Opinion

Andrés Manuel, los ricos, y el igualitarismo

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Jaime Rodríguez Chacón

jueves, 27 agosto 2020 | 05:00

El expresidente de E.U. Barack Obama, dio un discurso de gran calado en 2013, en uno de los barrios más depauperados en Washington diciendo: “la desigualdad económica es el mayor desafío de nuestro tiempo” Fuente: El País.

El presidente Andrés Manuel, al parecer, también quiere una sociedad igualitaria. El 18 de mayo dijo: “desde hace muchos siglos se decía ¿qué haremos con los pobres? Ahora   no es así, ahora podríamos decir ¿qué haremos con los ricos?

Redistribuir la riqueza  es correcto, el problema es cómo lo hará, si quitándole por la fuerza su patrimonio a unos para darlo a otros, no sería ético ni justo, ni moral. 

Si se distribuyera la riqueza  a través de políticas públicas, produciendo empleos, eso, sería darles las herramientas para que cada quien logre su patrimonio de acuerdo a sus capacidades y anhelos.  Los programas sociales están bien, salvo que no hay estudios que midan qué impacto están teniendo en la población.

Ningún político en campaña revelaría, que va a nivelar a todos hacia abajo. El discurso político populista, es repartir dinero a los pobres quitándoselo a los más ricos. Esto, polariza a la sociedad entre ricos y pobres.

¿Es correcto que a todos nos hagan por la fuerza iguales? 

Somos agraciados por nuestra diversidad. Dice la canción: yo soy quien soy y no me parezco a nadie. Somos diversos en preferencias, valores, hábitos, inteligencia y   hasta el ADN. Aún entre hermanos tenemos diferencias de carácter y modo de pensar. El individuo es único.

Hay quienes quieren ser ricos, y otros que no, debido a que implica mucho trabajo lograrlo y, heredar la fortuna a alguien que no trabajó para obtenerla, tampoco le agrada a algunos. Hay quienes se esfuerzan por estudiar y logran una carrera con limitaciones y mucho sacrificio; pero hay otros que aún con los recursos no quieren superarse.

En libertad, tal diversidad se manifiesta de variadas maneras: A unos, les gusta el lujo, otros, somos austeros, unos, muy trabajadores y otros, holgazanes. El Estado no debería incidir en nuestros gustos personales, dictándonos qué comer, prohibiendo las papitas, y refrescos,  quitándonos las responsabilidades de adultos, y  al hacerlo, eso, nos convierte en niños manipulables.

Este fundamento de la diversidad echa abajo la doctrina del igualitarismo.

En una carrera pedestre, los competidores parten en igualdad de circunstancias, pero no todos obtienen el primer lugar; todos tuvieron las mismas oportunidades, pero ahora tenemos una desigualdad. En la vida sucede lo mismo: hay quienes se esfuerzan y logran más ¿Habría que castigarlos por eso?

Supongamos por ejemplo, que alguien, después de arduo trabajo de investigación, descubre la vacuna contra el Sars-CoV-2, que azota a la humanidad. ¿Qué nos importa que se haga rico, si a cambio nos está salvando la vida con el esfuerzo de su trabajo? Esa recompensa promueve la investigación y el desarrollo. Por cierto, el presidente, dice que la vacuna será gratis, lo cual es una gran mentira porque todo cuesta.

Hugo Chávez, dijo, que si Cristo viviera sería socialista.

¿Hay algún indicio que Cristo haya condenado la riqueza? No, por el contrario, muchos ricos eran sus amigos. Lucas, afirma que, algunas mujeres como María Magdalena,- oriunda de Migdal o Magdala, una ciudad rica en la industria del pescado- y muchas otras le seguían y, le servían de sus bienes. Es decir: Eran personas ricas. El mismo José de Arimatea quien donara el sepulcro de Jesús, era noble y rico. 

Además, Chávez, dijo: “Nosotros no queremos ser ricos, acuérdense de Cristo”.  Según Carlos Berrizbeitia, ex parlamentario y dirigente del opositor Proyecto Venezuela, reveló que los gastos presidenciales para el 2010 incluían unos 2,7 millones de dólares asignados a agencias de festejos para gastos de alimentos y bebidas; 264 mil en prendas de vestir; 18,500 para calzados; 138 mil para la adquisición de revistas y periódicos; 145 mil para productos de tocador, como jabón, shampú y papel higiénico; y 405 mil para servicios de lavandería. Fuente: La estrella de panamá.

Los regímenes socialistas condenan la riqueza pero sus líderes viven como reyes.

Fidel Castro, no fue un monje franciscano: la revista Forbes mencionó, que en las cuentas del ex guerrillero llegó a haber un saldo de 900 millones de dólares, de acuerdo al valor para el año 2012, y, esa riqueza lo posicionó como el séptimo más adinerado del mundo. Fuente: Infobae.

El Siglo de Torreón, recién publicó que, el hijo del presidente Andrés Manuel, Jesús Ernesto López Gutiérrez, fue captado paseando en un hotel de lujo en Acapulco Guerrero y, sin mascarilla. No habría nada de malo en eso, si no fuera porque el presidente condena a quienes se pueden dar esos  lujos llamándolos Fifís. 

Lo malo es la hipocresía, el presidente finge un estilo de vida austero, pero viviendo en un palacio como un rey. ¿Qué hará el presidente Andrés Manuel con los ricos, que no comulgan con sus ideas?  ¿Confiscará sus bienes; hará que se vayan del país? Entonces, sin empresas, ¿Cómo se sostendrán los programas clientelares?