Opinion
Crónicas de mis Recuerdos

Chihuahua recibe a Juan Pablo II (10 de mayo de 1990) -Conclusión-

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/ El papa en la celebración de la Eucaristía.
/ Momentos en que el Papa Juan Pablo II se inca para besar el suelo de Chihuahua.

Oscar A. Viramontes Olivas

domingo, 17 mayo 2020 | 05:00

El ambiente se encontraba “al rojo vivo” con la llegada de Juan Pablo II a Chihuahua un 10 de mayo de 1990 donde también se festejaban a las madrecitas, un día doblemente especial, por lo que los chihuahuenses estaban más que motivados por el gran evento, en eso, las autoridades eclesiásticas, el municipio y el gobierno del estado, anunciaban que estaban todos listos con la enorme logística que se necesitaba para recibir a un personaje de esa categoría y a más de un millón de fieles en los campos Limas al sur de la ciudad. 

El sonido y el templete se encontraban en los lugares designados; la enorme cruz de quince metros, la circulación vehicular, los estacionamientos, los arreglos en el aeropuerto Roberto Fierro, la valla de 48 mil personas que estarían en el trayecto desde el aeropuerto hasta los campos Limas. 

Todo estaba considerado junto a los 600 mil boletos elaborados para cada uno de los sitios que sumaban cerca de 42 hectáreas en los campos antes mencionados, los cuales, se habían repartido a las distintas diócesis, mientras que para los visitantes de Sonora y Baja California, los recibirían en las parroquias donde serían hospedados. De igual manera, los camiones transportarían gente desde 80 templos de la ciudad de Chihuahua, los que ya habían sido contratados y los que estarían presentes en los campos a las 23:00 horas del día 9 de mayo. 

En cuanto al aspecto de la organización de la vialidad, ya estaba correctamente programado por parte de las autoridades, ya que se habían definido calles y avenidas que estarían abiertas, cerradas y aquellas por donde pasaría el santo padre y aquellas donde tendría contacto con más de un millón y medio de fieles que acudirían para recibirlo, que sin duda se enamoraría de los diversos cantos dedicados en su honor. 

La verdad, sería una fiesta de fe inolvidable al palpar la presencia del “Papa viajero” quien hasta ese momento, había visitado 80 países los cuales, lo habían recibido en más de una ocasión como lo era en nuestro país. Además, se afinarían meticulosamente los aspectos de la seguridad no por el hecho de un atentado, sino por la cantidad de fieles que por el inmenso amor que le tenían al papa, harían hasta lo imposible para saludarlo de mano, tocar sus ropas, pedir una bendición para la familia, el hogar y hasta para platicar con él, lo anterior, podría representar un riesgo en la integridad del papa. Por último, la hora programada para la llegada sería a las 9:45 am en el aeropuerto Roberto Fierro de la ciudad de Chihuahua. 

Eran las 9:45 de la mañana del día 10 de mayo y por fin el avión de Aeroméxico con matrícula N160PL que venía de Durango, aterrizaba en tierra chihuahuense  y todos esperaban el descenso del papa Juan Pablo II; ahí, se encontraba la jerarquía eclesiástica y autoridades civiles de los estados de Chihuahua y Baja California, siendo histórica esta visita de un papa a este suelo y donde él, compartiría ante miles de fieles su homilía. 

Minutos más tarde a las 9:55, por fin el sumo pontífice se asomaba por la ventanilla de la aeronave y sólo unos cuantos segundos, saludaba desde la escalinata a toda la comitiva que lo esperaba entre una algarabía impresionante, aplausos, porras y expresiones de alegría, era una emoción que no se podía describir; todos los rostros fijos ante el descenso del Karol Wojtyla y ahí estaba don Adalberto Almeida (†) y su coadjutor José Fernández Arteaga, los gobernadores de los estados de Chihuahua, Baja California, el presidente municipal de Chihuahua y sus familias,  Fernando Baeza Meléndez, Ernesto Ruffo Appel y Rodolfo Torres Medina, respectivamente, al igual que Sergio Granados Pineda, director de gobernación, así como representantes del sector empresarial. Al momento de dar el último escalón y como era su costumbre, se hincó y besó el suelo de Chihuahua. Al incorporarse, fue recibido por Baeza quien le dio la bienvenida a nombre de todos los chihuahuenses, se arrodilló y besó la mano del sumo pontífice al igual que todos los demás que se acercaron a saludarlo.

