Opinion
Crónicas de mis Recuerdos

Biblioteca “Miguel de Cervantes” en el Parque Lerdo de Tejada, Chihuahua

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/ Primer edificio que ocupo la Biblioteca Miguel de Cervantes Saavedra en el Parque Lerdo de Tejada en 1943 (Foto APCUCh).
/ Don Manuel Gómez Chávez, Presidente municipal de Chihuahua (enero 1942-dic 1943)-Foto: -Galería de Alcaldes de la Ciudad de Chihuahua-.
/ Actual biblioteca municipal “Miguel de Cervantes Saavedra” en el Parque Lerdo de tejada en la ciudad de Chihuahua (Foto-Terrazas-INAH-Chihuahua).

Oscar A. Viramontes Olivas

domingo, 30 mayo 2021 | 05:00

En este día resaltaremos la importancia de una de las bibliotecas de más tradición en Chihuahua, conocida por las generaciones anteriores, pero desconocida por las actuales; instalada en el histórico y pintoresco  Parque Lerdo de Tejada ubicado en el centro de la ciudad, su nombre: Biblioteca Municipal “Miguel de Cervantes Saavedra”. Es un hecho que cualquier ciudad en el mundo requiere y tiene la necesidad de contar con espacios de consulta pública -a pesar del avance de la tecnología con el internet- que satisfagan la necesidad de una población ávida de lectura cultural, científica, artística, histórica, social, política y para ello, este recinto sagrado del saber han cumplido una función preponderante a los largo de los años.

Empecemos mencionando a un recinto del saber que se fue consolidando en el Chihuahua del siglo XIX, la biblioteca del histórico Instituto Científico y Literario, creada también por decreto la primavera del 12 de junio de 1859, la cual fue enriquecida con diferentes libros, impresos, manuscritos y antigüedades que existían en los conventos de la ciudad. Se adquirió además para el mismo fin, parte de la amplia biblioteca del presbítero Mateo Sánchez Álvarez, el cual contaba con importantes acervos que le dieron un valor infinito para consulta en beneficio de los estudiantes del antiguo Instituto. Pero lo importante de esto es que recibirían además por decreto del 19 de mayo de 1860, la incorporación de la biblioteca del Congreso que sin duda, amplió sus expectativas para que todos los que requirieran de consultar algún libro lo hiciera sin ningún problema, aunque sabemos que esa época existía un importante grado de analfabetismo. 

Edificios como la biblioteca Franklin en Hidalgo del Parral que vio la luz el 2 de marzo de 1877, contando con 554 volúmenes y la Biblioteca Municipal de la ciudad de Chihuahua inaugurada el 1 de marzo de 1878 con cerca de 10 mil volúmenes, entre libros y folletos. Años más tarde en 1893 se haría pública, abriéndose una puerta hacia la calle registrándose la visita de 37 usuarios diarios y 3 mil volúmenes en su acervo. Ésta había sido inaugurada en 1878 como se mencionó anteriormente, cerrando sus puertas entre 1903 y 1906, volviendo abrir en 1908 en el tercer piso de la Presidencia municipal. Un gran incendio en 1923 provocaría que muchos libros fueran lanzados por las ventanas para evitar la propagación del fuego, destruyéndose gran cantidad de ejemplares por la caída, el agua sucia empleada para apagar las llamas y la venta para envolver carne en el caso de los que sobrevivieron al desastre. Finalmente en 1935 durante la administración municipal de Eugenio Prado, sería clausurada y mandada para ser incorporada a la del Instituto Científico y Literario por considerarse un gasto inútil su mantenimiento, lo que dejó a Chihuahua nueve años sin ella. 

Ante todo este movimiento suscitando a lo largo del tiempo, por fin la ciudad de Chihuahua tendría una biblioteca pública definitiva, su incorporación al Instituto Científico no le había permitido tener la misma función para el público en general, ya que solo era utilizada por el estudiantado del mismo Instituto. Llegaría el 5 de mayo de 1943 y dentro del histórico y hermoso Parque Lerdo de Tejada, se inauguraría la biblioteca pública “Miguel de Cervantes Saavedra” con 2,000 volúmenes procedentes de los sótanos del Instituto Científico y Literario, del acervo del historiador José María Ponce de León y otras donaciones. En el evento hicieron presencia el secretario de Hacienda y Crédito Público, Eduardo Suárez y el Presidente municipal Manuel Gómez Chávez cuando el estado de Chihuahua era dirigido por el primer gobernador independiente en México, don Alfredo Chávez Amparán. Entre gritos de alegría y emotivos discursos, se hacía notar un prominente personaje de la cultura, el maestro don León Barrí quien en ese tiempo, sería designado como bibliotecario. Lo importante de este personaje es que en febrero 15 de 1938, fundaría la Sociedad Chihuahuense de Estudios Históricos junto a otros notables intelectuales, diseñador del escudo de la misma Sociedad que más tarde lo incorporaría como el escudo del Municipio de Chihuahua.

