Camiones de Segunda

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Rafael Soto Baylón
viernes, 15 marzo 2019 | 01:05

El tema del transporte urbano y semiurbano en Chihuahua siempre ha sido un dolor de cabeza para todos. Para el sufrido usuario por las malas condiciones de los camiones, la impuntualidad, el corte injustificado de horarios, la falta de seguro al viajero, vidrios rotos, la suciedad de los vehículos interna y externa, el maltrato de parte de los choferes, el sobrecupo y el alto costo. Para los automovilistas porque los cafres camioneros se adueñan de las calles y arrojan sus armatostes contra quien se cruce en su camino. Los ciudadanos en general porque esos motores generalmente contaminan y bastante, no sólo con humo sino con ruidos. Para el gobierno porque cuando deciden irse a paros o a huelga, doblegan a la autoridad al causar parálisis en ciudad capital. Parece que no hay nadie que pueda con ellos. Y vaya que lo han intentado dominarlos pero nada.
El problema siempre ha sido quién cobra el pasaje. Antes lo hacían los choferes y entregaban un boletito. Para las generaciones presentes podrán creer que estoy bromeando pero cuando hubo una recurrente crisis económica trajo como consecuencia el faltante de cambio (monedas de diez, veinte y cincuenta centavos). El coste era de ochenta centavos y si se pagaba exacto y entregaba un peso le entregaban de vuelto no veinte centavos sino un chicle. También se instalaron sistemas automáticos de cobro –cepos- con el inconveniente de que el usuario debería entregar el costo exacto.
Pero los propietarios de los camiones siempre están inconformes con el costo del pasaje. Eternamente solicitan se incremente. Y siempre con la promesa de mejorar el servicio comprando vehículos nuevos, capacitar a los choferes tanto en el trato amable al pasaje como en primeros auxilios y en un manejo responsable y cortés,  limpiar las unidades y en fin, transformar el servicio en uno inspirado en el primer mundo.
Pero todo se queda en juramentos incumplidos. Sólo les dan el aumento y son pocos los concesionarios que medio cumplen lo ofrecido. Las chatarras con neumáticos en pésimo estado por cierto vuelven a las andadas.
Por ello les propongo a las autoridades lo siguiente: tarifas diferenciadas. Las de la ruta troncal pueden permanecer como está ahora. Pero para los demás dividirlos en dos: en camiones de primera con vehículos de no más de cinco años de antigüedad, en buenas condiciones, con choferes cordiales y que se demuestre que son capacitados con regularidad. Y camiones de segunda es decir aquellos que no cumplen los requisitos. Por mencionar una cantidad que el precio permanezca como el actual para los de segunda y los de primera les aumenten, digamos, un peso. Sería un buen estímulo para que se mejore el servicio. Y si es necesario reducir el coste a los de segunda, mejor.
Mi álter ego está preocupado por la seguridad en el estado. Ciudad Juárez está entre las ciudades más inseguras del mundo ¿qué hace el gobierno? Sea federal estatal o municipal?