Opinion

Casting para mentirosos

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Gabriela Borunda

domingo, 07 noviembre 2021 | 05:00

He de confesar que padezco de la incómoda condición de una memoria implacable y precisa, tengo un problema que algunos creerían un súper poder: me acuerdo prácticamente de todo y en un país retacado de políticos mentirosos tener una buena memoria a veces pesa mucho.

Recuerdo por ejemplo, que la legislatura en funciones durante el sexenio del entonces gobernador Francisco Barrio, la heroica lucha de la licenciada Irma Campos exigía que el embarazo no fuera una causa de expulsión escolar, no se podía expulsar a las niñas de la escuela en el momento que más necesitaban educación. 

Siempre he creído que la gente malvada goza de muy buena salud porque hacer el mal es muy simple. El bien es para los fuertes, los valerosos los que no dan la espalda al dolor ajeno. La entonces diputada plurinominal Teresa Ortuño se lanzó sin querer queriendo, contra las mujeres víctimas de violación o en un estado de salud precario al defender la penalización total del aborto. Recuerdo esas sesiones del Congreso local abiertas al público, como aun deberían ser, porque los legisladores están para servirnos.

El debate se puso al tú por tú, entre Irma Campos como representante de la sociedad civil y Javier Corral, antes de comenzar su proceso de deterioro político. Corral argumentó que un no nacido merecía protección del Estado porque se especificaba que tenía derecho a heredar aun sin nacer, Irma Campos reviró y puntualizó que esos a los que se refería, tenían una acotación que subordinaba dicha protección del Estado sólo en caso de que el no nato estuviera vivo y viable, y finalmente tomó la palabra Teresa Ortuño y dijo: “Pero que estamos discutiendo aquí, todos sabemos que los niños tienen derechos y obligaciones, como tender sus camitas y portarse bien…”, ¡y no!, ahí no paró la cosa, el resto de los debatientes un tanto avergonzados por la intervención solicitaron un receso, yo me acerqué a Irma Campos, junto con otras mujeres que congeniábamos con sus ideas, cuando llegó hasta nosotros Teresa Ortuño y casi nos escupe cuando nos gritó “sexo satánicas”.

No sé quién fue la persona que presuntamente la llamó tonta, pero el editorial del día siguiente, autoría de la propia Teresa Ortuño, decía que no se podía tildar de tonta a una mujer que como ella había cursado cinco licenciaturas en UTEP y una en economía, esta última en Coahuila, pienso que quienes fueron sus catedráticos en Coahuila no han de saber ni contar, porque a la saliente administración se le perdieron unos cuantos millones de pesos, se les ha de haber salido el cambio de la bolsa. Y conste que no lo digo que yo, sino la Auditoría Superior de la Federación. 

El Colegio de Bachilleres, dirigido por la más feliz de las funcionarias estatales, concentra el 80% de los recursos que se utilizaron de manera irregular, estamos hablando de $444, 814,400.00 pesitos, yo no sé ni siquiera cómo se pronuncia ese número, lo que si sé, es que nuestras aulas un día nos van a encontrar como a Jack Nicholson en la secuencia final del “Resplandor” con hipotermia y la sonrisa congelada; no hay dinero para calefacción, y menos para operar programas de lectura. En el Colegio de Bachilleres faltan maestros, aunque Teresa Ortuño dice que sobran, faltan prestaciones que apuntalen nuestro magro sueldo, pero la jefa dice que no se necesitan prestaciones. Eso sin añadir su escasa capacidad para negociar con el sindicato (STAACOBACH), cuando no se le rinde pleitesía, lo suyo es la confrontación abierta.

Necesitamos con urgencia grupos de autoayuda, prevención del suicidio y las adicciones, nos urge un grupo de psiquiatras por que la depresión mayor es una enfermedad grave y no se vence con esa frase sangrona de “échale ganas”, y según los números de la auditoría, tuvimos dinero para las prestaciones de los maestros, para acondicionar los planteles, para prestar atención psicológica de primera instancia a nuestros alumnos. La opacidad con que refieren que se esfumó ese dinero supera a la UACH Y a la UACJ.

Pero cómo olvidar esa conferencia que impartió a los jóvenes del COBACH “EL sexo, regalo de Dios que el hombre convirtió en pecado”; en la afamada conferencia dejó caer perlitas de su formación, primero llamó machorras a las alumnas, luego se aventó la frase de que “el sexo es lo que somos no lo que hacemos”, eso lo será ella, yo no soy un genital andante, soy lo que hago, soy poeta, maestra y madre de familia. Tere cerró su magna conferencia con la frase de que “no existen los derechos sexuales”; los derechos sexuales existen y se deben respetar, palabra de sexosatánica.

Por ahora y librándonos de ella aún nos queda ánimo ser más maestros que nunca, corregir el mal camino en que puso la educación de los jóvenes y recuperar esos $444, 814,400.00.

Me parece muy grave que, dentro de ciertas visiones religiosas, las relaciones sexuales sean condenadas mientras consideren el robo como una aspiración humana aprobada por Dios. Es terrible que en una institución educativa se les niegue a los jóvenes la existencia de derechos sexuales y de aceptación a la diversidad, y peor aún la posibilidad de malos manejos del dinero destinado al proceso educativo público. Enseñando tarugadas no vamos a llegar al primer mundo.

Por cierto ¿usted sabe por qué tantas personas se casan por la iglesia?: Porque les encantan decirle mentiras a Dios.