Opinion

¿Berrinche presidencial?

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Luis Javier Valero Flores

domingo, 20 noviembre 2022 | 05:00

"El problema mayúsculo, el que nos ha traído aquí, el que nos obliga a salir a las calles, el que se encuentra en el centro de la atención pública, es que buena parte de lo edificado (el Instituto Electoral) se quiere destruir desde el gobierno”: José Woldenberg, 13/11/22, Plaza de la República, CdMx

Las marchas protestaron, sí contra el presidente, pero fundamentalmente en defensa de la institución electoral

Se equivocan los detractores de la marcha; los manifestantes no salieron a defender los privilegios de los funcionarios, o los partidos

Se pronunciaron por no regresarle al presidente el privilegio de controlar las elecciones

¿Sólo es un berrinche la convocatoria presidencial a la marcha del 27 de noviembre?

Al presidente le molestó, sí, pero le preocupó hondamente

La favorita del presidente es la principal perdedora de la movilización opositora

La movilización en la CdMx alertó seriamente al presidente. Morena está adelante en el país, pero no en la zona metropolitana de la capital y tampoco en los municipios conurbados del Edo Mex

En la capital, la derrota de Morena en 2021 se puede repetir

Los retos: Para la 4T, hacer que el electorado identifique plenamente a los candidatos de MORENA con el presidente

Para la oposición, salir con un solo candidato a todos los cargos

Para la ciudadanía… encomendarse a todos los santos, vírgenes y demás símbolos religiosos y/o figuras emblemáticas para aquellos no creyentes

Equilibrio de fuerzas las obliga a no cometer errores

Luis Javier Valero Flores

A lo largo de la semana el tema central de las discusiones públicas y privadas y eje de los comentarios en las redes sociales ha sido la milenaria movilización del domingo anterior y sus consecuencias.

En la mayoría de las opiniones priva la convicción de que el presidente López Obrador reaccionó visceralmente ante la magnitud de la celebrada en la CdMx (y debe saber, eso sí, de la cantidad de personas movilizadas en todo el país) y que, en un arranque pueril, convocó a la suya, porque eso será la que se realizará en la capital del país el próximo domingo 27 de noviembre.

Otra adelantada conclusión escuchada es que con esa movilización la oposición podrá ganar las elecciones presidenciales del ’24.

Nadie, creíblemente, podría sostener lo anterior.

Lo que sí se puede concluir es que la movilización del 13 de noviembre alcanzó su objetivo: Desarmó la intentona presidencial de cambiar las reglas electorales en su beneficio.

La propuesta de López Obrador tenía un objetivo concreto: Arrogarse la designación de los consejeros electorales que habrían de conducir la elección presidencial y el total de las elecciones estatales. Para eso pretendía desaparecer a los organismos electorales estatales.

Eso no lo podrá hacer.

López Obrador se olvidó de la memoria que una parte muy importante de la sociedad mexicana tiene de la larga historia de fraudes electorales -de los cuales tanto se queja, sin lograr la cicatrización personal moral, que tanto necesita- y que tenía como hilo conductor el hecho de que eran los mismos gobernantes los que nombraban a todos los funcionarios electorales, desde la más apartada de las casillas electorales, pasando por todos los órganos estatales, hasta el organismo electoral federal.

El presidente nombraba al funcionario más elevado de esta estructura electoral, era el Secretario de Gobernación, su secretario, y en las casillas los presidentes de los comités seccionales del PRI eran, al mismo tiempo, los presidentes de ellas.

Luego, al paso de varias décadas, los mexicanos -de todos los colores político partidarios- le arrancamos al presidente el control de las elecciones, (y en eso jugó un papel central el único orador del domingo anterior en México, José Woldenberg, presidente del desaparecido IFE).

Contra eso se alzaron las marchas del 13N y reflejaron lo que todas las encuestas, una tras otra, a lo largo de este tiempo, han mostrado, que es la institución civil más confiable para los mexicanos, más allá de los privilegios y prebendas de las que gozan los integrantes de la élite del INE.

Por una razón. 

Porque son millones los que han participado en las elecciones organizadas por el IFE-INE, ya sea votando, o actuando como funcionarios de casillas, recibiendo y contando los votos emitidos por sus vecinos.

De ese tamaño es la desmesura del presidente. Se le olvidó tremenda experiencia de todo un pueblo que transitó casi todo un siglo enfrentando los fraudes electorales

Por supuesto que a esa movilización concurrieron todos los que de alguna manera, o se sienten agraviados, o rechazan al gobierno de la 4T. Y no todos fueron, hubo organizaciones de la sociedad civil que no se sumaron, pero el resultado fue espectacular y cimbró hasta sus cimientos el Palacio Nacional.

Fue la primera ocasión en el sexenio en el que una concentración masiva se pronunció contraria a las políticas del régimen. 

