Opinion

Cambios o retroceso en el país con el gobierno obradorista

“Usted es libre, elija, es decir, invente para actuar”. Jean Paul Sartre

Gabriel Valencia Juárez
miércoles, 10 abril 2019 | 19:58

Los neoliberales, ex presidentes prianistas, prensa “fifí”, rosita o burguesa, están exigiendo su tequila cuádruple en la solución rápida en cuatro meses de los diversos problemas que ellos provocaron durante años y establecieron la corrupción, la antidemocracia o asnocracia y el sufrimiento de la población como normas oficiales de gobiernos antipopulares, antinacionales y extranjerizantes, que ahora, predican el desastre a gritos y cinismo. Ahora son agoreros del desastre que todo ven negro por ciegos y sin visión de progreso social.

Una minoría rapaz, los mafiosos del poder que no quieren perder sus privilegios acostumbrados a base de explotar a sus trabajadores y semejantes, y en otros el robo al erario público, no va a parar la marcha de la Cuarta Transformación que conduce el gobierno federal obradorista, que con sus altibajos, sus integrantes trabajan por el cambio exigido por la mayoría del pueblo el pasado 1 de julio. 

Los funcionarios del nuevo gobierno son empleados del pueblo, no deben seguir los patrones de gobiernos pasados como está sucediendo en algunos estados de la República como en Chihuahua, donde al “súper delegado” Juan Carlos Loera y su equipo están siendo cuestionados por su falta de tacto con el pueblo y eficacia en su labor. Deben ser humildes, honrados, inteligentes, valientes como es la frase de Morena: “No mentir, no robar y no traicionar al pueblo”, que informen de sus actividades a la sociedad, si no que se vayan.

Con el nuevo gobierno federal se entró a una etapa histórica en el país que algunos no la entienden o no quieren asimilar. Por años, sexenios, fueron negadas las democracias políticas, sindicales y sociales. Ahora hay más libertad de prensa, pensamiento y crítica al mismo gobierno obradorista, ya que la crítica, la que siempre hemos ejercido, debe servir para superar o solucionar los diversos problemas, no ocultarlos como los anteriores gobiernos. La falsedad, la hipocresía y la corrupción de gobernar se terminarán poco a poco, pero a la vez, combatir a [email protected] oportunistas, chapulines, prianistas embozados que ahora “le quieren hacer al izquierdista y luchador social”, incluso algunos diputados locales como Miguel Ángel Colunga identificado con el traidor a Morena, el corralista Víctor Quintana Sylveira.

A esta situación se suman los ataques, condenas y fumarolas de “catástrofes inminentes” de los neoliberales, derechistas, racistas y fascistas contra el gobierno que conduce López Obrador, y con este nuevo gobierno se tendrá que apoyar e ir hacia delante. Ya no hay marcha atrás. “Se va a tener que lavar bien la vieja ropa sucia con mucho jabón, blanqueador y suavizante aromático, y sobre todo tallar bien hasta que se salga toda la mugre”, como explicó un campesino ecologista de Laguna de Aboreachi, municipio de Wachochi que puso su esperanza en el cambio propuesto por AMLO.

Consecuente con esta visión de liberación de un sencillo campesino serrano y no de un intelectual, agregamos las observaciones certeras y oportunas del profesor parralense, Guerrero Rodríguez, militante de izquierda desde su juventud y dirigente de movimientos sociales y magisteriales al considerar que “La mayoría que hoy se dicen servidores... son simuladores y oportunistas. Nunca los vi cuando estábamos bien jodidos y todo lo hacíamos por convicción y con nuestros recursos. Hace falta un replanteamiento de la posición ideológica y ética del partido (Morena) que construimos para servir a la nación desde una óptica de izquierda, que recupere las viejas y nuevas demandas de las organizaciones sociales... No al agandalle ni al gatopardismo de personajes impresentables”. Abril/7/2019. Facebook.

Existen en la nueva realidad política nacional, estatal y regional, duros obstáculos –resistencias al cambio- que con paciencia se deben superar para “trazar el horizonte adecuado” en la conducción del gobierno obradorista. Los tropiezos, los errores serán inevitables, aunado a la ineficacias y la falta de tacto políticos de los empleados del pueblo, harán las delicias de aquellos reaccionarios que quieren, desean armonizar, acoplar a su gusto e intereses el cambio de gobierno que apenas lleva 4 meses y que marca la pauta de que el retroceso a gobiernos prianistas, es imposible. Ellos predican las tragedias por aquí y por allá y acullá, e inventan falsedades como lo hicieron durante la campaña presidencial el año pasado.

Como apuntan observadores políticos que “La crítica que se expresa en medios de comunicación, partidos de oposición, organismos externos, no pocos académicos y demás opinadores, amplían y, también, estrechan el cerco sobre la marcha de la 4T. Para ellos no parece haber alternativa: se conserva lo bueno, establecido en regímenes anteriores o sobrevendrá la inestabilidad, el caos, la temida cuan pronosticada crisis. Las comunes alusiones al desastre, tras cualquier decisión del presidente López Obrador, han sido constantes, ardientes, machaconas, terminales”. 

Para los neoliberales, derechistas, racistas, opositores los programas de bienestar social del nuevo gobierno “son incomprensibles, torpes, costosos o faltos de sustento conceptual y administrativo”, según ellos, y la esperanza y el apoyo masivo de los ciudadanos demostrado el pasado 1 de julio “parece haber sido ilusorio, vano, inocente y, finalmente, endeble”. Otra falsa ilustración de los neoliberales, de la “oposición critica” es que aduce que el nuevo gobierno “transita a empujones, alardes e improvisaciones por una ruta que no conduce al cambio predicado”. Quieren el retroceso a tiempos pasados, que por fortuna el neoliberalismo oficialista fue barrido, pero quedan vestigios, resistencias que combatir. 

Ellos defienden el establecimiento del neoliberalismo, el regreso a las artes de robar, asaltar al pueblo mexicano, y eso es precisamente lo que ya no quiere. Ya no hay marcha atrás. Ese cambio y radicalización del pueblo es consecuencia directa e indirecta del neoliberalismo que sólo beneficia a los capitalistas y millonarios nacionales y extranjeros que en México tienen a varios representantes entre ellos a Chonte Fox, FeCal y Peña Miento “que estarían muy seguros y protegidos en la cárcel”, como nos ilustra El Fisgón, Rafael Barajas en su cartón del 10 de abril en La Jornada.