Opinion

Chihuahua, entre la frivolidad “golfiana” y el baño de sangre

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Luis Javier Valero Flores
domingo, 22 septiembre 2019 | 05:00

Sumido el estado en una nueva -y creciente- oleada de sangre, a la que no se le ha opuesto ninguna efectiva estrategia de contención, incluida la participación del gobierno federal, desde el principio de la gestión de López Obrador, y que en el caso de Chihuahua no ha arrojado mejoría alguna; las actitudes, acciones y declaraciones del gobernador Corral nos muestran a un gobernante frívolo, poco afecto al trabajo y totalmente desubicado respecto al papel que le tocó jugar en la actual etapa de la entidad.

Aparece, además, como ajeno a las preocupaciones de la mayoría de los chihuahuenses. No solamente las encuestas lo muestran así; en los más variados círculos sociales se extiende el repudio, o el rechazo y los comentarios burlones o sarcásticos son lo más frecuente.

En estos aspectos ha llegado a los niveles de rechazo que su antecesor, César Duarte, alcanzó en el tercer año de su mandato. Algo de eso se apreció en la noche del 15 de septiembre, unos cuantos gritos y abucheos le fueron lanzados. 

No cundieron. Aún.

Pero tal pareciera que se empeña en transmitirle a los chihuahuenses cuán lejos se encuentra de la mayoría de ellos.

La magnífica nota escrita por Arnoldo Gaytán, (El Diario, 20/IX/19) en la que Javier Corral inaugura un torneo de golf en el Club Campestre de Chihuahua, retrata al gobernante chihuahuense de cuerpo entero.

Son de colección sus declaraciones, expresadas ante la flor y nata de las más poderosas familias de la capital, quería congraciarse con ellas y mostrar que ya había adquirido un cierto barniz de pedigree: 

“Tiempo atrás amigos me invitaban, uno de ellos Pancho Barrio, quien me insistía que le entrara al golf y yo no sabía lo equivocado que estaba y tantas cosas dije y recuerdo que le comenté: eso será lo último que usted verá de mí, en andar perdiendo el tiempo cuatro horas detrás de una pelotita”.

“Cuando encontré al golf me di una arrepentida de todo lo había dicho en mi vida. 

Antes quería que llegara el sábado y domingo para descansar de mi actividad como gobernador, para tener un remanso, un sosiego, pero empezó a cambiar y a convertir el sábado y domingo en una aspiración golfista, ya quería que llegara el domingo para jugar golf”. (Ibídem).

¡Increíble!

¡Y tiene semana inglesa el gobernador de Chihuahua! Descansa sábados y domingos, para ir a jugar alrededor de 4 horas en cada sesión!

Pero si llegamos a creer que emplea demasiado tiempo en esta actividad, no nos preocupemos, ya que “Como gobernador lo que me da el golf lo vuelco después con pasión y con entusiasmo por Chihuahua el resto de la semana, y siempre me quedo con el buen golpe”.

¡Ah, entonces hay implorar, rogar, rezar y pedir a todos los dioses del Olimpo guíen los brazos de nuestro gobernante para que le vaya bien en el juego de golf, y así, en el curso de la semana, con base en las evocaciones de su juego, pueda tomar las mejores determinaciones para Chihuahua!

¡Órale!

¿Qué culpa tenemos los chihuahuenses de que el gobernador le pegue tan mal a la “pelotita”, a juzgar por los resultados?

Bueno, pues tenemos más malas noticias. Resulta que no sólo acude a jugar golf los fines de semana; de repente, a veces también va entre semana, tanto al Club Campestre, como al San Francisco, y siempre a sesiones con una duración mínima de tres horas ¡Entre semana!

Y si todo lo anterior fuera criticable, más lo es el hecho que nadie, ni nada,  puede interrumpir las sesiones lúdicas de nuestro gobernador. Ha girado órdenes precisas al personal a su alrededor en ese sentido.

A tales sesiones, ininterrumpibles, agréguense las dedicadas al tenis -una o dos por semana-, los entrenamientos de la carrera, y las carreras formales a las que acude con frecuencia.

Por supuesto que la indicación es que tampoco puede ser interrumpido en tales actividades.

¿Es malo que los gobernantes dediquen tiempo a sus actividades físicas? ¡Claramente, no!

El problema estriba en el momento en el que tales actividades interfieren con las del mandatario, a lo que siempre responderán que de ninguna manera ocurre así, a pesar de que así suceda. 

