Opinion

Aras: conflicto social en ciernes

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Nicolás Juárez Caraveo

domingo, 21 noviembre 2021 | 05:00

Cerca de 20 mil familias defraudadas, la gran mayoría que apostaron sus esperanzas en un esquema de inversión sí de fantasía, pero sobre todo de ilusión de poder salir del problema económico que ha dejado la pandemia y las políticas económicas de los gobiernos; hoy se vuelve una pesadilla que amenaza en convertirse en un problema social inimaginable.

Casi lo pudiera asegurar que no existe una sola familia en Chihuahua que no tenga dentro de su círculo consanguíneo alguna persona que en este momento no esté preocupada por esa inversión que depositó en lo que creyeron era una fuente de inversión segura, de poder recuperar un poco de lo que ha perdido en los últimos años.

Si bien es cierto el conflicto se puede restringir a un incumplimiento del contrato celebrado entre el inversionista y la empresa, las autoridades, estatales y federales deben comprender que la magnitud del conflicto se escapa más allá de un problema de liquidez de la empresa; no, es un gran problema social que amenaza la tranquilidad de la sociedad chihuahuense.

Cómo lo dijera no sé si de manera sarcástica o una confesión disfrazada el "CEO" de Aras Business, Armando Gutiérrez; no existe en Chihuahua ni en todo México un cultura financiera, porque siempre se observó un grave riesgo, pero aún así muchos decidieron entrarle, por el simple hecho de que no existe ninguna otra opción.

¿Cómo podían desconfiar de una empresa que abiertamente y sin ninguna restricción publicitaba por todos los medios sus "ofertas" y que ninguna autoridad tuvo la mínima advertencia mucho menos el abrir una investigación en esa empresa que amenazaba con un fraude descomunal?

Esta empresa, Aras, por varios años trabajó de manera tranquila, como si nada recibía dinero de los "inversionistas" en efectivo, y de la misma manera pagaba los rendimientos logrando con ello atraer a más incautos; y nunca hubo ninguna investigación ni de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, mucho menos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público o los Servicios de Administración Tributaria para intervenirla, bueno ni la temida Unidad de Inteligencia Financiera que le ha dado por congelar las cuentas bancarias de quien le plazca sin haber de por medio siquiera una investigación en firme.

Apenas hace unos días, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores ordenó a Aras Business Group suspender la captación de ahorros, dicha suspensión se da en un contexto donde hay inversionistas de la firma Aras Business Group que han denunciado el incumplimiento de pago de dividendos, así como del retorno de la inversión.

En serio es de dar risa la suspensión que publicó la CNBV en su portal donde "Aras no puede solicitar o promover la obtención de recursos de persona indeterminada en medios masivos de comunicación, ni obtener o solicitar de cualquier persona, fondos o recursos de manera habitual o profesional u ofrecer inversiones y rendimientos... Se ordenó a Aras la suspensión de las actividades señalada".

Meses, años tardaron para publicar dicha suspensión, y mientras tanto miles de chihuahuenses continuaron cayendo en sus redes.

En las últimas horas a través de las redes sociales se ha desatado una serie de memes y críticas hacia quienes cayeron en esta red de "inversión", pero pocos se ha detenido a analizar que este fenómeno no sólo es producto de una cultura financiera inexistente, no, también es producto de una fuerte crisis económica donde las familias ven cómo poco a poco se acaba su dinero, que simplemente no alcanza y Aras fue una ilusión para salir de este bache.

Y en este punto es donde el conflicto social se empieza a enredar, no sólo es una mala decisión financiera; hoy existe una fuerte presión económica sobre todas las familias chihuahuenses que han sido abandonadas por los gobiernos en la peor crisis económica generada en gran parte por la pandemia que ya no los puede controlar encerrados en sus casas, pero también por las políticas económicas de las últimas décadas y que lo único que han obtenido son migajas convertidas en dádivas de gobierno a los más vulnerables.

En esos inversionistas es cierto que existen algunos que invirtieron parte de sus bienes sin comprometer su patrimonio familiar, pero también hubo muchos, tal vez la mayoría que entregaron todo lo que tenían, es más, hasta con lo que no contaban pidiendo en muchos casos préstamos que pensaban regresar una vez obtenido sus formidables ganancias.

Hoy se encuentran desesperados, ni siquiera la tan anhelada aparición del "CEO" Armando Gutiérrez en redes sociales los tranquilizó, ya empezaron a caer cientos de demandas y algunos han salido a las calles, pero se imagina usted a 20 mil inversionistas con todo y sus familias en las calles pidiendo justicia... es una escena que la autoridad debe evitar, y la única forma es buscando una solución.