Opinion

Apostaron por la unidad y ganaron

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Javier Realyvázquez

domingo, 08 noviembre 2020 | 05:00

Increíble pero cierto que Donald Trump haya perdido la presidencia de los Estados Unidos de América a cuatro años de haber sido electo. 

La lección será dura porque Trump va a ser recordado como el primer presidente del siglo XXI que perdió la reelección con unos resultados que contrastan con su sorprendente triunfo electoral.

Luego de una larga jornada que aún no termina y del conteo de votos, a este fin de semana parece que la gente optó por la serenidad y no por un país en donde el presidente fuera noticia todos los días.

Trump perdió la presidencia porque su gestión fue desastrosa, porque cansó y hartó su estilo de gobernar, porque solamente trabajó para ese porcentaje de electores que le dio el triunfo, por los más de 230 mil muertos por Covid, por la recesión económica, por las acusaciones incomprensibles para muchos contra la familia de Biden, y por un sin fin de acciones.

Nunca supo unir al país tras la victoria en el 2016, al grado que 74 millones de personas ahora votaron porque no gobernara otros cuatro años y quizás no tanto por Biden, sino por la forma en como venía haciendo las cosas.

Las frases como “adoro a la gente con poca educación”, los ataques sistemáticos a la prensa, el explotar el resentimiento de los votantes contra las élites, los intentos por destruir el sistema de salud implementado por su antecesor Obama, los casos de corrupción solapados por el “partido” de Trump, las relaciones con algunos países como Rusia, todo al final de cuentas parece que le jugó en contra pero sobre todo, le afectó que el contrincante fue construyendo alianzas.

La oposición se dio cuenta de que no podía cometer los mismos errores que en la pasada elección y construyó alianzas con todos los sectores a la par de que dejaron que el mismo presidente saboteara su propia campaña con sus acciones y egocentrismo.

En un país tan polarizado, no le resultó tan difícil a Biden encontrar empresarios, artistas, maestros, científicos y muchos sectores que no estaban de acuerdo en cómo se seguía dividiendo el país, en cómo se iba a los extremos.

Capitalizó bien Biden la falta de liderazgo y actuar de Trump ante la pandemia, la cual siempre buscó minimizar contradiciendo incluso a la comunidad científica con propuestas de solución sin ninguna base teórica.

Aprovechó bien el desplome de la economía del país mas poderoso del mundo el cual ahora tiene menos empleos que cuando Trump asumió el cargo y desde luego la creciente antipatía que fue generando.

Gustó el mensaje, la promesa de ser un presidente para todos, la frase de "Yo no veo esto en términos de estado rojo o estado azul. Todos son EE.UU.", la de “Demos un vistazo a la cantidad de personas que mueren”, o la de “Estamos a aprendiendo a morir con el virus, no a vivir con él” todas obviamente contrarias a la ideas de Trump.

Seguramente será una lección muy dura para el presidente catalogado por muchos analistas como un populista, narcisista, megalómano, racista, autoritario, prepotente, misógino y sin fin de rasgos preocupantes ya que piensa que el mundo gira en torno a él. Ahí están diversos estudios sobre la personalidad del aún presidente.

En México no son tan diferentes las cosas, al grado de que ya se están dando acciones y alianzas con miras a las elecciones del 2021 donde se renovará la Cámara de Diputados, 15 gubernaturas, congresos locales y alcaldías.

El primer paso parece que lo están dando en Sonora, donde Ernesto el “Borrego” Gándara renunció a su condición de militante del PRI de más de 30 años para continuar como simpatizante ciudadano, pero sobre todo, para ser postulado por el PAN-PRD y el mismo PRI contra Alfonso Durazo, ex secretario de Seguridad Federal y quien buscará la gubernatura por MORENA.

Gándara, mediante comunicado, afirmó que la decisión es por la urgencia de atender el llamado para generar una gran alianza de ciudadanos, no esencialmente partidista, sino de sectores, organizaciones civiles y familias que no se identifican con la oferta política actual.

La lección es dura pero ahí esta un claro ejemplo de lo que pasa cuando se dejan de atender las verdaderas causas sociales, donde los estadounidenses votaron porque no continuara en el cargo su actual presidente.

En México las cosas no son tan diferentes ya que todo indica que para poder lograr el poder se necesitará de alianzas de verdad y liderazgos que vean realmente por la sociedad y desde luego de acciones innovadoras en un contexto de pandemia que no se ve por dónde vaya a terminar.