¡Aló, presidente! ¿Será México la post "Venecuba"?

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Jaime Rodríguez Chacón
martes, 12 marzo 2019 | 01:17

Son sorprendentes las coincidencias y similitudes del otrora régimen bolivariano, del fallecido comandante Hugo Chávez  y,  cuya sombra del autoritarismo aún persigue a los afligidos venezolanos, con relación a la autoproclamada “cuarta transformación” del ahora presidente electo Andrés Manuel López Obrador.
MORENA, como veremos, es el libreto de otros tiempos, con un nuevo protagonista, como si los hechos actuales se enlazaran con el pasado, trascienden  las coincidencias desde lo trivial, hasta la esfera política: AMLO, es aficionado al beisbol, así como Hugo Chávez, brilló como pelotero y de quien se dijo: “Venezuela perdió un gran pitcher y ganó un mal presidente” Carlos Raúl Hdez.
En 1994 Hugo Chávez, emprendió una campaña visitando cada rincón venezolano y, su slogan era “La esperanza en las calles” en contra parte, Andrés Manuel, recorrió también –y sigue en campaña- durante largo tiempo, cada municipio de México, su lema fue y sigue siendo: “La esperanza de México” El gran conflicto, es que esa esperanza que no llega, se ha convertido en carcoma para los huesos  de familiares de víctimas de la violencia, como le reclamaron a gritos en los llamados foros de pacificación, en Ciudad Juárez, madres de  desapare[email protected]: Ni perdón ni olvido, sino justicia.
La piedra angular de las promesas de  Andrés Manuel,  era- y sigue siendo-: Acabar con la corrupción política y la violencia, la demanda principal de la gente; así, el “nuevo mesías” supo catalizar ese repudio del pueblo, hacia un bipartidismo que dio rienda suelta a sus más bajos instintos, pues  algunos de sus líderes se enriquecieron, dejando a los estados en banca rota, y huyeron cual vil rateros al extranjero; así, similarmente, por 15 años, en el periodo de Carlos Andrés Pérez, los venezolanos mascullaban la idea lógica que: “Si Venezuela es un país rico, yo soy pobre, por lo tanto alguien se roba mi dinero”  La corrupción no era parte del sistema: era el sistema” Gabriel Zaid. Es pues en esas circunstancias adversas que aparecen los redentores a salvar al pueblo, con las funestas consecuencias descritas en la historia.
El asalto al poder: El 6 de diciembre de 1998, Chávez recibió la banda presidencial diciendo:” Juro sobre esta moribunda constitución que haré cumplir, impulsaré las transformaciones democráticas necesarias para que la nueva república tenga una carta magna adecuada a los nuevos tiempos”; esos nuevos tiempos eran los viejos tiempos y daban la espalda a Rómulo Betancourt, el presidente electo el 13 de febrero de 1959, al cual Fidel Castro le solicita petróleo, Betancourt le responde, que el pueblo venezolano no regala petróleo  lo vende; Betancourt, sabe que a partir de ahí será su mortal enemigo.
Betancourt no se prestó al juego de Fidel, pero Hugo Chávez sí: En febrero de 1999, Castro acudió a la toma de posesión de Chávez; así como el dictador venezolano Nicolás Maduro- no se invito sólo sino-  fue invitado a la toma de protesta del presidente Andrés Manuel, lo cual recibió críticas tanto domésticas como extranjeras, ya que representó un obvio apoyo a la dictadura.
Aló, presidente,  era el programa televisivo, a través del cual Hugo Chávez gobernaba en vivo frente a las cámaras: Regañaba, manoteaba, encomiaba, daba órdenes y contra órdenes y anunciaba decisiones imprevistas; muy similar a las conferencias mañaneras del presidente  Andrés Manuel: muchas de las acciones que corresponderían a las instituciones, las ha hecho  el presidente Andrés Manuel ante las cámaras, además, de las ocurrencias.
Atención sanitaria, alfabetización, universidades, reservas militares, garantizar el acceso a alimentos y desarrollos cooperativos,  eran las “misiones” o programas sociales establecidos por Chávez, con el apoyo de Cuba.  En 2003,  se aplica una nueva estrategia para acelerar dichos programas, que era el consejo de Castro, ya que de ese modo podría ganar el referéndum revocatorio  y lo logró, ya que, “el hambre no sabe de democracia”.
La promesa y aplicación de los programas sociales del presidente Andrés Manuel, es lo que le ha generado popularidad y aceptación entre la población, a pesar que no haya inversión pública, sino incertidumbre entre los inversionistas, un probable crecimiento económico de sólo 1%, un incremento de la deuda que asciende a 10.8 billones de pesos y; además, el gigante petrolero (Pemex) sin recibir las inversiones necesarias y algún proyecto administrativo para que compita a nivel global. Chávez,  fundó sus programas sociales en la renta petrolera venezolana, cuando aumentó el barril de petróleo, pero Andrés Manuel  ¿de dónde sacará el dinero para mantener un robusto asistencialismo, si Pemex está en quiebra? La petrolera, 15 años atrás producía 3.4 millones de barriles diarios y hoy sólo 1.7 millones; además, que carga el lastre de una deuda de más de 100,000 millones de dólares y, se calcula necesita una inversión de 15,000 millones de dólares al año.
¿De dónde saldrá el dinero para mantener tanto programa social? La promesa de Andrés Manuel, que no era suficiente que no sólo no aumentara la gasolina, sino que bajara, es un sueño guajiro, ya que los combustibles en México tienen unos de los impuestos más gravosos que existen; en Houston el precio de la gasolina regular estaba al público el día 4 de marzo en promedio a 2.134 Dlls el galón, un aproximado de 10.13 pesos el litro al tipo de cambio. ¿Por qué está tan cara en México la gasolina? Porque una gran parte son impuestos, y con un gobierno populista y asistencialista como este, no podrá bajar, al contrario, necesita más ingresos para sus programas asistencialistas, ¿de dónde saldrá el dinero? Sólo creando nuevos impuestos.
El poder y el delirio de Enrique Krauze.