Opinion

¡Bien por Qatar!

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Héctor García Aguirre

martes, 22 noviembre 2022 | 05:00

“Los vicios vienen como pasajeros, nos visitan como huéspedes y se quedan como amos.” Confucio

Ah que revuelo causó en algunos países la prohibición de la venta de alcohol en los estadios y vía pública durante la celebración de la Copa Mundial Qatar 2022. Me adelanto a la crítica, Qatar no es un país modelo en cuanto al respeto de derechos fundamentales, pero el tema a tratar aquí es sólo sobre el uso y abuso de las drogas embotelladas. 

La mercadotecnia nos tiene subliminalmente tan sometidos, que aceptamos ya por inercia, que la mezcla de deportes y bebidas embriagantes es algo natural e indisoluble. Nada más lejos de la realidad. El alcohol es una droga, y el alcoholismo una enfermedad (CIE-10) y un trastorno mental (DSM-V). El deporte es salud. Paradoja que la publicidad engañosa debe resolver. ¿O se requiere estar alcoholizado para disfrutar un partido del deporte que sea? 

No veo inconveniente en que el gobierno teocrático de Qatar haya prohibido el consumo de alcohol en los estadios y lugares públicos. Quien censure esta prohibición tal vez tenga problemas de alcoholismo o algún interés en su producción, tráfico y venta.

He aquí algunos datos interesantes: Según el Ministerio de Salud de España “el alcohol es una droga depresora del sistema nervioso central que inhibe progresivamente las funciones cerebrales. Afecta a la capacidad de autocontrol, produciendo inicialmente euforia y desinhibición, por lo que puede confundirse con un estimulante.” A su vez la Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que droga es “toda sustancia que, introducida en un organismo vivo, pueda modificar una o varias de sus funciones.”

La OMS estima que cada año se producen 3 millones de muertes en el mundo debido al consumo nocivo de alcohol, lo que representa un 5.3% de todas las defunciones, señalando que “…existe una relación causal entre el consumo nocivo de alcohol y una serie de trastornos mentales y comportamentales, además de las enfermedades no transmisibles (sobre todo la diabetes mellitus) y los traumatismos”.

En México, según la Secretaría de Salud, 20 millones de personas enfrentan consumo problemático de alcohol, asegurando que el alcoholismo no es un vicio, es una enfermedad que ataca a cualquier persona sin considerar sexo, edad o clase social, deteriorando a las personas en los ámbitos psicológico y social.

Para la enciclopedia médica MedLine Plus, el consumo de esta droga conlleva los mismos riesgos para la salud en las personas con diabetes como en las personas que son saludables. Pero hay algunos riesgos relacionados con la diabetes que es importante conocer:

A) Las bebidas alcohólicas como la cerveza y las bebidas mezcladas azucaradas son ricas en carbohidratos, lo que puede causar un aumento en los niveles de azúcar en la sangre. B) El alcohol tiene muchas calorías, lo que puede producir un aumento de peso. Esto hace que la diabetes sea más difícil de controlar. C) Las calorías del alcohol se almacenan en el hígado como grasa. D) La grasa del hígado hace que las células del hígado se vuelvan más resistentes a la insulina y puede incrementar su nivel de azúcar en la sangre con el tiempo. E) Los síntomas de un nivel bajo de azúcar en la sangre son similares a los síntomas de intoxicación por alcohol. E) Estar embriagado hace que sea más difícil reconocer los síntomas de un nivel bajo de azúcar en la sangre e incrementa el riesgo.

El problema externo no es menos grave que la salud: desintegración familiar, empobrecimiento bastante explicable, molestias y riesgo para la ciudadanía y sus propiedades, sobre todo cuando se conduce en estado de ebriedad. 

Si con todo esto usted cree que el gobierno qatarí está mal en las prohibiciones y restricciones del consumo de alcohol, entonces estará de acuerdo en que las calles de nuestro país, en determinadas fechas y/o eventos, se conviertan en cantinas al aire libre, en donde vemos escenas deplorables de personas en estado etílico diciendo y haciendo cosas que dan pena ajena.

Ahí están los carnavales, los partidos llaneros, las fiestas patrias, las jornadas villistas, las callejoneadas, los sanfermines mexicanos, y toda clase de eventos callejeros en los que la violación de la norma y el deliberado disimulo de la autoridad, es evidente.

Los bandos de Policía y Buen Gobierno de prácticamente todos los municipios de México, están de adorno en determinado tiempo; pero no existe legalmente alguna excepción para su incumplimiento, ni fiestas patrias, jornadas villistas, carnavales, callejoneadas ni otro tipo de eventos en la vía pública.

Esos reglamentos establecen como faltas contra la seguridad y tranquilidad de las personas “Ingerir bebidas embriagantes en la vía pública o en estado de ebriedad escandalizar en lugares públicos”. La infracción se sanciona con una multa de aproximadamente 1,300 pesos. Sin embargo en México esa norma, a diferencia de Catar, es letra muerta, y las autoridades, convidadas de piedra. ¡Qué lástima!

Todo esto se traduce en una paradoja, el Estado crea la norma y es el encargado de hacerla cumplir, por otro lado, permite que se violente. 

En el gobierno qatarí no existe incongruencia alguna por cuanto al alcohol en los estadios y vía pública, la norma es clara, si no les gusta a los visitantes, pueden con toda libertad utilizar de inmediato su boleto de regreso. Si deciden quedarse y disfrutar el mundial sin alcohol, tendremos en ellos ciudadanos más conscientes y educados. Que así sea.