Opinion
Crónicas de mis Recuerdos

Chihuahua se viste de luto: 22 de septiembre de 1990 (Primera parte)

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/ Chihuahua se viste de luto: 22 de septiembre de 1990 (Primera parte)
/ Imagen satelital del Ayuntamiento de Chihuahua donde se muestran los arroyos que cruzan la ciudad, además se observa claramente que todos ellos subieron de nivel durante la tromba de 1990.
/ En diversos rumbos de la ciudad, las escenas de destrucción fueron el común denominador un día después de la tragedia del 22 de septiembre de 1990.

Oscar A. Viramontes Olivas

domingo, 27 septiembre 2020 | 05:00

Septiembre es un mes lleno de acontecimientos trascendentes en la vida de la humanidad, ya que la historia presenta un sinfín de hechos matizados con dolor, sangre y esperanza. Dos de ellos ocurridos en dos fechas distintas: el 8 de septiembre de 1944, con la terrible inundación que sufrió la ciudad de Hidalgo del Parral y aquella ocurrida el 22 de septiembre de 1990, por citar solo estas, y que llenaron de duelo a muchas familias chihuahuenses. Por ello, en esta ocasión, hablaremos de aquella sucedida en esta ciudad de Chihuahua; la tromba que se dejó sentir con una fuerza increíble y que causó verdaderos estragos en toda la capital.

En una ocasión me habló un buen amigo, médico especialista don Raúl E. Madrid D., ginecólogo que laboraba en la Clínica del Centro, quien me manifestó compartir algunas de las vivencias experimentadas junto a su padre J.  Bienvenido Madrid Álvarez en la tragedia del 22 de septiembre de 1990 donde ese día por la mañana, comenta don Raúl: “Salía del Hospital de Ginecología y Obstetricia No. 15 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) de la ciudad de Chihuahua, por cierto, eran las primeras guardias como ginecólogo y como de costumbre, había mucho trabajo; me dirigí a la colonia Villa Juárez hacia la calle Soto Gama y Tercera donde vivía con mi amada esposa, Rossana Mendoza y nuestra bebe Karen de dos meses de edad. En ese instante, el clima estaba templado, el cielo semi-nublado y el ambiente especialmente tranquilo. Desayunamos los dos y leíamos con atención las noticias porque estaba buscando renovar mi automóvil, ya que teníamos uno de línea “Lebaron K-1984”, Dodge y, al ser la época de la entrada de los autos “chocolates” que portaban placas amarillas y verdes de ONAPPAFA, nos animamos a comprar uno de esos.

“Ese año sin duda, quedaría grabada por varios sucesos, entre ellos, la sangrienta fuga de reos de la antigua penitenciaria en el mes de julio; la visita del Papa Juan Pablo II en mayo y por supuesto el acontecimiento que me marcó para toda la vida, la tromba del 22 de septiembre. Ese año se habían presentado lluvias atípicas desde junio con consecuencias fatales sobre todo en la colonia Granjas. En el pronóstico del tiempo no se hablaba de lo que iba a pasar horas después, pero hay que recordar que no existía la facilidad que hoy tenemos para consultar el clima por internet. Creo que ese día se presentaba Yuri en Chihuahua y todo hacía suponer un fin de semana tranquilo. El cansancio nos vencía a los dos y fuimos a dormir como hasta las 15:00 horas cuando tocaron la puerta y eran algunos pacientes que deseaban consulta (yo tenía un consultorio en la casa y la gente me buscaba no solo para ginecología, sino para consulta general, ocupándome hasta las 18:00 aproximadamente). 

“Pasó el tiempo, el reloj marcaba las 18:30 y recuerdo que me fue a buscar una pareja para pedirme que le consultara a su niña enferma a domicilio y por supuesto, acepté con gusto, sin embargo tenía que llevar a mi esposa que recién había terminado el servicio social como enfermera y empezaba a trabajar en el Hospital Central, además ese día tenía guardia en dicho nosocomio. Mi esposa alistó todo lo necesario para nuestra bebé y nos dirigimos con mis padres a la calle 32 y Terrazas en la colonia Pacifico donde la encargamos con ellos, los cuales, mencionaron que querían acompañarme a dejar a mi esposa al Hospital Central. En el camino por la calle 32ª y 20 de Noviembre tuve que detenerme en una farmacia a comprar un termómetro que me hacía falta para la consulta, cuando eran pasadas las 20:00 horas y empezaba a llover de forma ligera. Dejamos a mi esposa en el hospital y aumentaba poco la lluvia, para lo cual, me dirigí hacia el boulevard José Fuentes Mares y recuerdo que aumentaba la precipitación a la altura de la Independencia, ahora sí, de forma considerable.

