Opinion

Ante un cielo generoso y un panorama complejo

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Marco Bonilla

lunes, 05 septiembre 2022 | 05:00

Todas y todos sabemos que el agua es un bien invaluable. Necesitamos del agua para todo, en especial para lo más importante, que es vivir. Nuestro cuerpo está conformado por agua en un alto porcentaje, y es un recurso necesario para toda actividad. Los campos especialmente agradecen cuando el cielo es generoso, las presas se reabastecen, la ganadería despunta, y todo reverdece. Nadie hay quien no agradezca la bendición de la lluvia. 

Durante los últimos 22 días, Chihuahua Capital ha experimentado precipitaciones atípicas, tanto que han puesto a prueba hasta la misma capacidad de nuestro suelo para la infiltración de lo que sin duda representan cantidades extraordinarias de agua.

Para darnos una idea el 22 de septiembre de 1990, en tan sólo dos horas cayeron en la ciudad un total de 140 milímetros de lluvia, que costó 47 vidas y hubo más de 300 personas desaparecidas. Estas semanas las precipitaciones han superado por mucho dicha cifra, aunque para fortuna nuestra no han sido en un solo momento, sino a lo largo de varios días. 

Las familias han podido ver nuestros ríos como hacía mucho no podíamos disfrutar de ellos, con sus cauces rebozando. Sin embargo, dentro de todo lo bueno que la lluvia genera, existe un panorama al que no podemos ser indiferente, uno en donde el agua se lleva todo a su paso, que lleva al límite las capacidades humanas de responder ante deslaves, derrumbe de puentes, inundaciones, caminos inhabilitados, cosechas perdidas, cierre de accesos y salidas en colonias y comunidades rurales, desgajamientos, zonas incomunicadas, movilización y desalojo de familias enteras, casas y construcciones colapsadas por los niveles de humedad, y en el peor de los casos, vidas humanas perdidas.

A eso nos estamos enfrentando, ante un cielo generoso y un panorama complejo por demás. Tomemos en cuenta que la infraestructura pluvial ha sido planeada con el paso de los años para precipitaciones por debajo de la mitad de las que se han presentado en las últimas semanas, nuestra geografía misma se ha visto rebasada.

Necesitamos de la lluvia, necesitamos del agua, y sin renegar de ella, nos alberga la esperanza de una tregua, que nos permita reparar los daños hasta ahora generados y acelerar el apoyo humano y material para las zonas más afectadas. Se deben hacer evaluaciones rápidas para acciones paliativas, que eviten el empeoramiento del contexto actual, pero también son necesarias acciones permanentes para los daños que quedarán como resultado de este temporal. Estamos listos para revisar nuestros presupuestos y reorientar recursos con el objetivo de remediar los daños.

El desierto siempre agradecerá las lluvias. Las familias del norte sabemos el dolor que generan las sequías, especialmente las familias trabajadoras del campo, agricultores y ganaderos, campesinos, jornaleros y productores de alimentos de origen animal, aún más cuando nuestra dieta se conforma principalmente de cárnicos y lácteos, y de granos como el trigo y el maíz.  

Quiero aprovechar este espacio de opinión pública, a través del cual puedo llegar a las familias chihuahuenses, para reconocer el trabajo de los cuerpos de seguridad, a la Policía Municipal, al Heroico Cuerpo de Bomberos, a la Coordinación de Protección Civil, a las direcciones de Mantenimiento Urbano, Servicios Públicos, Obras Públicas, Desarrollo Rural, a la Policía Estatal, Policía Vial, Guardia Nacional, y a nuestro gran ejemplo en la planeación y despliegue de planes de contingencia, nuestro Ejército Nacional.

Hago un llamado a la solidaridad y la empatía de todas y todos, para que hombro con hombro, codo con codo, y de la mano, una vez más demostremos la valentía y la nobleza de alma que están en el ADN de las familias chihuahuenses. Porque Chihuahua sabe responder siempre a la altura de las circunstancias, mirando de frente la adversidad, y respondiendo con lo que representa nuestra mayor fortaleza: la unidad.

Los canales de comunicación con el gobierno municipal están habilitados las 24 horas del día, los siete días de la semana; los sistemas de videovigilancia se encuentran monitoreados para acudir en el auxilio de quienes lo necesiten; ser solidarios es tender la mano a una persona en situación de calle que requiera de una frazada, de alimento, o ser trasladado al refugio temporal que ha sido habilitado en la colonia Mármol III. También se es solidario cuando llamamos a los cuerpos de seguridad para apoyar a la familia que ve en peligro su patrimonio por inundación o derrumbe. 

Que así como los ríos van desbordados, nosotros nos desbordemos en empatía y apoyo a los que más lo necesitan y menos tienen. Que la abundancia del agua también nos sobreabunde en calidez y humanidad, para que Chihuahua Capital siga demostrando porqué es la capital da norte a México.