Opinion

Canibalismo político

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Javier Realyvázquez

domingo, 21 marzo 2021 | 05:00

Las elecciones del 6 de junio de este año están desencadenando una lucha intestina de todos contra todos, en un afán desmedido por obtener algo, aun y cuando muchos ni siquiera tienen posibilidades reales de ganar.

La lucha se está dando a un nivel como no se había visto antes entre los candidatos y los partidos a los puestos de elección popular, pero sobre todo al interior de los equipos de campaña, sin darse cuenta que lo único que hacen es fortalecer al verdadero enemigo a vencer. 

No se dan cuenta, que lejos de fortalecer y dar cohesión, están fracturando y debilitando; lo que antes eran luchas ideológicas que distinguían y alentaban, ahora ni eso, parece que ni siquiera se trata de la chuleta, sino solamente de no permitir que llegue nadie que no sea del equipo, o en el peor de los casos, “si no soy yo, otro no llegará”.

Las luchas que se daban durante las campañas, o después de las mismas, incluso que se seguían después de los resultados del día de la elección a través de los tribunales electorales como en casos recientes que “tumbaron” en la mesa lo que otros ganaron en las urnas, se han anticipado con denuncias e impugnaciones hasta de sus propias filas.

Parece que están sumidos en una euforia desmedida, aun y cuando no comienzan las campañas oficiales, pero además sin entender el mensaje que mandan los partidos y los propios candidatos a sus equipos. 

Como luego dicen, se pelean los centavos sin darse cuenta que van a perder los pesos, cuando hoy de lo que se trata es de ver por el futuro de México y de las futuras generaciones.

Los contendientes -pero sobre todo al interior los equipos de campaña- están sumidos como señala Meza (Víctor) en la euforia desmedida del triunfo o en la frustración y el desencanto de la derrota. El contexto actual es un espacio ideal para la confrontación y la discordia para muchos. Los ejemplos sobran, y una mirada somera al escenario político local lo puede confirmar.

Los equipos al interior de las casas de campaña de los candidatos a la gubernatura, a las alcaldías, de los partidos, todos contra todos, pierden el tiempo irremediablemente, aun y cuando los tiempos de campaña serán breves.

Todavía no arrancan y ya están judicializando e proceso, ya hay impugnaciones de todos contra todos, tanto internos como entre partidos. 

Todos están disputando las cuotas de poder, unos exigiendo un lugar determinado en la administración, ya sea bajo la sombrilla municipal o estatal, como si todo estuviera asegurado.

La represalia, señala Meza, puede llegar a los límites del canibalismo político, o del “cainismo”, como prefieren decir algunos, en alusión directa a la vocación fratricida y “abeliana” de muchos correligionarios, tan sectarios como intolerantes. Es la venganza con reminiscencia bíblica, el desquite tardío, la fruición perniciosa del vencedor arrogante. El hermano de ayer convertido en el verdugo de hoy. 

Incluso la bandera de la lucha contra la corrupción, ya sea real o simulada, es utilizada como mecanismo para los ajustes de cuentas, como mecanismo para perseguir o condenar y en el menor de los casos grillar.

Esto está pasando en todos los partidos: en el PAN, en el PRI, en Movimiento Ciudadano, en el PES, en Fuerza México, en RSP e incluso en el propio Morena, el partido en el poder.

No se debe de perder de vista, que lo que se debe buscar es impulsar y hacer alianzas, sumar voluntades, elegir a las mejores personas para los puestos de elección popular, a quienes tengan posibilidades reales de ganar y de garantizar el equilibrio de poderes, a los que mejores propuestas de solución a los problemas del país presenten, a los que puedan resistir.

Se debe trabajar y sumar para no dejar el camino libre a quienes quieren más poder del que ya tienen, todos, periodistas, académicos, estudiantes, empresarios, asociaciones, líderes, sindicatos, todos deben sumar y no dividir a los equipos, a los candidatos, a los partidos, pero sobre todo al país que hoy más que nunca necesita de la unión y no la división de todos.