Opinion

Antes eran tapados, ahora son corcholatas

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Luis Javier Valero Flores

jueves, 15 julio 2021 | 05:00

Es un verdadero retroceso democrático lo que hoy hace el presidente López Obrador -amo y señor de Morena- en la sucesión presidencial.

Sin que fuese una prioridad para el momento (a menos que las disputas palaciegas tuviesen una intensidad que no se aprecia desde afuera del gobierno), el presidente López Obrador adelantó la carrera presidencial del 2024.

Apenas a unos cuantos días de la elección del 6 de junio, y sin que hubiese la totalidad de los resultados -pues están sujetos a las impugnaciones presentadas-, López Obrador, al más puro estilo del priismo de los 70 del siglo pasado, habló de los “tapados” y echó abajo lo que fue una regla del régimen que lo fue casi todo a lo largo de 62 años, el de que el presidente no asumía que él era quien designaba al candidato del PRI.

En el mejor de los casos, otro López, pero Portillo, aceptó que el presidente era “el fiel de la balanza” y que, “en discreto coloquio” le dio a conocer a Miguel de la Madrid que sería el candidato en 1982.

Y fue Fidel Velázquez, el sempiterno líder de la CTM, quien mejor dijo cuál debería ser la forma en que deberían comportarse los aspirantes: “El que se mueve, no sale en la foto”.

De esa manera develó la consigna: Todos deben ser leales al presidente, no hagan movimientos proselitistas, de lo contrario, quedan descartados.

Todos sabían que el presidente era el poseedor del dedo que habría de designar “al bueno”, de ahí la denominación, casi tan antigua como el PRI, de que el método para designar al candidato era “el dedazo”.

En los tiempos del otro partido hegemónico de la sociedad mexicana -Morena- el método “democrático” para designar a sus candidatos a los puestos de elección más importantes, es el de las encuestas.

Así lo hicieron para designar a los 15 candidatos a gobernador recientemente y ya anunciaron que se hará de la misma manera en la candidatura presidencial del 2024.

Así lo dijo López Obrador: “Esa es la regla, la gente va a decidir en su momento en forma libre, democrática quién debe representarnos en lo que corresponde al movimiento progresista liberal con dimensión social…”. 

https://www.milenio.com/politica/ya-no-hay-tapados-yo-soy-el-destapador-dice-amlo. (12/VII/21).

“… todos tienen posibilidad, ahora sí que ya no hay tapados, yo soy el destapador y mi corcholata favorita va a ser la del pueblo”.

https://www.milenio.com/politica/ya-no-hay-tapados-yo-soy-el-destapador-dice-amlo.

Ahora resulta que las encuestas son el mecanismo “democrático” para designar candidatos. El presidente ha llevado al extremo del ridículo el uso de lo que es una herramienta para apreciar tendencias presentes en una sociedad, o en una parte de ella, pero que no es, de ninguna manera, un método democrático pues las encuestas están sujetas a las evaluaciones que hacen los equipos de las empresas que las efectúan.

¿Quién, en Morena, hablando con honestidad, podrá aceptar que se efectuaron encuestas para designar a sus candidatos? ¿Quién creerá, en ese mismo partido, que el candidato presidencial lo arrojará una encuesta, máxime si tomamos en cuenta que el mismo presidente ha aceptado que él es “el destapador”?

¡Qué bárbaro!

A todas las vertientes negativas que se le pueden encontrar al “destapadero” efectuado por el presidente, deberemos agregarle otra. 

La de que la acción presidencial es la aceptación tácita de que la 4T deberá esperar otros tiempos y que a partir de ahora todo se desarrollará en función de ver qué hacen las “corcholatas”, (dicho, así, peyorativamente) y de tratar de adivinar los gestos, las palabras y las menciones que haga el presidente de los aspirantes, en espera de las señales que nos indiquen quien es el bueno.

Como antes, pero ahora es “diferente”, porque si no se han dado cuenta “nosotros sí somos distintos”.

Nos quedaremos esperando que el partido del presidente, el que todos esperábamos se convirtiera en el partido de la izquierda democrática, moderna de México, impulsara un ambicioso jalón de construcción de mecanismos democráticos de elección de candidatos y dirigentes; que impulsara la cultura democrática en el seno de la sociedad.

Nos quedaremos esperando.

¿Ya se acabó el sexenio? ¿La 4T deberá esperar al 2024 y al que llegue, si gana Morena, para efectuarla?

¡N’ombre, nos regresaron a los tiempos del “tapado”!

asertodechihuahua@yahoo.com.mx; Blog: luisjaviervalero.blogspot.com; Twitter: /LJValeroF