Opinion
EDITORIAL

Caos en la Morín: teatro y opresión

En violencia innecesaria culminó la represión de la protesta de ayer

El Diario

martes, 13 abril 2021 | 06:05

En violencia innecesaria culminó la represión de la protesta de ayer, debido principalmente a la ineptitud y ambición desmedida del gobernador, Javier Corral Jurado, por lo que, antes de que las consecuencias sean peores y lamentemos una pérdida humana, es exigible una enérgica intervención de los poderes Legislativo y Judicial del estado, así como de la Comisión Estatal de Derechos Humanos en contra del mandatario por abuso de poder y por el uso excesivo de fuerza en contra de la ciudadanía juarense.

Los hechos, que quedaron claramente documentados, para algunos son irrisorios, pero finalmente son consecuencia de la inestabilidad política. Además de los múltiples arrestos, se ve claro en video cuando algunos policías ahorcaban con llaves paramilitares –y con exceso de violencia– a los vecinos que protestaban el inicio de las obras del Estado en la avenida Gómez Morín.

Los inconformes no pueden ser tratados como criminales tan sólo por expresarse contra la ineficiencia y la mala planeación del Gobierno del Estado, ineptitud que ya ha llegado a tener consecuencias fatales para algunos guiadores. Entonces cabe preguntarse: ¿quiénes son los criminales aquí?

Es obvio que existen diversos intereses y que todo este asunto puede ser utilizado como un teatro político que, de acuerdo con la perspectiva de cada quien, se criticará diferente. Pero Corral no es nuevo en la política y una y otra vez ha demostrado que sus intereses, y los de su grupo, cuentan más que los de los demás. Sin embargo, algunas de sus decisiones ya se han tornado opresivas en exceso.

El gobernador es el principal responsable de este caótico proyecto que tanto estrés e inestabilidad política ha causado a Ciudad Juárez, pero cada vez se acerca más el día que tendrá que rendir cuentas ante tantas malas decisiones unilaterales.

La violencia genera violencia, y frente a la ineptitud de Corral, todos los candidatos a la gubernatura deben dirigir sus inconformidades por los conductos indicados y respetando las leyes, para así evitar una desgracia.

Aunque sabemos que Corral se considera la máxima autoridad legal del estado y utiliza el poder a su antojo, debe ser puesto el ejemplo siguiendo las vías legales y respetando la inteligencia de la ciudadanía.

Creemos que todo este asunto es una pérdida de tiempo y que los policías, quienes deberían ser utilizados como agentes de paz y no de represión, podrían aprovecharse para mucho mejores tareas.

Ya sabemos que Corral –calificado como el peor gobernador de México– no mide las consecuencias de sus insensatas decisiones. Peor aún, ha demostrado que su ambición de poder lo hace peligroso y que puede actuar como un dictador autoritario contra todos aquellos que se oponen a su mandato.