Opinion

¡Árbitro vendido!

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Martín Chaparro

viernes, 16 abril 2021 | 05:00

¿Cuántas veces al ver un partido de fútbol o alguna pelea de box, nos hemos topado con un réferi que claramente se inclina a alguno de los dos lados en contienda? ¿En cuántas ocasiones hemos sido testigos de que se beneficia de manera burda a alguno de los contrincantes?

Pues bien, hoy en México el árbitro encargado de organizar las elecciones está inclinando la balanza en contra de nuestro instituto político. Lejos quedaron los criterios de imparcialidad, respeto a la democracia y legalidad.

En las últimas semanas el Instituto Nacional Electoral (INE) ha dejado de actuar como un árbitro imparcial, y ha empezado inclusive a patear la pelota en favor del equipo contrario. Es tal su afán de protagonismo, que ha sacado además la tarjeta roja para amonestar a dos de nuestros jugadores por una falta mínima. 

Si de por sí el partido ya estaba complicado, ahora con un referí que juega a favor de una de las partes, el encono político se vuelve más tenso. ¿Qué gana el árbitro de la contienda electoral cuando impone una sanción desproporcionada?

¿Para qué tensar el ambiente en el estadio? ¿Ignora acaso el árbitro, que más de la mitad de la afición es nuestra?

Hoy, los ánimos en el entorno político están tensos, y no se espera que la tendencia vaya a cambiar, inclusive hasta pasado el 6 de junio. Por eso es que las visiones estrechas de un réferi parcial y subjetivo no tienen cabida en el México moderno.

En Morena, no somos ajenos a la larga lucha para lograr una democracia verdadera en este país. A nosotros si nos costó sangre, sudor y lágrimas lograr que el pueblo eligiese libremente a sus gobernantes. 

Después del gran fraude de 1988, derivado del declive del otrora partido hegemónico y tras el grave cisma que causó la imposición de Carlos Salinas; el Congreso de la Unión -de mayoría priista-, debió reformar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos para que se fundara el entonces IFE, una organización autónoma que se planteaba ofrecer “certeza, transparencia y legalidad a las elecciones federales”.

Ese instituto presumía tener como “consejeros magistrados”, a “personalidades sin filiación partidista, con una sólida formación académica y profesional en el campo de derecho”, tales autoridades debían ser propuestas por el Presidente de la República y aprobadas por las dos terceras partes de la Cámara de Diputados.

No obstante todo lo anterior, la carga neoliberal que tuvo y que tiene dicha entidad “autónoma”, le ha impedido lograr a cabalidad sus objetivos. Los testimonios de parcialidad y de omisión de las autoridades electorales son de larga data, nosotros hemos sufrido las consecuencias en carne propia.

Por eso cabe reflexionar en lo siguiente: si para 1977, en este país no se permitía el ingreso institucional a las fuerzas políticas de izquierda, y hoy, en 2020 nosotros representamos el primer gobierno federal de corte progresista. ¿Qué les hace pensar que la lucha por la democracia en México ha culminado con Lorenzo Córdova y Ciro Murayama invalidándonos dos candidaturas a gobernador?

Hoy con orgullo podemos decir, que a pesar de la adversidad y de la constante parcialidad del árbitro electoral, hemos logrado ganar los partidos con un amplio margen de ganancia. 

Mantendremos pues, el ritmo y la fortaleza hasta lograr transformar la vida pública de nuestro querido país. 

P.D. Por el bien de Chihuahua, primero los pobres.