Opinion

Cena de "morenos" en el Congreso

.

Francisco Ortiz Bello

domingo, 27 enero 2019 | 01:25

La Real Academia de la Lengua Española reconoce y define el modismo "cena de negros", en sentido figurado, como un sinónimo de confusión y desorden, aunque la máxima autoridad en el uso del idioma de Cervantes no especifica el origen de tal significado se sabe que, durante la época de la esclavitud, cuando los hombres de raza negra terminaban sus extenuantes y criminales jornadas de trabajo, solían relajarse reuniéndose a cenar, bailar, beber y cantar al ritmo del tam-tam (tambores o percusiones), lo que para sus amos blancos representaba un jolgorio no agradable. De ahí que cuando algo se descompone, desordena o desmadra, se dice que es "una cena de negros".

Valga pues esta analogía, siempre en sentido figurado, y sin el menor ánimo de discriminar a nadie, para describir lo que ocurre en el Congreso local a propósito del Grupo Parlamentario de Morena, integrado por 8 legisladores, hacia el interior del mismo y también en su correlación de fuerzas con los otros grupos parlamentarios, que se ha convertido precisamente en eso, en una cena morenos, parafraseando el silogismo planteado al inicio de este artículo. Digo, nada más para matizar adecuadamente.

Hoy, la única posibilidad real de un adecuado equilibrio de poder en ese órgano legislativo, de necesario contrapeso, está totalmente diluida en perjuicio de los chihuahuenses debido a discrepancias inexplicables entre Morena y sus aliados, pero, lo que es peor aún, entre los mismos integrantes de la bancada morenista.

Desde la llegada al Poder Ejecutivo estatal en 2016 el panista Javier Corral Jurado, y apoyándose en la mayoría de la bancada blanquiazul durante la legislatura pasada, los émulos de Gómez Morin (gobernador y legisladores) han utilizado esa circunstancia para arrollar literalmente a sus contrapartes en el Congreso, aprobándole al jefe del Ejecutivo estatal todo lo que ha querido. Todo. La más infausta iniciativa le ha sido aprobada. El muy conocido mayoriteo legislativo, práctica que por cierto los panistas siempre le criticaron al PRI y que ahora utilizan una sesión sí, y la otra también.

En la elección del 2018, la primera concurrente en la historia de Chihuahua, los resultados no pudieron ser más sorprendentes. Morena arrasó con los cargos de elección popular en todo el país, incluida la Presidencia de la República, y Chihuahua no fue la excepción. Con la salvedad de los municipios de Juárez, Parral y Chihuahua, la capital, Morena se quedó con todo.

En el Congreso estatal también cambió la correlación de fuerzas. El PAN perdió la mayoría simple que había alcanzado en la LXV (sexagésima quinta) legislatura y que le permitió brindarle al gobernador Corral un acompañamiento pasalón y cómplice, pero que no le dio la mayoría a ninguna de la fuerzas políticas representadas en el Poder Legislativo.

En la actual Sexagésima Sexta Legislatura (LXVI), el PAN tiene 11 legisladores, Morena tiene 8, el PRI cuenta con 4, el PES tiene 4, el PT 2, el Partido Movimiento Ciudadano 2, el PVEM 1 y el Partido Nueva Alianza 1. Así es como se compone actualmente el Congreso estatal.

La lógica, el sentido común y la ortodoxia política indicarían que los dos grupos más grandes, PAN y Morena, deberían trabajar políticamente para construir las mayorías que necesitan con el fin de aprobar sus respectivas iniciativas, suponiendo que lo que realmente quisieran fuera representar y servir a los chihuahuenses que para eso están ahí.

Por las mismas razones enumeradas al inicio del párrafo anterior, era de esperarse que partidos como el PRI, PES, PT, MC, PT y PANAL, buscaran alianzas o acuerdos políticos con Morena, para fortalecer una verdadera oposición en el órgano legislativo que se convirtiera, eventualmente, en real contrapeso del gobierno estatal tan acostumbrado ya a avasallar a sus legisladores, a subordinarlos, los de la bancada azul, convirtiéndolos así en meros empleados del gobierno y haciéndolos abandonar su papel de representantes populares.

Es más, Morena, el PES y el PT, se presentaron en alianza político-electoral en la pasada elección de julio del 2018. Se supone que son en este momento aliados políticos, porque así obtuvieron los triunfos que alcanzaron en el proceso electoral, pero no sólo no es así, sino que se encuentran ferozmente enfrentados los unos con los otros. Y no sólo los de Morena contra los del PES y el PT, sino entre ellos mismos, al interior de su misma bancada. ¡Para Ripley!