Días atrás, Corral llegó una hora tarde al informe del alcalde de Guerrero, el acto estaba programado a las 12 horas, pero, antes, el gobernador participó en la carrera de la Cruz Roja en Chihuahua. Luego, participó en la premiación, y a continuación -supone el escribiente- el aseo personal, el desayuno y el traslado (obviamente, aéreo) y algún pendiente.

Cosas semejantes le ocurren en las sesiones de tenis, a las que le dedica un promedio de dos horas y media, una o dos veces por semana en la ciudad de Chihuahua.

¿Está bien eso? 

Sí, pero ¿No podría el gobernador de Chihuahua realizar otras rutinas de acondicionamiento físico, que le llevaran menos tiempo, y dedicarle, por consiguiente, más tiempo, por ejemplo, a recibir a los chihuahuenses -en grupo, o individualmente- que desean conversar con el mandatario?

Y hay evidencias de las pocas actividades -por lo menos, públicas- que realiza el gobernador.

De acuerdo con la agenda -enviada a los medios- en un altísimo porcentaje, las actividades públicas del mandatario se reducen a una, o máximo dos actividades al día, y casi siempre se trata de la apertura de una reunión, de un ciclo de conferencias, de la firma de un acuerdo con una infinita gama de organismos y agrupaciones, además de entes públicos.

En tanto, la entidad se sume en la pendiente de la violencia, semejante a la del 2008, año del inicio de la anterior oleada sangrienta, a la que los dos principales funcionarios encargados de la seguridad pública, no sólo no atinan a enfrentar, sino que hasta se estorban, incluso en asuntos de alto impacto.

La semana pasada, cuando Oscar Aparicio, Comisionado de Seguridad, informó de la detención de la lideresa del grupo que robó 7 camionetas en un lote de la capital. (Nota de la redacción, El Diario de Chihuahua, 17/IX/19).

Al día siguiente, el Fiscal César Peniche lo desmentía. “Desmiente fiscal detención de lideresa de robacarros”. (El Diario de Chihuahua, 18/IX/19).

En tanto, justamente al llegar al término del mes 34 (junio 2019) de la actual gestión el número de homicidios llegó a los 6 mil 255, cifra que proyectada y si los índices de homicidios se mantuvieran en los promedios actuales, en caso que el gobierno de Javier Corral fuese de 6 años, llegaría a 13 mil 245, cifra superior a los acaecidos en el gobierno de Reyes Baeza (12 mil 932) y quedaría por debajo de los presentados en el gobierno de César Duarte (15 mil 642), pero por muy poco.

Si la cifra de homicidios se proyectara al fin del año, es probable que termine con una cifra de alrededor de los 2 mil 660, cifra superior a la del primer año de la ola homicida anterior, la del 2008 (2,601).

La tasa de homicidios de este año será de 78.33 por cada 100 mil habitantes.

Y esos números son inferiores a lo que ocurre en Juárez. “Con una tasa de 104 homicidios por cada cien mil habitantes, en Ciudad Juárez la delincuencia organizada no da tregua y en julio dejó otras 137 víctimas…”.

Otro de los delitos que se fueron a la alza son los “levantones”.

Estremecen las cifras. En los primeros seis meses del 2019, han ocurrido casi  300, según cifras emitidas por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP). (Nota de la redacción, El Diario de Chihuahua, 29/VII/19).

Igual ocurre con los secuestros, los que se han incrementado “al registrar 36 casos durante la administración de Javier Corral Jurado, luego de que entre los años de 2015 y 2016 se totalizaran quince…”. (Ibídem).

Más. De acuerdo con datos publicados en la página de Semáforo Delictivo, Chihuahua ocupa el séptimo lugar en feminicidios a nivel nacional, con 0.6 casos por cada 100 mil habitantes.

Además, nos ubicamos en el lugar número 3 en violencia familiar, con 140 casos por cada 100 mil habitantes en el primer semestre del año, cifras que se corresponden con lo ocurrido en el mes de julio en el que asesinaron  a 21 mujeres, solo en Juárez, y que suman, a lo largo de este año, la muerte de 93 mujeres, víctimas de homicidios dolosos en Juárez. (Nota de Miguel Vargas, El Diario de Juárez, 24/VII/19).

En tanto, el gobernador juega golf, plácidamente, rodeado de los hombres del poder económico, ahí no pasa nada.

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