Opinion
Crónicas de mis Recuerdos

Andanzas de un maestro rural, enamorado de la literatura

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/ Profesor Román Corral Sandoval, maestro y amante de la literatura (Foto-APCUCh).
/ Libro “Rumbo a Batopilas, memorias de un maestro rural”, cuyo autor es el profesor Román Corral Sandoval (Foto-APCUCh).
/ Misión de Satevó, enclavada en el poblado de Batopilas, Chihuahua (Foto-APCUCh).

Oscar A. Viramontes Olivas

domingo, 12 septiembre 2021 | 05:00

En esta ocasión abordo con mucho respeto y orgullo la vida y obra de un profesor normalista, que después de jubilarse en el año 2000, decidió escribir y publicar sus memorias como maestro rural en la Sierra Tarahumara de 1970 a 1977, el cual nacería el 29 de agosto de 1951 en la ciudad de Chihuahua y durante toda su travesía a consolidado sus memorias a sus setenta años de edad, publicado ya diez libros referentes principalmente a su labor como maestro rural en los municipios de Batopilas, Guachochi y Namiquipa, por ello en esta ocasión exaltamos la obra docente y literaria de nuestro entrevistado en Crónicas de mis Recuerdos al profesor Román Corral Sandoval. 

Su obra literaria de narrativa, poesía y autobiografía, también ha sido plasmada en su participación en trece libros colectivos o antologías con escritores de la ciudad de Chihuahua, Ciudad Juárez, Nuevo Casas Grandes, América Latina y en forma particular Argentina, donde resultó finalista en el II Certamen Argentino-Internacional de Autobiografía en mayo de 2010.  Román Corral, iniciaría hace veinte años su quehacer literario ya que el 26 de agosto de 2001 al redactar su primer libro: “Rumbo a Batopilas, Memorias de una maestro rural”, donde narra sus vivencias de los dos primeros años de servicio docente de 1970 a 1972 en la Barranca de Batopilas, región montañosa de vegetación semi-selvática de clima subtropical, de grandes cañones y profundos abismos de la Baja Sierra Tarahumara ubicada al suroeste del estado de Chihuahua.

En su primer libro “Rumbo a Batopilas: Memorias de una maestro rural”  publicado en el 2005, texto que le abrió las puertas como incipiente escritor y poeta en la literatura chihuahuense, narra que inició su viaje a la barranca de Batopilas y su historia docente  el jueves 17 de septiembre de 1970 en la ciudad de Chihuahua, al abordar el autovía del Ferrocarril Chihuahua al Pacífico que lo trasladó a estación Creel, donde se hallaba la oficina de inspección escolar que le expidió la orden de presentación como director y maestro para la escuela primaria rural federal de Satevó, municipio de Batopilas. Por el mal estado de los caminos serranos debido a las intensas lluvias, abordó una avioneta que lo llevaría a la barranca de Batopilas en un vuelo de media hora.

Después de caminar bajo un sol abrasador por una vereda llamada “Camino real” cargando su escaso equipaje durante seis kilómetros desde la pista de aterrizaje siguiendo el cauce del río Batopilas, arribando primero al poblado del mismo nombre que es la cabecera municipal, viejo pueblo minero de pasado glorioso y para continuar su agotadora caminata por otros seis kilómetros rumbo al sur hasta la pequeña comunidad de Satevó, llegando casi al anochecer de ese inolvidable lunes 21 de septiembre de 1970, siendo recibido por una decena de canes agresivos que escandalizaban con tremendos ladridos,  espantados luego por cinco campesinos del lugar que le dieron la bienvenida.

Mientras se presentaba Román Corral en el patio escolar de la Escuela Primaria Rural Federal “Justo Sierra” de Satevó, municipio de Batopilas como el nuevo maestro de la comunidad con 19 años de edad, recién egresado de la Escuela Normal del Estado de Chihuahua, el joven maestro no dejaba de observar a lo lejos la Misión de Satevó, casi en ruinas como el salón de clases. A partir de ese momento, dicha misión que a lo largo de dos años, se convertiría en la parte más importante de su horizonte visual, además de la belleza paradisiaca de la región. Ningún maestro se había arraigado en esta comunidad marginada desde 1968. Esta misión gigantesca, obra arquitectónica colonial de la Baja Sierra Tarahumara, construida con ladrillos de 1760 a 1764 por misioneros jesuitas, formaría parte importante de sus recuerdos y motivaciones para redactar sus memorias de maestro rural, donde destaca su labor docente y social en esta región serrana, marginada, olvidada y abandonada, carente de carreteras, de servicio de energía eléctrica, agua potable, hospitales, etc. Román Corral confiesa, que durante los dos años de su estancia en Satevó, Batopilas, durmió arriba de cuatro mesabancos que diariamente sacaba por las noches del salón de clases, contiguo a la casa del maestro para improvisar su cama, donde extendía la única cobija que poseía. 