“Dejé a mis padres en la casa de Villa Juárez y fui a ver a la niña a domicilio, continuando la lluvia con la misma intensidad ayudándome los papas del infante a cubrirme para poder llegar al carro. Eran aproximadamente las 22 horas y hubo un gran apagón en la colonia. Momentos después, llegué a casa y mi papá me estaba esperando en la puerta, preocupado porque no había llegado y porque la tormenta estaba cayendo de forma considerable. Nos esperamos un rato y al disminuir, tuve que conducirme hacia la calle Kennedy hasta el boulevard Fuentes Mares, cuando el panorama cambio notablemente, encontrándome con un escenario caótico en esa vialidad; venían autobuses foráneos en sentido contrario, así como varios carros sonando el claxon y gente desesperada por que no podía avanzar.

“Lentamente me dirigí hacia las vías donde ahora está el puente a la altura de la Soriana Fuentes Mares, allí el escenario ya era de terror; recuerdo que se había formado un verdadero río y al conducir observaba como el agua iba subiendo hasta llegar a la altura de los espejos retrovisores de mí auto, cubriendo el cofre casi en su totalidad. Volteé desesperado la mirada hacia mi papá y recuerdo que al ver su cara me tranquilizó totalmente y con una calma admirable me comenta: “Conduce muy lento hijo, no frenes, pero no sueltes el acelerador”, así me sugería sabiamente en ese terrible momento como si fuera una película que pasaban frente de mí, prácticamente nadando un automóvil Montecarlo y un Crown Victoria abandonados y arrastrados por la corriente, lo que me obligó a frenar temiendo que se apagara el motor, lo que afortunadamente no ocurrió. 

“El auto en el que íbamos quedó totalmente enlodado por dentro, y nunca se pudo limpiar por completo, lo cual, se vendió al mes de lo ocurrido demasiado barato y un año después, me tocó verlo en la ciudad de Parral. En ese momento, atravesé la Independencia y Fuentes Mares cuando veo por fin que logramos estar a salvo, escuchando la voz firme de mi papá que me dijo: “Estacionate aquí a la derecha”. Le pregunté sorprendido y asustado ¿para qué qué? y él me respondió: “Vamos a ver en que podemos ayudar a esta pobre gente” y antes de que yo pudiera decir nada, él ya estaba abriendo la puerta y tratando de bajarse del auto con la dificultad que le ocasionaba el problema para respirar a causa de la insuficiencia cardíaca que padecía desde hacía tres años y que me lo arrebataría en menos de seis meses después. 

“Aquí, quiero hacer un paréntesis para mencionar cómo hacen falta hombres como mi padre, el señor J.  Bienvenido Madrid Álvarez al igual que mi tío Raúl, el suegro Jesús Mendoza Sigala, hombres firmes, honrados con una nobleza admirable. Eran cerca de las 23:00 horas del sábado y estuvimos aproximadamente como una hora y media haciendo lo poco que podíamos; mi padre como un verdadero héroe, dando indicaciones y colocando piedras para que las personas pudieran caminar por los arroyos que se formaban; empujando algunos autos; improvisando sogas con lo que se jalaban, secando cables, incluso con su camisa. Por supuesto que a mí se me cargaba el cansancio, pero veía de reojo como él parecía disfrutar el ayudar a las personas y eso me daba fuerzas para continuar haciendo lo poco que podía hacer. En todo este tiempo, no recuerdo haber visto ninguna unidad de protección civil ni autoridades por esa zona, solo torretas encendidas a lo lejos pero nadie coordinando ninguna acción. Las autoridades se vieron totalmente superadas por lo intempestivo de lo ocurrido…Esta crónica continuará. 

Chihuahua se viste de luto: 22 de septiembre de 1990, forman parte de los Archivos Perdidos de las Crónicas de mis Recuerdos. Si usted desea adquirir los libros sobre Crónicas Urbanas de Chihuahua: tomos I, II, III, IV, V, VI, VII, VIII y IX, pueden llamar al cel. 614 148 85 03 y con gusto se los llevamos a domicilio o bien, adquiéralo en Librería Kosmos (Josué Neri Santos No. 111); La Luz del Día (Blas Cano De Los Ríos 401, San Felipe) y Bodega de Libros.

Fuentes de Investigación:

Entrevista con el doctor Raúl E. Madrid D. en Los Archivos Perdidos de las Crónicas Urbanas de Chihuahua, Tomo II. (2015).

violioscar@gmail.com

Maestro-investigador-FCA-UACh