opusieron. Siguen vigentes los principales rasgos que fundamentan su identidad étnica y que conviene resumir: su cosmovisión (una de cuyas aplicaciones es la medicina tradicional, otra sus ritos, que se hacen gesto en la música -sentido del tiempo- y en la danza -sentido del espacio-), su historia (los mitos que sostienen el curso del transcurrir, del fluir de los hechos), su técnica (el arado, el maíz, el control del proceso de reproducción, germinación -siembra-, maduración-recolección), su derecho (normas "de mesa", comportamiento, aprendizaje, de relación con los demás, reglas, sanciones, juicios) y, sobre todo, su presencia (lengua, vestimenta, manos, sudor, sonrisa, rabia, sacrificio, matachín y tesgüino) y su cotidianidad doméstica y comunitaria (espacios fundamentales en donde se produce y reproduce su experiencia étnica). Siguen con un patrón de asentamiento tan disperso como el que impone el ecosistema de la sierra y reacios todavía a congregarse en pueblos, a convertirse en "urbanitas". Pero mantienen sus redes de intercambio mediante las que perpetúan su conciencia de grupo (su esprit de corps) y sus formas propias de organizarse y de distribuir el poder.

Historia reciente

Como se ha señalado los raramuris fueron sometidos por los meztizos o chabochis como ellos dicen despectivamente. Durante la epoca de la revolucion, los indigenas reclamaron las tierras de las cuales habian sido despojados desde hace mas de 100 años, por caciques de la comunidad de Nonoava, quienes pertenece a prupos delictivos, y que hasta la fecha continuan en estas actividades.

En el año de 1994 se presentaron ante la Procuraduria Agraria un grupo de indigenas encabezado por Patricio presidente del Comisariado Ejidal del poblado de Bakeachi.

Entregaron una maleta llena de documentos, el joven inexperto abogado de la Procuraduria Agraria, les pidios a los raramuris, que volvieran despues, para revisar los documentos. Una vez esto, era claro que los predios eran de los indigenas y los titulos de quienes se ostentaban como propietarios eran apocrifos.

El abogado presenta la primera demanda, pero por fortuna Estela Angeles y Ernesto Rabago continuaron el procedimiento judicial, el cual duro 20 años, dentro del juicio agrario 79/95, pero finalmente cumplieron el objetivo.

Waru matetera'ba Onoruame... Al fin la comunidad indígena de Bakeachi tiene su territorio completo... Ernesto, Valentín Chávez y Miroslava podrán descansar en paz ... y yo junto a ellos. Hace unos meses se ejecuto la sentencia, entregando sus tierras despues de 100 años. Finalmente se cumplio. 

La organización Bowerasa AC, la comunidad de Bakeachi y la que esto escribe agradecemos a todps el apoyo brindado durante todos estos años...

Infinitas gracias. Con amor lo dice Estela Angeles, quien durante este juicio fue asesinado su pareja Ernesto Rabago.

Mi querida llora a Ernesto le hubiera gustado ver esto al Valentín Chávez, a la Miros que nos adoptó en el 2010

Han Sido muchos años de lucha... De amenazas de una tentativa de homicidio para mí hija, el homicidio de Ernesto... Muchos muchos atentados a mi persona, el incendio de mi despacho... La gran piedra que derribaron para aplastarme? O para bloquear el camino, hago un recuento de mis daños y sabes?... Siento unas infinitas ganas de llorar...Repite Estela con un gran dolor.

Han Sido muchos años de lucha... De amenazas de una tentativa de homicidio para Estela su hija, el homicidio de Ernesto... Muchos muchos atentados .La gran piedra que derribaron para aplastarme? O para bloquear el camino, hago un recuento de mis daños y sabes?... Siento unas infinitas ganas de llorar...Afirma Estela. Mi angel de la guarda.

Fuentes y autorizaciones.

http://www.ub.edu/geocrit/sn-45-51.htm#N_25_

Archivos de los abogados Estela Angeles Mondragon y Ernesto Rabago

Archivos propios elaborados para la Procuraduria Agraria, Secretaria de la Reforma Agrario y Registro Agrario, la entoces Procuraduria General de la Republica y Archivos de la Presidencia de la Republica

Archivos del ejido Bakeachi, municipio de Carichi.

Juicios en donde el suscrio a sido parte en los Tribunales Agrarios y Tribunales Federales