El salón de clases y la casa del maestro eran construcciones rústicas de adobes sin enjarre, piso de tierra con techo de palmera al igual que las veinte humildes viviendas de las familias de la comunidad. De enseres domésticos, solamente poseía una tinaja que llenaba de agua varias veces por jornada laboral, bajando hasta la corriente del río Batopilas de donde también bebían los alumnos en el salón de clases. Asegura que por las noches, casi en tinieblas, bajo la luz pálida de dos velas, hacía de la lectura el único entretenimiento para “escapar” de alguna forma de la marginación y carencias que estaba viviendo. Explica que después usó un aparato de petróleo de mecha y bombilla o quinqué, para alumbrarse durante las noches que le parecían eternas en la Barranca de Batopilas.

Casi cada fin de semana caminaba el profe Román seis kilómetros rumbo a Batopilas al norte de Satevó para comprar petróleo y otras mercancías en las tiendas de la cabecera municipal, y recoger correspondencia o enviar cartas a su familia en la oficina del correos, ubicada frente a la tienda de los Báez, donde aprovechaba para beber un refresco o soda, enfriada en un pequeño refrigerador que trabajaba a base de petróleo. La labor docente, social y cultural de Román Corral como maestro rural de 1970 a 1977 en la Sierra Tarahumara, fue inspirada por la lectura de la obra “La Escuela Rural Mexicana” de Rafael Ramírez Castañeda (1885-1959), mayor impulsor, organizador de la educación rural del México contemporáneo de José Vasconcelos Calderón, primer ministro de la Secretaría de Educación Pública (SEP), fundada en 1921. El propósito central de la escuela rural mexicana, era lograr la reivindicación de los campesinos e indígenas a través de la labor social de la escuela rural. El Maestro Corral acuñó la frase: “El maestro rural mas que constructor de escuelas, es arquitecto de una sociedad más justa” para sintetizar la importancia de la Escuela Rural Mexicana.

El libro “Rumbo a Batopilas. Memorias de una maestro rural”, fue reproducido en 2015 en formato digital o CD por la UPNECH, Universidad Pedagógica Nacional del Estado de Chihuahua, calificándolo de texto pionero de las autobiografías y biografías de los ex maestros rurales del estado de Chihuahua en el Siglo XXI, porque después de la aparición de este texto, algunos docentes jubilados de la Escuela Normal Rural de Salaices y de la Escuela Normal del Estado de Chihuahua, se animaron a publicar las memorias de su trabajo docente en la zona rural chihuahuense. “Rumbo a Batopilas. Memorias de una maestro rural”,  formó parte del programa de los festejos del Centenario de la Escuela Normal del Estado de Chihuahua presentado exitosamente ante numeroso público el lunes 16 de enero de 2006 en el famoso Centro Cultural Universitario “Quinta Gameros”.

El pasado 26 de agosto de 2021, Román Corral cumpliría veinte años en la Literatura Chihuahuense como escritor independiente, publicando mediante esfuerzo personal diez obras, que describen su trayectoria docente como maestro rural en la Sierra Tarahumara. Del género autobiográfico destacan: “Rumbo a Batopilas. Memorias de un maestro rural” en 2005; “Camino a Namiquipa. Apuntes sobre la escuela rural” en 2006; “Un Viaje al Paraíso Chihuahuense. Barranca de Batopilas” en 2007; “Los que se fueron de Valle de Olivos. Historia de una familia chihuahuense” en 2009; “Las noches de Batopilas. Marginación social en la Baja Sierra Tarahumara” en 2010 y “Chihuahua de mis recuerdos. Memorias de infancia”…Esta Crónica continuara.

El contenido de esta crónica es con fines de investigación, sin ánimo de lucro, por lo que no viola derechos de propiedad intelectual ni derechos conexos. “Andanzas de un Maestro Rural, Enamorado de la Literatura” forma parte de los Archivos Perdidos de las Crónicas de mis Recuerdos. Si desea la colección de libros “Los Archivos Perdidos de las Crónicas Urbanas de Chihuahua”, tomos del I al XII adquiéralos en Librería Kosmos (Josué Neri Santos No. 111) y Bodega de Libros mande un WhatsApp 614-148-85-03 para mayor información y con gusto los llevamos a domicilio. 

Fuentes

Entrevista con el maestro Román Corral Sandoval.