El 27 de noviembre, Morena mostrará el músculo político para llenar el Zócalo ante el país, sí, pero, sobre todo, a los mexiquenses. No puede arriesgarse a perder la entidad con el mayor padrón electoral del país, pero lo hará repitiendo los peores instrumentos del viejo régimen priista, mediante el uso de los recursos públicos, y ahora de manera más descarnada que sus antecesores.

¡Qué cosas alcanzamos a presenciar!

Por ello, el 27 de noviembre está en juego, no quién moviliza más personas, sino quién ganará las elecciones en la zona metropolitana en 2024.

Es una zona muy grande, incluye a todos los municipios mexiquenses al norte de la Cd Mx, y en la cual se efectuarán las muy importantes elecciones el próximo año.

La encuesta publicada por El Financiero a mediados de noviembre, con el reporte de las intenciones de voto en el Edomex, levantada antes de la marcha (28 al 30 de octubre), muestra una cerrada  competencia, en la que, si se conforman los dos bloques partidarios, existe un empate “técnico” pues la oposición alcanza el 46% de las preferencias, por el 43 del oficialismo.

Por ello se puede afirmar que el mayor perdedor de la movilización, sin duda, es el presidente López Obrador. Se reveló como el activista electoral que siempre ha sido y perdió, ante millones de mexicanos, la imagen del estadista que necesitábamos. 

Hoy es el matraqueo mayor de Morena, que en plena conferencia de prensa, en Palacio Nacional, usando recursos públicos, convoca a votar por los candidatos de Morena (dijo por la “transformación”), no solo por el candidato presidencial, sino también por los candidatos a diputados, mediante “una avalancha de votos”, solo para al día siguiente negar que hubiese dicho tal.

Para quienes, aún derrotada ya la propuesta presidencial, defienden el mecanismo propuesto por López Obrador para designar a los consejeros electorales, ahí va el cálculo de cuántos designaría el tabasqueño, de los 60 candidatos de los cuales saldrían los 7 consejeros del INE propuesto por el mandatario.

Propone que los consejos sean elegidos por voto universal, directo y secreto. Los candidatos serían propuestos, 20 por el presidente de la república (lleva 20); 10 por la Cámara de Diputados, 6 serían impuestos por Morena, es decir, AMLO, (lleva 26); otro tanto de la Cámara de Senadores (lleva 32); y 20 serían propuestos por la Suprema Corte de Justicia, en la cual AMLO podría tener el 45% de las candidaturas, lo que significaría entre 8 y 9 candidatos.

Así, AMLO podría designar a 40 o hasta 42 de los 60 candidatos a elegir en todo el país. ¿Cuál autonomía tendría el órgano electoral?

¿Es hipotética tal conducta presidencial? De ninguna manera, tenemos de antecedente los ministros de la Suprema Corte, propuestos por López Obrador, todos cercanísimos a él.

Bueno, hasta la esposa de su muy amigo, el constructor de cabecera, llegó a la Corte.

No son especulaciones, el mismo presidente llegó a reclamarles en determinado momento por decisiones que no le gustaron y afirmó, dolido, enojado, indignado, que le “habían fallado”!

Lo que sigue. 

Después de la marcha del domingo ¿Ya se salvó el INE? ¿Hay garantía de su autonomía e independencia para 2024? 

Nunca habrá certeza de ello, pero los 4 consejeros que serán elegidos en abril, deberán recibir el voto de las 2 terceras partes de los diputados federales presentes, esto significa que esos nombramientos deberán ser negociados por los partidos políticos.

Por tanto, el presidente deberá negociar con la oposición.

Además, contrariamente a lo que proponía, los candidatos a consejeros deberán transitar por distintas etapas en las que deberán demostrar, capacidad y conocimientos, mostrados ante un panel de expertos que los evaluarán, antes de pasar a la elección por los diputados.

Por otro lado, unos y otros, los oficialistas y los oposicionistas están obligados a no cometer errores en el desempeño de las funciones ejercidas en la actualidad, especialmente quienes aspiran a la candidatura presidencial, particularmente los del PAN, que tendrán el próximo domingo un evento más en el que intentarán colocar en la escena nacional a sus precandidatos, entre los que se encuentra la mandataria estatal, Maru Campos.

Deberán desempeñarse con eficacia, atentos a los requerimientos societarios y, sobre todo, no caer en los gastos suntuarios y/o presumibles de irregularidades en el ejercicio del gasto y, especialmente, con absoluta transparencia.

De la rendición de cuentas ante sus paisanos depende, en mucho, sus posibilidades, ya no de ganar la contienda presidencial, sino la de alcanzar la candidatura.

Puede alcanzar, la contienda del ’24, tal nivel de competencia que ni los aspirantes oficialistas estarán seguros de obtener el triunfo.

Al tiempo.

*Columna de Plata-APCJ: 2008, 2015, 2017 y 2022

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Fuente de citas hemerográficas: Información Procesada (INPRO)

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