Opinion

Caos mundial y cierre de fronteras

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Serafín Peralta Martínez

domingo, 22 marzo 2020 | 05:00

Los gobiernos de cada país actúan en forma desesperada ante el pánico por la propagación del coronavirus, que a la fecha ha empezado a generar efectos sociales, económicos y financieros sin precedentes en la historia.

Estamos ante un fenómeno que pone en riesgo la salud de la humanidad como nunca se ha visto en la historia reciente. Un problema de salud que ha generado un virus que tuvo su explosión en la región central de China y que por los contactos de personas que se contagiaron, al salir de esa región con destino a sus países de origen o por necesidades de trabajo o de paseo, fueron contagiando a otras personas.

Los efectos nocivos en la salud de las personas, se manifiestan en el deceso de varios miles de personas. De acuerdo con datos más recientes, en Italia se reportó 793 fallecimientos en un solo día, mientras que un día anterior había fallecido 627 personas. 

Italia ha pasado a ser el país que más muertes registra por el coronavirus, incluso más que en China donde nació y se propagó el virus.

Las cifras son alarmantes, las personas contagiadas suman 293 mil y los fallecidos 12,755 personas; siendo China el país que más contagiados registra con un total de 81,304 personas; Italia, 53,578; Estados Unidos 23,480; España 23,400 y México 203 con una persona fallecida por contraer el virus.

México, si bien aumenta exponencialmente el número de personas contagiadas, también es cierto que las medidas de emergencia apenas empezaron a implementarse, más por presión de la propia población que por estrategia de políticas de salud del Gobierno federal.

Precisamente las medidas de emergencia, ante la propagación del virus ha llevado a establecer políticas de control cada vez más estrictas, primero para impedir que se contagien más personas y, segundo, para evitar los decesos o muertes como consecuencias de los contagios.

En muchos países, se han cerrado las fronteras y en otros también empiezan a establecer controles sanitarios que repercuten en la parálisis económica.

Basta referir algunos casos, para darnos una idea del tamaño e impacto que empiezan a tener en las empresas, en los gobiernos y las familias.

Las medidas de emergencia sanitaria, llevaron a cerrar varias empresas en China. Este país que de por sí venía decayendo su ritmo de crecimiento económico, actualmente se encuentra estrangulada su economía. 

En otros países como Alemania, también han cerrado fábricas armadoras de autos como la BMW y la Volkswagen; en Estados Unidos la Ford, la General Motors; en México la Nissan Cuernavaca y la de Aguascalientes, en Chihuahua la planta Ford.

En Estados Unidos, han empezado a tomar medidas muy drásticas, y prohibió el arribo de vuelos provenientes de Europa y cerró sus fronteras con Canadá y con México, sólo se permite el tráfico de mercancías y personas con casos de excepción. Nadie puede entrar por paseo o por visitar familias. Igual está la política de control con Canadá y sólo México muestra más flexibilidad y no ha tomado medidas extremas en estas materias.

En muchos países el cierre de fronteras está propiciando el cierre de muchas empresas por medidas de seguridad a que los trabajadores no se contagien. Estas políticas de no contagio, está propiciando el despido de trabajadores y el problema del desempleo.

Las otrora economías desarrolladas, han empezado a desacelerar su ritmo de crecimiento. Muchos países han entrado a una fase de parálisis económica, que no es sólo los efectos del coronavirus, sino otros factores como la caída en el precio internacional del petróleo con un desplome de los 55 dólares a tan sólo 15 dólares por barril. A ello hay que sumarse la caída de los mercados accionarios o de las casas de bolsa de valores, en lo que se empieza a ver un panorama muy complicado para el cierre de este año de 2020 en todo el mundo.

Para México el coronavirus no sólo propiciará también el cierre de empresas y el desempleo, para mala suerte de nuestro país, la caída en el precio internacional del petróleo y la depreciación de nuestra moneda respecto al dólar, ha empezado a preocupar seriamente al sector empresarial y las autoridades de Hacienda y del Banco de México.

Lo que se puede advertir, en medio de este caos, es que lo peor está por venir y algo tienen que hacer las autoridades en los tres ámbitos de gobierno para atender, con estrategias los efectos anticíclicos de una crisis económica de mayores proporciones.

Medidas de tipo fiscal para las empresas y las personas; diseño de estrategias de incentivos al sector agrícola para apuntalar la producción alimentaria; facilidades en el pago de deudas, apoyo y ayudas a desempleados y a adultos mayores.