Caminó por las vallas que estaban a los lados dando la bendición y saludando a la multitud que lo saludaba, tocando las manos, los rostros, las cabezas y de vez en cuando las caritas de los niños; sin duda era toda una fiesta. 

Después de estos breves encuentros, el papa abordaría un vehículo acondicionado que lo llevaría hacia los campos Limas; el papa llevaba una impresionante emoción en el rostro, contento y algo cansado, pero se llenó de fuerza cuando escuchó la fuerza de los cantos de más de un millón de fieles “¡Amén, amén, amén, amén, amén!”; ahí estaba el “Papa viajero” y todo esto se desbordó cuando él hablaría sobre el “escudo de armas” del municipio de Chihuahua, enalteciendo la valentía, lealtad y hospitalidad del pueblo chihuahuense.  

Así cuando el reloj marcaba las 10:50 am empezaría la celebración de la palabra: “En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”. El papa tenía una misión especial en Chihuahua y más aún en un día especial como era el de las madres, su mensaje sería dirigido a una impresionante multitud de más de un millón y medio de personas congregadas donde buscaría siempre centrar su homilía en la familia, núcleo base de toda la sociedad, exhortando particularmente a los padres con estas palabras: “Queridos hermanos, he venido a estas tierras para expresar el amor de Cristo y el propio a todos ustedes para exhortarlos para que eduquen de manera libre y cristiana a sus hijos según el evangelio de Cristo y que los gobiernos creen escuelas que correspondan a ese derecho que tiene cada niño, cada joven,  para recibir una educación integral y que además está basado en las leyes de este país tan grande y rico por su gente y sus familias.

Sin que pudiera aún terminar la Celebración de la palabra, Juan Pablo II tuvo que interrumpir su alocución ante las sonoras porras que iban dirigidas a él: “¡Papa amigo, Chihuahua está contigo!” y “¡Qué vuelva, que vuelva!” a lo cual el papa respondió: “¡Chihuahua, amigo el papa está contigo!”, y una insinuación de que podría repetirse una visita posterior: “Saludo a los que no pudieron venir en esta ocasión”. 

Aun cuando todavía no se había acabado la ceremonia, cuando los lloriqueos de un niño se escucharon entre la multitud, pues una joven mujer cuyo embarazo se encontraba en el noveno mes daba a luz en plena celebración, siendo las 12:05 horas cuando los dolores del parto empezaron hacer presencia, lo que jóvenes socorristas inmediatamente se trasladaron a ayudarla; era su primer bebé, nacido a las 12:30 de ese día, su nombre Rosa Elena Hernández de 24 años de edad y el pequeño afortunadamente había nacido muy bien interviniendo el médico Gabriel Rodríguez. La madre fue trasladada al Hospital General, registrando el niño un peso de 2 kilos 900 gramos y sobre todo, la dicha de sentir que su bebé había nacido en medio de las palabras del papa. 

Así el papa al terminar la celebración y tendría que retornar para seguir en otra región del mundo su arduo trabajo pastoral dirigiéndose de nueva cuenta hacia el aeropuerto Roberto Fierro. Hace una semana se cumplieron 30 años de aquel tan importante evento que marcó un precedente en la vida de todos los chihuahuenses.

Chihuahua recibe a Juan Pablo II (10 de mayo de 1990), forma parte de los Archivos Perdidos de las Crónicas de mis Recuerdos. Si usted desea adquirir los libros sobre Crónicas Urbanas de Chihuahua: tomos I, II, III, IV, V, VI, VII, VIII y IX, pueden llamar al cel. 614 148 85 03 y con gusto se los llevamos a domicilio o bien, adquiéralo en Librería Kosmos (Josué Neri Santos No. 111); La Luz del Día (Blas Cano De Los Ríos 401, San Felipe) y Bodega de Libros.

Fuentes:

Juan Pablo II, El Papa Viajero, Suromex. 1998.

Reportajes de Mary Espino Meléndez, P. Manuel E. Flores, Eduardo Fernández Ponce, Olga Jacques Leyva y Alejandro Salmón Aguilera.

violioscar@gmail.com

Maestro-investigador-FCA-UACh