El maestro don León Barrí en medio de aplausos de los asistentes a tan emotivo evento, tomaría la palabra para pronunciar un elocuente discurso: “Distinguidos miembros del presídium que hoy en este día tan especial nos acompañan, a las escuelas que hacen presencia en esta mañana tan importante para Chihuahua, público en general. El pueblo chihuahuense debe darse cuenta cabal de este gran hecho, de esta nueva página que se escribe  con letras de oro en su abundante y rica historia; del valor que tiene esta gran obra, de este semillero de cultura que podrá ser un verdadero orgullo para nuestros hijos, nietos y para las siguientes generaciones. Entendámoslo bien pueblo de Chihuahua, las bibliotecas han sido la cuna, la fábrica, las engendradoras y los semilleros de las civilizaciones, así nos lo demuestra la historia universal. ¿De qué servirán las conquistas del espíritu humano sí estas terminasen en el sepulcro de cada hombre? Seguramente de nada, como tampoco servirán las verdades de las ciencias, secretos arrancados a la naturaleza si se perdieron con los que las descubren; si las creaciones del entendimiento, hijas de la inspiración murieron con los que tienen el privilegio de forjarlas, si las prédicas de los apóstoles, predicadas con el ejemplo y la palabra terminasen con ellos  ¡ah! señores, la humanidad permanecería inmóvil y una ignorancia invencible sería una funesta herencia; nadie pretendería un descubrimiento de pasajera utilidad; nadie correría tras una invención que habría que aprovechar por poco tiempo; nadie se entregaría a meditaciones y pensamientos cuyos frutos serían efímeros.   

“¿No es el encanto de la vida poderla compartir con nuestros padres, esposas e hijos, eslabones que nos ligan a la cadena de nuestros semejantes, la cosecha de nuestro laborioso afán? ¿Qué poseería hoy la humanidad? Sólo los animales nada recuerdan y nada esperan, sólo el bruto no ha sido concebido a la perfectibilidad, solo los seres irracionales no cuidan de mejorar la situación de la especie”, con estas palabras terminaba el maestro Barrí en la inauguración de la  “Miguel de Cervantes Saavedra”. Finalmente el alcalde don Manuel Gómez Chávez, pronunciaría lo siguiente: “Buenos días a todos ustedes, en este momento estábamos esperando ansiosos por cuanto marca el punto culmínate de una nueva realización de las aspiraciones de servicio a la comunidad, me refiero a la edificación de este pequeño y magnífico local destinado como biblioteca pública que de hoy en adelante, será un recinto cultural y espiritual. Propios y extraños deben de convenir y admitir que no sólo nos hemos preocupado por la materialidad inmediata y transitoria, sino por las cosas perdurables del espíritu.

“De hoy en adelante tendrán un cómodo y seguro albergue el ilustre manchego, amparador de vida y vengador de agravios, nuestro señor don Quijote y su fiel escudero, el melancólico príncipe Hamlet tendrá aquí también su morada y Dante el atormentado con su comedia la “Divina”, se aposentará aquí también y convivirán todos los grandes genios de la humanidad. Esta y no otra, es el significado de la modesta obra que hoy ofrezco a la ciudad. Esas son las razones por las cuales he dicho que la edificación de otra obra cualquiera, sea así la más estrictamente necesaria en el sentido de la materialidad de las cosas”. De esta manera el alcalde terminaba su discurso seguido de un fuerte aplauso, quedando para la posteridad un recinto del saber llamada “Biblioteca Municipal, Miguel de Cervantes Saavedra”.  

El contenido de esta crónica es con fines de investigación, sin ánimo de lucro, por lo que no viola derechos de propiedad intelectual ni derechos conexos. “La Güera” y “Mano Lencho”, grandes toreros chihuahuenses, forman parte de los Archivos Perdidos de las Crónicas de mis Recuerdos. Si desea los libros de la colección de los Archivos Perdidos, tomos del I al IX,  adquiéralos en Librería Kosmos (Josué Neri Santos No. 111); La Luz del Día (Blas Cano De Los Ríos 401, San Felipe) y Bodega de Libros. Además, tres libros sobre “Historia del Colegio Palmore”, adquiéralos sólo en Colegio Palmore y al celular 614-148-85-03 que con gusto se los llevamos a domicilio. 

Fuentes de Investigación:

Archivo Histórico de la Ciudad de Chihuahua, Hemeroteca del CIDECH y Sociedad Chihuahuense de Estudios Históricos.