Opinion

Cambio climático

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Manuel Narváez Narváez

martes, 10 diciembre 2019 | 05:00

Nos estamos acabando el planeta y no nos hincamos.

Muchos aún no toman con seriedad los estragos del cambio climático. Hay gobernantes que lo niegan, otros se aferran a promover el uso de combustibles fósiles y sólo unos cuantos impulsan medidas urgentes para detener el desastre.

En el estado de Chihuahua, por ejemplo, quienes tuvimos la oportunidad de disfrutar los cambios de estaciones y jugar con la nieve cuando la madre naturaleza nos regalaba ese hermoso espectáculo, comprendemos la gravedad del daño irreversible que le ocasionamos al planeta.

Esta temporada “invernal” ha puesto en relieve la diferencia de aquellos años maravillosos y los días aciagos de hoy. No se requiere ser un erudito en la materia para corroborar que las temperaturas se encuentran 6 grados centígrados por encima del promedio, al menos de los últimos 30 años. Baste darse un recorrido por las estadísticas que pueden encontrarse en la web.

Una de las alertas del deterioro climático son las lluvias de las últimas semanas que pusieron al descubierto la indolencia de los gobernantes con relación al pésimo mantenimiento de carreteras y vialidades, y el egoísmo de los automovilistas.

Tan sólo en Ciudad Juárez los 800 mil automotores que circulan a diario por avenidas y calles, y los más de 500 mil que hacen lo propio en la capital del estado, aportan una enorme cuota de contaminación al medio ambiente y colaboran con el desgaste acelerado del asfalto de mala calidad con el que embadurnan las vialidades.

En las redes sociales y algunos grillos dan cuenta a través de divertidos ´memes´ de la cantidad de baches que afean las grandes ciudades del estado y sangran los bolsillos de los automovilistas que han visto reducido de 5 a tres años el mantenimiento a las suspensiones de sus autos, y al cambio de rines y neumáticos.

En este círculo vicioso todos ponen. Por su lado los padres de familias pudientes que saturan las calles a la hora de la salida en las escuelas, no se diga del estrangulamiento de carriles que ocasionan al hacer doble fila para recoger a sus vástagos.

Los empleados de gobierno y de empresas particulares contribuyen con otra enorme cuota de caucho y contaminantes sobre la selva de asfalto. Todos anhelan tener un auto, lo cual es legítimo, pero no piensan en el terrible daño ocasionado al medio ambiente y a la carpeta asfáltica.

El transporte público y de carga siguen ennegreciendo los cielos con el diésel y cada vez son más pesados. Los amagos de las autoridades para retirarles las concesiones si no cumplen con las normas, es una soberana burla a los ciudadanos. Esas fallas se arreglan con aportes en campañas políticas y mordidas a los agentes de vialidad.

El gobierno del estado y el alcalde juarense cierran la terrorífica pinza. Por qué ellos; para mí es claro, en el que caso del ejecutivo estatal, ya que éste se baña con todo lo que recauda de la revalidación vehicular y las multas, en lo que concierne a Chihuahua capital, para pagarles exorbitantes salarios a los funcionarios carnales que impone, al igual que en la junta de aguas, que también regentea de lo lindo, pese a ser atribuciones de los ayuntamientos.

En el caso del presidente municipal de Ciudad Juárez, no se entiende por qué tiene más del 50% de las calles destrozadas si el dinero que recauda suena en su registradora al tener el municipio el control y manejo de la dependencia.

Las campañas de bacheo que se vienen realizando estas últimas semanas en las dos principales ciudades de la entidad y el chistoso anuncio del góber, en el sentido de que viene un arreglo histórico y sin parangón de carreteras y vialidad, del que tenga memoria la humanidad, es seguirle metiendo dinero bueno al malo y continuar engañando desde la comodidad de un esquizofrénico cinturón de seguridad.

Este asunto de los baches y el deterioro de calles, avenidas y carreteras en el estado es gravísimo. Igual contamina hacer alto para pasar por encima de un cráter asfáltico, que tener el motor encendido y parado en doble fila para recoger a los chamacos en la escuela, que esperar a que el semáforo cambio a luz verde o, que los transportistas continúen usando unidades viejas y a base de energías contaminantes. 

Para que no digan que sólo es poner el dedo en la llaga, aquí dejo algunas opciones para mejorar un poco la calidad del aire, extender la vida útil de las suspensiones, rines y neumáticos, contener el vertiginoso deterioro de la selva asfáltica y arrastrar con el ejemplo hacia una mayor conciencia cívica a nuestros niños y jóvenes.

  1. Implementar el hoy no circula.
  2. Alternar horarios de entradas y salidas de escuelas y centros de trabajo.
  3. Pagar pensiones, jubilaciones y becas entre quincenas.
  4. Destinar 100% de multas al mantenimiento de calles y avenidas.
  5. Implementar las fotomultas (prevención, sanción y suspensión de licencia y t/c por reincidencia), donde la autoridad municipal adquiera la tecnología y la opere al 100%. Todo el recurso ingresado sea destinado para mantenimiento vial.
  6. Otorgar estímulos fiscales, beneficios laborales y accesos preferentes a todos aquellos empleados públicos y de la IP, así como a padres de familia que participen en programas de traslados para reducir a un tercio el uso del automóvil.

La solución no es tapar baches, porque aumentarán años tras año, lo que se requiere es una cirugía mayor, y para eso, úrgenos un cambio radical.

Se agotó la paciencia;  la madre naturaleza ya se expresó al respecto.

Es cuanto.

Email: mnarvaez2008@hotmail.com