Opinion

Apocalipsis now

“Son tiempos convulsos, el coronavirus desató otras pandemias que parecieran no tener cura”.

Teporaca Romero del Hierro

domingo, 06 septiembre 2020 | 05:00

El COVID-19, Apocalipsis recorre el mundo, se visibilizan las pesadillas más aterradoras, crisis económicas, políticas y sociales, hambre, desigualdad, desempleo creciente, déficit sanitario, contagios y fallecimientos por la pandemia, que al 2 de septiembre se registraban más de 865 mil defunciones y más de 26 millones de casos, violencia de género, divorcios, protestas masivas, abusos policiales, discriminación racial, adicciones, cambio climático, inseguridad y violencia, agravadas por desaciertos gubernamentales y políticos. En México, ante la tempestad, los gobiernos insisten en estelarizar circos electorales, polarizando a la sociedad, criticando a los medios de comunicación y a todo aquel que piense diferente, la mayoría vive con desesperanza, ve con recelo cómo se esfuman sus sueños.

Hasta ahora, la pandemia no cesa, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo informó que alrededor de 142 millones de personas, casi una cuarta parte de la población de América Latina, está en riesgo latente de contraer el COVID. Este número se basa en los datos de Iniciativa de Pobreza y Desarrollo Humano de la Universidad de Oxford, la cual ha propuestotres indicadores para capturar el riesgo de contagio en la región: la falta de acceso al agua potable, el uso de combustibles nocivos dentro de los hogares, y la desnutrición.

Latinoamérica se ubica como una de las zonas más golpeadas por el virus, hasta el cierre de edición, México alcanza casi las 70 mil muertes y supera los 650 mil casos; Colombia supera las 20 mil muertes, mientras se levanta parcialmente la cuarentena; Perú reporta hasta la fecha 657 129 casos; Brasil reportó más de 40 mil  nuevos casos de covid-19 en 24 horas; Argentina, se acerca a los 9 000. Los contagios superan los 428 000 y las altas los 315 000. Por otro lado, Estados Unidos, la potencia mundial reporta más de 6 millones de casos y más de 183 mil  muertes, de cara a las elecciones presidenciales enfrenta gravísimos problemas de salud, económicos y políticos, con manifestaciones masivas en todos los ámbitos por abuso policial racial. 

El Programa con datos recogidos entre 2000 y 2019 muestran que muchos países lograron reducir de manera significativa sus niveles de pobreza multidimensional, la pandemia amenaza con retroceder más de una década de avances. 

Medios informativos globales han publicado los modelos post pandemia a nivel mundial, a pesar de que todavía no hay datos disponibles sobre el aumento de la pobreza multidimensional a nivel mundial tras la pandemia, simulaciones realizadas para 70 países en desarrollo a partir de los efectos anticipados del virus en dos indicadores de la pobreza multidimensional —la nutrición y asistencia escolar—, ofrecen una idea de cuál podría ser el impacto de la crisis si no se toman las medidas adecuadas.

En tres escenarios de deterioro variable en los que el 10, 25 y 50% de las personas en pobreza multidimensional o vulnerables entran en situación de desnutrición, y la mitad de los niños en edad de educación primaria dejan de asistir a la escuela, los niveles de pobrezapodrían volver a los de hace 8-10 años. Incluso si se examina solo el impacto sobre la nutrición, de no poner freno o revertir rápidamente al aumento previsto en la desnutrición, se podría retroceder a niveles de hace 3-6 años.

Pedro Conçeicão, director de la oficina de desarrollo humano del PNUD dijo: “La COVID-19 es la crisis mundial más reciente, y el cambio climático prácticamente nos asegura que pronto llegarán otras. Cada una de ellas va a afectar a las personas pobres de múltiples maneras. Ahora más que nunca es necesario trabajar para combatir la pobreza —y la vulnerabilidad ante esta— en todas sus formas. Por eso es tan importante el Índice de Pobreza Multidimensional”. 

Dicho organismo recomienda enérgicamente que el estado actual de emergencia,los gobiernos deben priorizar campañas transparentes de información pública,planificar estrategias que involucren a grupos marginados en áreas urbanas y comunidades indígenas, garantizar el acceso a agua limpia, jabón, alimentos, ingresos y otros artículos esenciales, garantizar la conectividad a internet, usar espacios diferentes a los hospitales para aislar a los pacientes con COVID-19, y diseñar estrategias para mover pacientes de manera segura entre las instalaciones médicas.

Añade, los gobiernos deberíanproporcionar pruebas gratuitas de COVID-19 a los grupos más pobres y vulnerables,seguir abriendo nuevos centros de aislamiento, garantizar el acceso al agua potable, garantizar que los grupos marginados posean dispositivos que les permitan rastrear, ampliar la inclusión financiera digital, proteger los medios de vida y proporcionar transferencias monetarias a los más desfavorecidos. Diseñar programas de empleo temporal, distribución directa de alimentos seguros, implementar recortes de impuestos o aplazamientos,evitar recortes de servicios básicoscomo agua, electricidad y wifi, mitigar la violencia doméstica, mantener la educación y garantizar el acceso a la salud y la medicación más allá del COVID-19. 

En México, estas recomendaciones se viven de forma opuesta, diariamente cierran decenas de negocios por falta de liquidez y apoyo oficial, aumentando con ello, el índice de desempleo; en la cámara federal está por discutirse un paquete económico que contempla incrementar impuestos, en temas de servicios básicos como luz y agua, la población de no pagar en tiempo sin importar la causa, se le corta el servicio. El tema de escuela en casa, observamos una desigualdad abrumadora, la mayoría de las y los menores no tienen equipo y conectividad, quedan sin más, fuera del programa, potenciando los cinturones de subdesarrollo, no hay apoyos para quienes lo perdieron todo a causa del COVID; además de presentar déficit en los sistemas de salud. 

La pandemia también trajo hambruna y obesidad, desatando otros problemas económicos y de salud, informes de la ONU señalan que casi 690 millones de personas estaban desnutridas el año pasado, la mayor cantidad desde 2009, y la pandemia podría llevar a 132 millones de personas a estado de hambruna crónica a fines de este año.Al mismo tiempo, laobesidadha ido en aumento a medida que los alimentos saludables siguen fuera del alcance de miles de millones de personas, un problema que se agravará por las consecuencias económicas del virus. 

En México, si antes de la pandemia enfrentábamos   gravísimos problemas de hambre, donde más de la mitad de la población vivía en marginación y pobreza, y en temas de sobrepeso y obesidad poblacional ocupábamos los primeros sitios   mundiales, los registros serán mayúsculos, debido a que la desigualdad sigue en aumento. Elcambio climático, los conflictos y las recesiones económicas son ingredientes que también han exacerbado el hambre en los últimos años. 

Son tiempos convulsos, el coronavirus desató otras pandemias que parecieran no tener cura, la convivencia y la falta de liquidez desencadenaron disputas familiares que terminaron en un sinnúmero de divorcios, con records de violencia de género e infantil, incrementaron los feminicidios, hay estancamiento económico, pobreza laboral, desempleo, delincuencia, violencia, racismo, adicciones. Una sociedad impaciente e intolerante por la Pandemia y los malos gobiernos, ante la cascada de señuelos, anhela un rayo de esperanza, soñar que la marea alcanzará caudales mansos y pueda transitar una vez más por los canales de la prosperidad, cultivando respeto, democracia y diálogo. Sumemos voces de conciencia.