Opinion
Crónicas de mis Recuerdos

Chihuahua de finales del siglo XIX y principios del XX (Segunda parte)

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/ Acciones que emitían los bancos Minero y Comercial de Chihuahua en 1899 y 1901 (Foto: Archivo Histórico del Municipio de Chihuahua).
/ Algunas facetas del desarrollo de Chihuahua. En la parte superior izquierda, la iglesia de la Inmaculada donde llegaban los viajeros a rezar muy cerca de la central de diligencias “La Despedida”. En la superior derecha, los Arcos de la Jefatura y la Plaza de Armas. En la parte inferior izquierda, fábrica de ropa “La Paz” y a la derecha, la Central de Diligencias (Fototeca-INAH-Chihuahua).
/ El comercio y los centros de diversión en Chihuahua, diversificaron la economía local (Foto: APCUCh).

Oscar A. Viramontes Olivas

viernes, 09 julio 2021 | 05:00

Siguiendo con esta interesante crónica y vinculándonos al pasado con el rescate de los “archivos perdidos”, nos trasladaremos ahora hacia la zona comercial formal de nuestra ciudad de Chihuahua, donde se asentaron los primeros bancos en respuesta al dinamismo que se estaba experimentando en la región. Así, aparecen los bancos Minero, Nacional de México, El Comercial y la primera experiencia en el negocio de seguros en el país, como producto del empuje que estaba experimentando la minería,  considerada una de las principales fuentes de riqueza más no la única, ya que también estaría en boga el auge industrial que comenzaría a instalarse en este suelo “sus reales” a finales del siglo XIX y principios del XX, aunado a un incremento de talleres e instituciones de capacitación técnica para la industria como lo fue la Escuela de Artes y Oficios, semillera de muchas generaciones de jóvenes que al egresar establecieron talleres como de mecánica automotriz, maquinaria, zapaterías, entre otros. Todo lo anterior, de acuerdo a los archivos estadísticos y económicos de la Secretaría de Gobierno del estado de Chihuahua en 1906.    

Era evidente que en el informe de la Secretaría de Gobierno que daba cuenta sobre el avance económico del estado y la ciudad de Chihuahua, con la presencia de nuevos negocios, los cuales fueron evidentes con el establecimiento de cuatro barberías, dos peluquerías, dos sastrerías, dos sombrererías, seis panaderías, 65 relojerías y platerías, dos ladrilleras, una herrería, un taller de carrocería, cuatro carpinterías, una armería y alfarería, una talabartería, dos tenerías y una zapatería. Estas pequeñas y medianas empresas como en la actualidad son llamadas, representaban la oportunidad para que empezara un nuevo tipo de negocio que pasaba de la informalidad de la venta en la calle, a la formalidad, lo que generaba una nueva etapa en lo que se llamaría el comercio “establecido” en 1900. Fuera de estas “Pymes” de inicios del XX, también se vería en esta ciudad hospitalaria el establecimiento de una empresa cervecera “Cervecería Chihuahua”, la “Cerve” donde se iniciaría con la producción de “La Cruz Blanca” y una cerveza llamada “Austriaca” la cual, se establecería en la avenida Juárez junto a otra empresa molinera. Aunado a estas grandes organizaciones estaban algunas fábricas de hielo, cerillos, hilados y textiles como la Fábrica de Ropa “La Paz” y la “Concordia”, junto con la de jabón “La Nacional” y por supuesto, la empresa más simbólica de la ciudad que fue la Fundición de Ávalos.   

Toda esta bonanza económica que se estaba experimentando en la ciudad de Chihuahua, representó una oportunidad muy importante de trabajo para bastante gente, por lo que la noticia se empezó a difundir por los cuatro puntos cardinales llegando hasta el medio rural, donde la idea tentó a decenas que después emigraron a la zona urbana, formando nuevas colonias o barrios en zonas periféricas y en antiguas barriadas donde era notorio el incremento de la vivienda popular de pequeñas proporciones de suelo, con un patio lateral o “corral”, construidas de adobe y mampostería. 

Se empezaron a edificar las grandes vecindades que llegaron a captar una enorme población que llegaba del campo a la ciudad y que en ocasiones se convirtieron en anillos de miseria. Estas casas o construcciones estaban hechas de terrado con puertas y ventanas verticales, algunas veces marcadas con modestas pinceladas de ladrillo y cantera que con frecuencia se mezclaban en una misma construcción, la habitación y el pequeño comercio o taller artesanal de la familia. Sí, todo iba cambiando y el nuevo propietario urbano que se asentaba en la ciudad en bastos conjuntos urbanos, que con un lenguaje de formas modestas y homogéneas, daban lugar a nuevos barrios, colonias como la Industrial, Hacienda de la Flor, Santo Niño, La Galera, Obrera, San Pedro, San Felipe Viejo, Palomar, Plan de Álamos, Pacífico, Ranchería Juárez entre otros que fueron en algunas ocasiones, segregados del resto de la ciudad, marginados de banqueros, comerciantes, industriales y terratenientes.

