Opinion

¿Código de ética o cerrar filas con el “Prian”?

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José Díaz López

sábado, 14 mayo 2022 | 05:00

Se supone que los partidos pelean por llegar al poder para concretar sus programas e ideología. Pero esto es en teoría. Pues al ganar el poder, siendo gobierno, se gobierna e implementan políticas públicas para toda la sociedad, sin distingo de partidos ni de ideologías; se busca  gobernar igual para todos. 

¿Entonces a qué tipo de personalidad o genio se le ocurrió realizar el evento del sábado pasado, para hacer el juramento del código de ética prianista? ¿Es factible obligar a la totalidad de los empleados de un gobierno, a dejar en el ropero su individualidad e independencia personal y luego ponerse la piel para reproducir en su trabajo la moral de un partido único, del “Prian”?

¡De plano!, si ni los gobiernos totalitarios nazi fascistas pudieron imponer a base del terror y las bayonetas su ética absolutista, mucho menos un “Prian” debilitado y acorralado en el norte del país, va a poder imponer códigos de ética cerrada, a la libertad individual de las personas que laboran en los gobiernos del “Prian” en Chihuahua.  

¡Y claro que los lideres prianistas saben que ese objetivo totalitario es imposible de lograr!, y además se dejan ver como acólitos de conductas dictatoriales ante los ojos de todas las personas con sentido común. 

¿Si ya saben los líderes prianistas que un código de ética único y/o partidista es imposible hacerlo realidad en el gobierno; entonces por qué se atrevieron a realizar el evento oficial de juramento colectivo al código de ética impuesto por ellos?: es claro que el miedo los llevó a tal atrevimiento. 

En efecto, el “Prian” local está organizando ese tipo de eventos, porque percibe que la predisposición electoral va acorde al camino marcado por AMLO en todo el país. Y Chihuahua no es un Robinson Crusoe, en esa poderosa ola de cambios. 

Evidentemente el juramento de los empleados del gobierno estatal y municipal, responde a la urgencia de cerrar filas en Chihuahua obligatoriamente con el “Prian”; funcionarios y líderes, tratan de evitar desesperadamente que los empleados de dichos gobiernos cedan a la tentación de cambiar su filiación prianista, por y a favor de Morena. Visto en esta perspectiva el juramento a la ética prianista, el evento tiene sentido realista.

Sin embargo, querer obligar a las personas a que piensen, duerman, sueñen y coman de una sola manera, con una sola moral partidista, los sofistas griegos ya probaron que eso es imposible. Pues la ética nunca puede ser absoluta ni universal. Toda ética es relativa; cada persona tiene su código de ética individual que quiere. Ningún gobierno, ningún partido, ninguna sociedad, puede imponer que sus integrantes observen una ética absoluta. 

Sólo a las mentalidades autoritarias, y muy seguido, se les ocurren tales perogrulladas. 

Y en la práctica, los intentos de imponer códigos de ética universal a las personas y a los pueblos, se convierten en un boomerang, se vuelven en contra de sus operadores. 

Y en efecto, el evento del juramento a la ética prianista en el gobierno local, por haberse impuesto a los empleados, se les volteó en contra. Pues en las redes sociales de los asistentes obligados a asistir en su día de descanso al juramento ético burócrata-partidista, se burlan del mismo y proponen desacatarlo en todos lados. Es natural que a nadie le gusta que le impongan éticas de un solo color y de un solo sabor. 

Y ese desacuerdo de los burócratas, es independiente de los graves problemas legales en que incurrieron varios de los servidores públicos organizadores del apoyo político al “Prian” chihuahuense, ya que su deseo de quedar bien con sus jefes, los llevó a la arrogancia de pisotear algunos delitos electorales. 

Sólo les faltó a los líderes del “Prian” imponer que el símbolo del escudo del estado de Chihuahua se cambie por el escudo del “Prian”; o que la imagen de Marko Cortes se mimetice a la de la gobernadora; u obligar a los empleados de gobierno a trabajar con las cachuchas de esos partidos. 

La realidad sobre la cual está bailando el juramento ético del trío partidista, es que cada día se están quedando más rezagados y más débiles en la representación de las fuerzas políticas y económicas que les dieron vida, no logran encontrar su lugar y su acción en esta realidad de profundos cambios en la mentalidad, la política y la economía de la sociedad. 

En tanto no encuentren su espacio en la nueva realidad, seguirán dando palos de ciegos.