¿Para eso querían el poder? ¿Para eso lucharon por obtener el triunfo en las casillas? ¿Para eso formaron su alianza político electoral? Una cosa los iguala con los panistas: llegaron al poder y se "les olvidó" que están ahí por el mandato popular, que están ahí para representar a los chihuahuenses, a todos, y no para convertirse en grupúsculos de mezquino poder que sólo pretenden satisfacer las necesidades, intereses y conveniencias personales o de sus partidos o liderazgos políticos, tal y como lo han hecho hasta hoy. Todos resultaron iguales. Todos. Panistas, morenistas, priistas y todos los "istas" del Congreso han sacado el cobre y feo. Ojalá hubiese llegado algún legislador independiente para ver si al no tener partido político a quien subordinarse, podía actuar como debiera ser, en favor de los ciudadanos y no contra sus intereses.

Es verdaderamente inconcebible la manera en que el Grupo Parlamentario del PAN ha logrado votaciones mayoritarias favorables a los deseos de Palacio, y en contra de la sociedad o en contra de una buena, adecuada y eficiente administración de los recursos públicos, contando con votos de legisladores que se supone deberían estar exigiendo justo lo contrario ¡Para Kafka!

Tan solo si atendiéramos a la conformación de los partidos y alianzas como se dieron en el pasado proceso electoral, Juntos Haremos Historia conformada por Morena (8), PES (4) y PT (2), tendrían 14 votos en el Congreso; la alianza conformada por PAN y MC tendría 13 votos, mientras la que conformaron el PRI y el PVEM tendría 5 votos, más el PANAL libre con un legislador. Si el PRI y el PVEM (aliados en la pasada elección), votaran junto con Morena, el PES y el PT, estaríamos hablando de 19 votos que servirían muy bien para jalarle las riendas a los blanquiazules desbocados obsequiando a su gobernador toda clase de caprichos y ocurrencias.

Otra vez, la lógica, el sentido común y la ortodoxia política nos llevarían a creer, razonablemente, que de manera natural el PRI y su aliado el PVEM deberían acompañar a Morena en la mayoría de sus propuestas, para de esta forma conseguir igualmente el apoyo morenista para las propias. Eso dictan la política y el parlamentarismo ortodoxos ¿Cómo pretende sacar adelante el PRI sus propuestas? ¿Con el PAN? ¿Con el partido que acosa jurídicamente a sus más prominentes miembros? ¿Con el partido que ha convertido la justicia en vendetta política en su contra? ¿Cuánto pagará el PAN al PRI por esta alianza? ¿Con el partido que le ha dado la espalda a los ciudadanos? Es una postura inexplicable y suicida por parte de los tricolores que los electores le volverán a cobrar en las urnas en las elecciones del 2021.

En este orden de ideas, tampoco es comprensible la actitud de los legisladores morenistas. Aislados, huraños, cohibidos, marginados, sectarios, conflictivos, introvertidos, solitarios, alejándose cada vez más de toda posibilidad de lograr un real contrapeso político en el Congreso que pueda equilibrar también el poder en el estado. No veo por dónde puedan lograrlo si siguen en ese camino.

Sin duda alguna, hace falta un liderazgo en Morena que active a sus legisladores. Que les inyecte verdadero ánimo de cambio para que no terminen fallando a sus seguidores y a su líder nacional, Andrés Manuel López Obrador.

Por todo lo anterior aseguro que el Congreso estatal está convertido en "cena de morenos", porque es un desorden del que el PAN está sacando la mejor parte. Es increíble que, con la fuerza política que representa Morena en el Poder Legislativo local, le hayan arrebatado como quien le quita un dulce a un niño, la Secretaria de Asuntos Interinstitucionales de la sede legislativa. ¡Sorprendente!

Concluyo puntualizando que la presente colaboración no es, en modo alguno, una defensa a ultranza de los morenistas, o de partido político alguno, ni tampoco una acerva crítica contra otros. Ni ataco ni defiendo a nadie. Se trata simplemente de un razonamiento fundado que pretende llamar la atención sobre un tema crucial para la democracia en la entidad: el equilibrio real de poderes en Chihuahua para beneficio de los chihuahuenses, de todos los chihuahuenses.

Francisco Ortiz Bello

fcortizb@gmail.com

Ciudad Juárez, Chihuahua

Enero 26 del 2019.