Opinion

Alerta de género

“Existen al menos dos tipos de feminicidas. Uno, los que metafóricamente asesinan a las mujeres en vida, según su dicho “descuartizan su identidad, descomponen golpe a golpe su fisonomía y dejan marca indeleble en su memoria, después las dejan vivir, pero ya han matado algo de ellas”. Dos, los que asesinan con brutalidad hasta darle muerte”. Ana Belén Puñal

Teporaca Romero del Hierro
domingo, 07 julio 2019 | 05:00

México, país feminicida, datos del Secretariado Ejecutivo registran en el primer cuatrimestre del 2019, mil 199 asesinatos, es decir, cada dos horas y media, una mujer es víctima de violencia de género, estadística que no se acota a pesar de la gran movilización social, al contrario, cada vez más mujeres padecen en carne propia la saña de las humillaciones y los golpes por el hecho de ser mujeres, los lugares donde se cultiva y maquila la violencia son los hogares, las universidades e instituciones educativas, sindicatos, partidos políticos, empresas y oficinas gubernamentales. 

En abril se contabilizaron 315 homicidios, convirtiéndose así en el mes con más delitos contra la mujer en lo que va del 2019. Le sigue marzo, con 310; enero con 302 y finalmente  febrero con 272 asesinatos con dolo. En un contexto general,las víctimas mortales aumentaron 97% en cuatro años.En los primeros cuatro meses de 2015 se registraron 610 crímenes; en 2016 fueron 847; en 2017, 967 y en 2018, mil 142. 

También el primer cuatrimestre de 2019, fue según portadas informativas como el más "sangriento" para niñas y adolescentes, de enero a abril 114 menores de cero a 17 años, fueron asesinadas. 

Lourdes Enríquez, colaboradora en el Centro de Investigaciones y Estudios de Género de la Universidad Nacional Autónoma de México, en entrevista para un diario nacional, señaló que la alza en el delito de feminicidio se origina en la impunidad. Dijo: "Es cierto que vivimos en una época violenta, pero tampoco podemos generalizar que todos estos asesinatos ocurrieron en lo público".

En el país,10 entidades concentran más del 65% de los mil 199 feminicidios, el primer lugar lo ocupa Edomex con 152 víctimas de feminicidioy homicidio doloso;  le siguen Jalisco, con 102,Guanajuato con 99; Veracruz con 73; Chihuahua con 71 y la CdMex con 70. 

En México, según la encuesta del Instituto Nacional de Estadística 2018, quien asesina en la mayoría de los casos a las mujeres es la pareja. Más de 12 millones de mujeres padecen el terror al interior de sus hogares, en la intimidad de su relación. Alarma que alrededor de 8 millones han sido asfixiadas, cortadas, quemadas, y han reconocido padecer depresión. Otros cuatro millones de mujeres señalan que las han intentado asesinar o ellas han reconocido plantearse el suicidio, después de vivir el infierno de la violencia de género.

Para nuestra sociedad, las violencias contra las mujeres son prácticas usuales, invisibles e indolentes, a pesar de la vasta legislación y protocolos internacionales, así como las alertas de género, en México no disminuyen las agresiones sexuales, el tráfico de mujeres, los acosos laborales, políticos, institucionales, patrimoniales y psicológicos; la impunidad, la corrupción institucional, la desinformación y desinterés judicial en materia de perspectiva de género da como resultado la permisividad, aunada a la actitud machista con la que actúan ministerios públicos y elementos de seguridad pública.

Marcela Lagarde, antropóloga y feminista señala que el feminicidio es el genocidio contra mujeres y sucede cuando las condiciones históricas generan prácticas sociales conformadas por el ambiente ideológico y social de machismo y misoginia, de violencia normalizada contra las mujeres, que permiten atentados contra la integridad, la salud, las libertades y la vida de las mujeres. Todos coinciden en su crueldad y son, de hecho, crímenes de odio contra las mujeres.

Como dice Ana Belén Puñal, historiadora, psicóloga y socióloga, no hay crímenes pasionales, nadie mata por amor, lo que hay detrás es una situación de poder. Coincido con la catedrática, una agresión contra una mujer nunca es un hecho aislado, la violencia de género se ejerce en un marco estratégico en donde el agresor utiliza el maltrato psicológico, aunado con golpes para someter. 

El fin último es la posesión por sometimiento. Detrás de una noticia de violencia de género, existe siempre una historia que los precede. 

Puñal al responder sobre si la violencia contra los hombres existe,  responde que no existe como problema social de dimensiones cuantificables como las agresiones de género, se registran casos individuales de mujeres que agreden a hombres, por supuesto punibles, reflejo de nuestra cultura patriarcal.

Existen, según la experta al menos dos tipos de feminicidas. Uno, los que metafóricamente asesinan a las mujeres en vida, según su dicho “descuartizan su identidad, descomponen golpe a golpe su fisonomía y dejan marca indeleble en su memoria, después las dejan vivir, pero ya han matado algo de ellas”. Dos, los que asesinan con brutalidad hasta darle muerte. 

El 85% de los asesinatos de mujeres se dan por parte de los esposos, parejas o ex parejas sentimentales, tiene lugar en procesos de separación o divorcio. Las asesinan en un espacio de indefensión. Estas mujeres tienen tan baja la autoestima que no se sienten capaces de denunciar a su agresor y, cuando lo hacen, no encuentran la seguridad que debiera darles la autoridad y la sociedad misma. 

Chihuahua, como señalamos en líneas anteriores, está en el top 5 de las entidades más feminicidas, aplaudimos que se haya reconocido y admitido la alerta de género.  El Instituto Nacional de las Mujeres determinó admitir la solicitud para los municipios de Juárez, Cuauhtémoc, Parral, Guadalupe y Calvo y Chihuahua capital. La doctora Fabiola Alanís Sámano, directora general para una Vida Libre de Violencia y para la Igualdad Política y Social del Inmujeres, dio respuesta positiva a la solicitud enviada por la Comisión Estatal de Derechos Humanos del Estado, legisladoras de diferentes partidos políticos, organismos de defensa de las mujeres y organizaciones derecho humanistas, quienes a inicio del año habían solicitado el mecanismo de alerta y protección. 

La alerta coordina acciones entre los tres órdenes de gobierno, a fin de implementar medidas de emergencia para enfrentar y erradicar la violencia feminicida en un territorio determinado, ya sea ejercida por individuos o por la propia comunidad. La demanda de la Alerta de Género en el caso de Chihuahua se admitió por la denominada “violencia feminicida, forma extrema de violencia de género contra las mujeres, producto de la violación de sus derechos humanos, en los ámbitos público y privado, conformada por el conjunto de conductas misóginas que pueden conllevar impunidad social y del Estado, y puede culminar en la privación de la vida de forma violenta.

Urge tomar medidas drásticas sobre el tema, concientizar a la sociedad sobre temas de perspectiva de género para que juntos, hombres y mujeres trabajemos en la cultura del respeto mutuo. Hasta no alcanzar la igualdad sustantiva, seguiremos condenando la indolencia de hombres y mujeres que ocupan espacios públicos, políticos, en el poder judicial, IP, medios de comunicación, instituciones educativas, partidos políticos, espacios de formación cultural, académico, artístico, deportivo, por permitir con su silencio los abusos y crímenes de mujeres. #Ni una menos. Sumemos voces de conciencia.