Opinion

Arranca Morena con las heridas expuestas

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GPS / Dominical

domingo, 27 diciembre 2020 | 05:00

Pende de un hilo el triunfo de Morena en 2021, en un contexto de reagrupamiento de las fuerzas opositoras en una gran coalición de 150 distritos electorales y problemas de orden interno por la disputa de las candidaturas.

Existe consenso entre las encuestadoras acerca de un empate técnico entre Acción Nacional y Morena en Chihuahua, incluso apenas un par de puntos arriba uno y otro partido, que no es definitorio ni mucho menos, cuando aún no hay un rostro que encabece la candidatura del PAN y el partido guinda aún se encuentra en fase de pataleo.

Las últimas dos elecciones, una local en el 2016 y otra federal en 2018, pintan un panorama muy distante de la realidad actual, pero es la referencia inmediata con que se cuenta.

En el primer proceso la tintura es azul y en el segundo guinda, con liderazgos fuertes venidos a menos, el de Javier Corral en la gubernatura y el de Andrés Manuel López Obrador en la Presidencia. Sin discusión mucho más el primero.

Ambos candidatos encabezaron fuertes posiciones electorales ante el desgaste local y nacional del partido dominante, el PRI. Uno y otro, Javier y Andrés Manuel tenían más de una década en busca del ansiado puesto, con expectativas muy elevadas.

A cuatro años del gobierno de Corral la decepción es más que palpable, cero obra, la seguridad en el peor escenario posible, fracaso en el combate a la pandemia, deuda, deuda y más deuda; en el caso de López Obrador, tiene en la entidad la segunda peor calificación nacional, por lo que no representa el mejor piso posible.

 Ha echado a andar el gobierno federal un ambicioso programa de beneficios sociales con recursos económicos directos a la población, en una estructura que pacientemente fue construyendo el virtual candidato Juan Carlos Loera en cada sección electoral estatal, una base que Morena no tenía hace dos años y pese a ello arrasó.

En este contexto, las heridas están expuestas como consecuencia del procedimiento interno seguido por Morena, pese a los candados de aceptación del resultado, surgieron de inmediato los señalamientos de inconformidad por ausencia de pulcritud. 

Se había vendido que sería una decisión de alto nivel técnico, en busca del aspirante mejor posicionado, pero se terminaron valorando aspectos de carácter subjetivo que se desconocen y quien sabe si resistan un análisis quisquilloso si es que llega al Tribunal Electoral.

El último acontecimiento, la coalición PRI-PRD por la gubernatura y veintena de municipios y distritos, es de repercusiones inciertas, porque choca con la coalición federal por cinco distritos federales firmada por ambos y el PAN.

Un elemento peculiar. Por un lado, la oposición busca recuperar la Cámara de Diputados, pero por el otro, busca sacar a Corral y al PAN del gobierno estatal, con un elemento adicional: el PAN evade la coalición con PRD que exige candidata mujer; aceptar esto sería tanto como posicionar a su mejor oferta Maru Campos, lo cual ni en sueños están decididos a permitir por capricho corralista aunque con ello estén cavando su tumba electoral.

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Los vecinos de la colonia Ampliación Aeropuerto, en Juárez, salieron aquel verano del 2018 y le pusieron una tunda al PRI y al PAN. La diferencia fue de cuatro a uno a favor de Morena. Es la sección 1813 del Distrito 1.

Pero aquí en Chihuahua, los electores de la sección 474 hicieron lo mismo pero al revés: se volcaron por el PAN. Borraron a Morena del mapa electoral, pese a la oleada guinda encabezada por Andrés Manuel López Obrador.

En aquellas fechas, Morena ganó los distritos 1 al 4 con cabecera en Juárez, así como el séptimo con asiento en Cuauhtémoc.

Las diferencias fueron abismales en relación con el segundo lugar, a quien le sacó una ventaja del 73, 47, 48, 25 y 21 por ciento respectivamente. 

El PRI desapareció del mapa, con un solo triunfo, el distrito 9 en Parral, con apenas una diferencia de 3 por ciento por encima del PAN, quien ganó los distritos 5 Delicias, 6 y 8 Chihuahua con diferencias de 21, 48 y 21 por ciento.

Aritméticamente la coalición PAN y PRI abona y con mucho a los distritos 1, 3 y 4, y parece que carece de sentido en los distritos 7 y 9, el primero por la diferencia pequeña del PAN con Morena y el segundo, por la avasalladora presencia del PRI. Es más, se justificaba con mayor razón en el distrito 2 en Juárez, que se dejó fuera, en donde Morena ganó dos a 1 tanto al PAN como al PRI.

El PRD en la coalición poco abona a un eventual triunfo si pensamos con los números de 2018, pero sus 30 mil votos pueden ser de importancia en distritos altamente competidos, la cuestión es que están atomizados. Su presencia más bien es un toque de legitimidad política a una coalición que el gobierno corralista se niega a aceptar, cuando su principal bandera es el ataque a la corrupción priísta.

Por eso desde Palacio pusieron el grito en el cielo cuando antes de las doce de la noche del pasado miércoles se apersonaron PRD y PRI a registrar coalición parcial en las elecciones locales, porque afecta la parte del discurso político dirigido al voto duro.

Del otro lado, Morena tiene en su coalición con los partidos Verde Ecologista y del Trabajo, una oportunidad de fortalecer sus aspiraciones de triunfo, precisamente en un escenario de empate técnico, porque juntos le abonan 108 mil votos, nada despreciables, casi la mitad que sacó el PRI en 2018.

El otro dato interesante rumbo a la jornada electoral del primer domingo de junio del 2021, son los 70 mil votos nulos y la participación promedio del 53 por ciento. Los votos nulos tienen un especial significado en los distritos 4, 5, 7 y 9, por las diferencias entre el primer y segundo lugar. La mayor participación de electores ocurrió donde ganaron PAN y PRI, pareciera que la menor votación es fortaleza de Morena. El reto es sacar a los electores a votar.

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Mitofsky coloca a Javier Corral en el lugar número 25 de 32 gobernadores, en el sótano con credibilidad de cuatro de cada diez chihuahuenses. Es el mismo piso con el que se presenta AMLO, como líder indiscutible de Morena.

Luego si en cuanto a partido, PAN y Morena se encuentran también en empate técnico, la diferencia sólo puede provenir del candidato, con baraja nueva y una base electoral que podría colocar en tercios la elección, si el PRI resurge.

Por ello la afirmación de que el triunfo de Morena se encuentra prendido con alfileres. Tiene el desafío de sanar heridas, con Cruz Pérez Cuéllar considerado un trepador para muchos morenistas, pero con una sólida presencia. Ya midió fuerzas y puede crear un desprendimiento.

Es una elección atípica de gobernador, ayuntamiento, diputados locales y diputados federales, no es la elección de AMLO. En 2018 por sí mismo obtuvo 82 mil votos más que los candidatos a diputados federales, que le arrancó a la base electoral flotante del PRI -54 mil- y del PAN -13 mil-.

Ahora buscará hacer lo mismo atado de manos, con el desgaste natural de gobierno, con sus enemigos echando montón y un candidato seleccionado porque refleja el espíritu morenista y apego puntual a los postulados.