Haciendo un cambio de rumbo, nos encaminamos al mero centro de la ciudad y por supuesto encontramos a la iglesia de todos los chihuahuenses, a la Catedral Metropolitana que se levanta majestuosa y que mira hacia los cuatro puntos cardinales como si se tratara de una vigía que está al pendiente de sus hijos, sí, aquella que iniciaría su construcción con la puesta de su primer piedra en 1727 y que 100 años después, estaría terminada completamente para posicionarse como un ícono en la historia local. 

Otra iglesia simbólica en nuestra urbe es el templo de Santa Rita de Casia, patrona de este terruño y que desde sus inicios, primero fue para servicio particular y luego décadas después, se convertiría para la celebración comunitaria. No se me puede olvidar el templo de San Francisco de Asís y el Santuario de Guadalupe, ambas que son visitadas por miles de personas al año y más la segunda cuando se celebra el 12 de diciembre, día de Nuestra Señora de Guadalupe. Por otro lado, otra iglesia que ya desapareció fue la capilla de la Inmaculada que estaba a espaldas de la estación de carretas denominada “La Despedida” donde hoy es Alsuper Lerdo y tampoco podemos dejar a un lado a un templo de finales del XIX, cuyo nombre es hasta la actualidad, la Iglesia Metodista que se empezó a construir en 1890 encima de un lote del antiguo cementerio de San Felipe en la esquinas de Independencia y Coronado.

Después de hacer algunas visitas a distintas de las iglesias más  importantes por su antigüedad, le damos vuelta a la página y tomamos rumbo hacia el antiguo Teatro Betancourt que  funcionaba desde finales del siglo XIX en la calle Ojinaga y, que posteriormente sería el Teatro Centenario, después Cine Colonial y hoy el Teatro de la Ciudad. Además de este importante santuario de la cultura, vendría otro no menos importante y me refiero al Teatro de los Héroes que originalmente estaría en la Venustiano Carranza entre Aldama y Escorza inaugurándose en 1901, donde se desarrollaría un escenario de intensa actividad teatral de espectáculos, variedades y cuyo edificio se utilizaría para establecer el escenario donde sería juzgado de muerte el héroe de muchas batallas, el estratega militar de Francisco Villa, el general Felipe Ángeles cuyo final llegaría en 1919, al ser juzgado por una corte federal. Otro más de estos lugares de diversión para la población chihuahuense sería el Cine Alcázar, que iniciaría sus actividades en 1909 donde hoy es Hotel San Francisco, posteriormente se cambiaría frente a la Plaza de Armas (actualmente el estacionamiento del nuevo edificio del Ayuntamiento), antes el Banco del señor Vallina, siendo este lugar un centro de proyección de películas de estreno “mudas” con un pianista al frente para llevar el ritmo de la trama de la cinta que se estaba proyectando. 

Cuando todo eso sucedía, la llegaba de la etapa final del régimen de don Porfirio Díaz, el cual había prestado especial atención a la seguridad pública, la salud y educación en el país, no siendo la excepción Chihuahua, ya que impulsó junto con el Estado la construcción de varios edificios destinados a estas actividades, tal fue la construcción de la Penitenciaría del Estado, la cual sería inaugurada en 1908 a las afueras de la ciudad y la Comandancia de Policía en 1906 en el mero centro de la ciudad, en la calle Doblado entre la Independencia y Segunda. Complementando más sobre el tema, la cárcel pública se ubicaría desde 1881 en un edificio cercano al templo de San Francisco, entre las calles de la Aduana hoy la Juárez; la de San Francisco o Libertad y la calle 13 en 1857. El ayuntamiento dispondría que las reclusas fueron albergadas en un edificio anexo a la cárcel municipal a la que popularmente se la llamó “Casa de las recogidas”. Pero con la construcción de la nueva penitenciaría en el año de 1898 durante la administración del Coronel Miguel Ahumada, quién lograría edificar solamente los muros exteriores con algunas interrupciones. La obra continuaría por 10 años y sería inaugurada por el gobernador Enrique Creel el 16 de septiembre de 1908, haciéndose inmediatamente el traslado de los reos de las cárceles de hombres y mujeres a la Penitenciaría que se encontraba fuera del perímetro urbano de la ciudad, muy cerca de la recientemente e iniciada construcción estación de Ferrocarril del Chihuahua al Pacífico, ambas construcciones provocarían el rápido poblamiento y lotificación de los terrenos aledaños.

El contenido de esta crónica es con fines de investigación, sin ánimo de lucro, por lo que no viola derechos de propiedad intelectual ni derechos conexos. Chihuahua de Finales del Siglo XIX y Principios del XX, forma parte de los Archivos Perdidos de las Crónicas de mis Recuerdos. Si desea la colección de libros “Los Archivos Perdidos de las Crónicas Urbanas de Chihuahua”, tomos del I al XII adquiéralos en Librería Kosmos (Josué Neri Santos No. 111); La Luz del Día (Blas Cano De Los Ríos 401, San Felipe) y Bodega de Libros. Además los libros sobre “Historia del Colegio Palmore (1880 a 1944), adquiéralos en Colegio Palmore o al celular 614-148-85-03 y con gusto los llevamos a domicilio. 

Fuentes de Investigación: 

Archivos Perdidos de las Crónicas Urbanas de Chihuahua Tomo I, II, III, IV, V, VI y VII

Fotos INAH,