Opinion
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Chihuahua: entre el populismo y la soberbia

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Ernesto Avilés Mercado

domingo, 13 septiembre 2020 | 05:00

El sacar a los militares fuera de sus cuarteles para utilizarlos en funciones de policía, nunca fue una buena idea, tanto porque su formación es para defender a la Patria de los enemigos extranjeros, pero no para matar a sus hermanos ni sus familias, que defienden con lo que pueden, que el agua, como elemento de vida para toda una región, sea entregada para pagar una deuda, cuando el acreedor ni siquiera la ha cobrado.

Lo que tanto se temía al principio del movimiento, se presentó esta semana, cuando por disparos producidos por arma de fuego, de uso exclusivo del ejército, armada y fuerza aérea, presuntamente realizados por integrantes de la guardia nacional, fue asesinada Jessica Silva, cuando en compañía de Jaime Torres, quien también recibió diversos disparos y al parecer se encuentra en vías de recuperación, regresaban a su domicilio, después de haber participado en la toma de la presa la Boquilla del Municipio de San Francisco de Conchos.

 Después del homicidio, como siempre sucede, las autoridades encabezadas por Javier Corral, han salido ante la opinión pública para declarar también lo de siempre, que no van a encubrir a nadie, que llegarán hasta sus últimas consecuencias y que el crimen no quedara impune, como si el cumplir la ley fuera una decisión personal y no un mandato constitucional.

El problema que se presenta entre la soberbia de Javier Corral con el populismo de López Obrador, está afectando de manera directa al Estado, porque no existe una interlocución con el gobierno federal, ni mucho menos una coordinación en materia de seguridad; la industria nacional radicada en el Estado, se encuentra en ayuno de apoyos institucionales, lo único que existe es la entrega de recursos en efectivo para los programas sociales del gobierno federal, que no entregan representantes locales, sino directamente el Gobierno de la República.

Desde la década de los 40, cuando se dio vida al tratado de aguas, el comportamiento de las lluvias ha sido de lo más diverso; se han tenido sequías prolongadas, pero también lluvias abundantes, las que han llenado las presas y con los escurrimientos se había logrado mantener en vigencia el pago de agua que nos corresponde hacer, por la recibida del Río Colorado, allá por el valle de Ensenada.

La postura inamovible del presidente Andrés Manuel López Obrador, de negar la legitimidad del movimiento y atribuirla a situaciones de politiquería, permitieron que los militares, con el nombre de guardia nacional, mantuvieran tomadas las presas más grandes del Estado, pero además permitiendo que la CONAGUA abriera las compuertas y vertiera sobre el cauce millones de litros, ante la impotencia de los productores y sus familias, que advierten que en esa agua se les va la posibilidad de contar con el recurso suficiente para asegurar los ciclos agrícolas del año próximo.

Esta polarización de López Obrador, es reflejada con la propia asumida por el gobernador Javier Corral, quien nunca había estado de acuerdo con la movilización de los productores, -como si tuvieran un acuerdo previo-, ya que al igual que el presidente, señalaba que grupos políticos habían secuestrado el movimiento y que la intención siempre había sido el desestabilizar a su gobierno.

Al ser una exigencia social el que se pronunciara sobre el tema, Javier Corral respondió con una reunión con diversos productores en el salón 25 de marzo, después de haber ordenado el desalojo de los productores que se habían manifestado en las afueras de Gobierno; dijo que se estaba agendando una cita con el presidente y que si había que dormir en el zócalo de la Ciudad de México para ser recibidos por López Obrador, que así lo harían.

Pero resultó que fue mentira y nuevamente fue chamaqueado por el gobierno federal, quien no estaría dispuesto a hacerle el cargo gordo a Corral y servirle de escenografía para que pretendiera llevar agua a su molino y sacar provecho político.

La situación se presentó como la postura asumida por los 10 gobernadores que anunciaron su salida de la CONAGO, organización que existe de hecho, pero no de derecho, porque nunca fue legalizada y que fue creada para exigirle al gobierno federal, repartiera entre los gobernadores, los excedentes de la venta petrolera; funcionó con Fox, con Calderón y aún con Peña Nieto, pero no con López Obrador.

El problema del agua no se va a resolver con más movimientos, ni tampoco con solamente declaraciones, es importante que tanto el presidente como el gobernador de chihuahua, utilicen las herramientas de la política para crear espacios de diálogo y acercamiento; ojalá y el asesinato de Jessica Silva, pueda servir para que este conflicto se solucione de manera favorable, aunque es de esperarse que la verdadera solución a este y a otros problemas, dependerá de quienes salgan electos en el próximo proceso electoral.

*Integrante de la AECHI