Opinion

Carta abierta al Congreso del Estado

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Daniel García Monroy

domingo, 07 febrero 2021 | 05:00

Señoras y señores diputados del Congreso del Estado de Chihuahua: 

Son ustedes los representantes populares de la ciudadanía chihuahuense. Son ustedes los respetables legisladores de las leyes que nos dan pautas y normas a seguir en la vida cotidiana entre sus semejantes. Pero también, son ustedes los responsables de las vitales autorizaciones presupuestales que afectan directamente a todos quienes convivimos en el estado más grande de nuestra nación. 

Responsabilidad que es de ineludible exigencia por parte de sus representados; más, mucho más ahora, ante la grave contingencia que sufrimos todos en la salubridad mundial: llamada pandemia de coronavirus --sumada a su lamentable secuela de crisis económica global--.

Cierto es que ni ustedes ni nadie tiene sobre su cabeza la directa culpa de lo que ocurre en estos dramáticos momentos de vida o muerte para cientos de chihuahuenses, miles de mexicanos y millones de seres humanos. Pero con cada mínimo voto, que cada uno de ustedes está ejerciendo desde su respectiva curul,  deben saber que están definiendo las terribles consecuencias de su actuar como autoridad generadora social del bien o el mal común. 

La mayoría de ustedes, como diputados locales, han rechazado un crédito estatal por casi mil 900 millones de pesos solicitado por el gobernador Javier Corral, (y aquí habría que hacer un justo paréntesis para diferenciar entre quienes votaron a favor y quienes ganaron por votar en contra). Demostrando con ello la fuerza del poder legislativo sobre el ejecutivo en materia de presupuesto. Enhorabuena. Pero que quede claro, los culpables de esa malhadada votación hicieron algo trágicamente mal. Porque su decisión está golpeando severamente a miles de sus conciudadanos, a sus propios compañeros de labores, hasta sus mismas familias. Imprescindible es que lo entiendan y puedan llegar a comprenderlo para rectificar su craso error, de recriminable inhumanidad.

Pues dentro de ese paquete económico por ustedes bloqueado-desechado, se encuentra una partida de urgente prioridad de pago, para paliar el grave desajuste financiero de deudas, del que adolece estructuralmente el servicio médico de Pensiones Civiles del Estado, que se brinda a miles de familias chihuahuenses --hasta de la suyas propias. 

Los hospitales privados contratados, los mejores en servicio, capacidad profesional y tecnología médica, están impidiendo que los trabajadores estatales de todos los sindicatos e instituciones públicas con derecho a ese valioso servicio médico lo reciban. En los hechos la atención hospitalaria se ha cancelado sin reparo alguno. ¿Por qué? Porque la deuda que ellos demandan en justo pago es ya demasiada y de impostergable liquidación. 

¿Cómo se llegó hasta este desastre? Mucho habría que debatir y comprobar sobre su quiebra. Lo cierto es que los hospitales que ahora se niegan a recibir a derechohabientes de Pensiones, tienen algo de corporativa razón. Porque no puede ser que no recuperen lo que les adeuda el Gobierno estatal. Debemos creer que llegaron al límite de su capacidad financiera y de confianza para seguir perdiendo dinero en su negocio. Exigen los pagos atrasados por muchos meses de servicios realizados. Creíble, aunque sin duda cruel lógica financiera de empresas socialmente responsables en tiempos de mortal pandemia.

Cierto es diputados/as que nadie puede imputarles la ruina financiera de Pensiones, construida por décadas de ineficacia administrativa y corrupción sistémica. Pero su reciente negativa para paliar la actual debacle, sí que los pone en el banquillo de los acusados, por su criticable postura de venganza y animadversión política partidista, que contamina cada una de sus visiones personales y de grupo, sobre los problemas sociales, que se supone están obligados a procurar solucionar.

De nueva cuenta, la mayoría de ustedes están dando prueba de formar parte del execrable monstruo de la partidocracia local y nacional, que ha sometido y las más de las veces anulado una y otra vez las exigencias ciudadanas imprescindibles para sostener y mejorar los servicios sociales de los votantes que los llevaron a ese lugar de privilegio económico y de fuero en donde se encuentran. ¿Cómo es posible que se olviden con arrogancia, que son los ciudadanos los que pagan sus fabulosos sueldos, viáticos y gastos, sin vergüenza o consideración alguna para sus supuestos “mandatarios”?  

Debería ser imposible pensar que ustedes sean robots que responden a egoístas mentes siniestras que los empoderaron. Que ustedes, la élite gubernamental de nuestro estado no tengan alma o corazón. No, no, no. No podemos creer que sean cerebros ausentes del uso de razón o totalmente carentes de algo de cristiana solidaridad en su ser. 

Nadie desde los tres poderes de nuestra República, Estado y Municipio, puede esconder su cabeza comprometida por los votos remitidos ante los que son o deberían seguir siendo responsables. Decisiones que van desde obligarnos a ponernos cubre-bocas, hasta autorizar millones de pesos en créditos gubernamentales, para darle una oportunidad de vida a muchos de sus inocentes seguidores congéneres.

Señores/as congresistas, la tercera parte de ustedes como grupo legislativo, no llegaron a la posición de poder en donde están por el voto de los chihuahuenses. Lo obtuvieron por la decisión de la partidocracia instaurada en la ya anacrónica legalidad de las excesivas curules plurinominales. Esas que se reparten entre allegados y subyugados, que no por el voto popular y definitivo de las democracias verdaderas. Los ciudadanos lo aceptamos por su legal existencia. Pero no por eso les debemos aceptar sus inconsecuentes votos contra cualesquier solución a problemas sociales de urgente atención. 

La salida de esta encrucijada está más que clara respetables legisladores. La política como el arte humanístico de la negociación entre el legislativo y el ejecutivo. Una solución que refrendaría el actuar de los supermercados: ¡etiquetar, etiquetar, etiquetar!  Que se autorice en una previsible reposición de la solicitud de crédito de lo que es de real beneficio social en el proyecto de deuda. Nada más pero nada menos. La maldita pandemia no tiene visos de solución este año. Su voluntad política (que no partidista) podría hacerlos ver un poco más humanos antes sus representados, a los que de nueva cuenta en próximos días muchos de ustedes se verán irremediablemente obligados a pedirles el voto para su reelección. Que el Dios en el que creen los agarre confesados. Saludos de un ciudadano de tantos, con esperanza pero sin fe.