Opinion

Combate el Covid a tontas y locas

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GPS / Dominical

domingo, 25 abril 2021 | 05:00

Cuatro o cinco semanas de alarma en hospitalizados, intubados y fallecidos, fueron insuficientes para acelerar decisiones en el simulado Consejo Estatal de Salud.

Esa indiferencia lleva a preguntarnos si realmente el color del semáforo corresponde a la realidad, o en términos llanos a quién creerle. No hay orden ni concierto.

De la última reunión del Consejo no hay una sola evidencia, pese a que en ella se llegó al atropellado y drástico súper cierre de fin de semana.

Aún más maltrato a la inteligencia, el anuncio ocurrió pasado mediodía del viernes, auténtico sabadazo a comerciantes, restauranteros y empresarios, pequeños y grandes, de distintas ramas, con millones de pesos en mercancía en riesgo de echarse a perder.

Para las amas de casa fue tremendo tener que ir a hacer filas kilométricas en supermercados porque cerrarían antes de la media noche. Las compras de pánico innecesarias.

El tránsito de esas personas en los negocios, que debía ocurrir con normalidad durante el fin de semana, se agolpó en unas cuantas horas, con el riesgo evidente de contagio.

A la incertidumbre por el anuncio se sumó un dato que no debe pasar desapercibido, y es la suspensión temporal de la página web del Periódico Oficial del Estado, en el cual se publicó el acuerdo donde se detallan las acciones y se da validez jurídica al anuncio.

Si bien la falla duró, se supone, unas cuantas horas en la madrugada y mañana, es un mensaje claro de imprevisión y falta de publicidad a la draconiana medida y pone sobre ella un tufillo de irregularidad. Una más.

Ya en el fondo, las excepciones increíbles y de capricho. La prohibición de actividades al aire libre, incluido el ciclismo, no alcanza al evento clasificatorio a los nacionales CONADE 2021...a ellos no les puede dar Covid, pero sí a otros grupos organizados de ciclistas, que en número de cuatro o cinco practican su deporte el fin de semana.

Evidencia lo que se ha discutido los últimos días. Que se está jugando con el Covid, como algún empresario deslizó y que hizo pasar mal rato al gobernador en su conferencia de prensa realizada en Juárez apenas iniciaba la semana. 

Sólo basta ver las cifras reales de camas ocupadas y no los porcentajes, con lo cual se presenta otra realidad muy distinta.

Un 100 por ciento de ocupación es un ridículo uso de dos camas Covid con ventilador.

La infraestructura de salud está hecha garras, abandonada, desde el año pasado, las reconversiones hospitalarias parecieran pura simulación. 

¿Dónde están los cientos de ventiladores adquiridos?

La regionalización epidémica es otra farsa, Juárez castigado también con el súper cierre, cuando sus números tienen evidentemente una distancia de los del sur del Estado y esta capital.

En el fondo, hay una ausencia de información a la sociedad, real, aterrizada, dato duro y transparente. Los grupos de comerciantes, empresarios, sectores sociales, demandan verdadera transparencia y no los datos manipulados a conveniencia desde la Secretaría de Salud Estatal.

Exigen un real Consejo Estatal de Salud, plural, donde se escuchen todas las voces, y no sólo “lo que usted diga señor gobernador”.

Como lo hizo el año pasado, la administración corralista sólo cuida su pellejo, y en el desorden de su escapada de fin de quinquenio se lleva entre las patas a todos los chihuahuenses.

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“Tenemos todo el día para abastecernos”, fueron las palabras textuales de “El Higadito” Eduardo Fernández, el no médico responsable de Salud, cerca de las tres de la tarde del viernes, al terminar su larga perorata nerviosa acerca del súper cierre.

Su cara de angustia frente a la cámara generó no miedo, sino terror en la audiencia. Un alto funcionario que apenas puede hilar palabras, que se entrecorta, se atraganta, que baila al presentar su informe, que se agarra las manos con intranquilidad, ese es el rostro de Chihuahua que descomunica en lugar de comunicar.

Muy lógico entonces que la gente se agolpara con compras innecesarias de pánico, cuando pudo muy bien, simplemente reducirse el aforo.

No sólo para supermercados, sino para todos los negocios que quedaron fuera de la medida caprichosa del cierre. Hasta favoritismo hacia algunos giros denota la decisión.

Aunque parezca increíble, hasta las cuatro de la tarde se subió el boletín del súper cierre a la página oficial de gobierno y a los medios jamás se envió por correo electrónico. Para colmo, se les cayó la página de internet del Periódico Oficial del Estado.

Cero esfuerzo de difusión.

Paradójicamente, desde el mismo lunes, en esa rueda de prensa donde se le preguntó a Corral si estaba jugando con la pandemia, el mismito gobernador deslizo los súper cierres.

Transcurrieron la tarde del lunes, martes, miércoles, jueves y viernes...largos días para adoptar las medidas y anunciarlas.

Para hacer una reunión de gabinete con invitados, llamarlo Consejo Estatal de Salud, mandar la foto y anunciar acciones.

Pero se esperaron al cuarto para las doce, inexplicablemente, para atrapar los dedos con la puerta a los ciudadanos.

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Hay un destartalado sistema estatal de salud, antes y después de la pandemia. Tuvo largos cuatro años el gobernador para fortalecerlo, pero la pasó jugando golf, montado en los aviones oficiales y descansando a pierna suelta.

El primer brote arrancó promesas sacadas sólo de los labios para afuera. Habría un fortalecimiento con inversión de millones.

Se comprarían ventiladores, incluso se recibirían donados. Habría reconversión, contratación de personal extraordinario, un bono Covid para los héroes de la salud.

Los millones nunca llegaron realmente en su totalidad a los hospitales. De los ventiladores poco se sabe. Hay carencia de rendición de cuentas.

La infraestructura nunca se fortaleció como se comprometió el gobernador aquellos primeros días de abril del año pasado.

Las casi 600 camas con ventilador quedaron en nada, frente a la capacidad que hoy se tiene. Los últimos datos oficiales hablan de no más de 200 camas con ventilador en todos los hospitales, no sólo los estatales.

De ahí indudablemente el sudor frío sobre la espalda, por una tercera ola de contagios que amenaza con tirar todo el teatrito armado desde el año pasado.

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Las indefiniciones, tropiezos, llevan a desconfiar de la efectividad de las medidas oficiales anunciadas, ya que no existe un compromiso serio, con la atención de la salud.

Los 308 hospitalizados, de los cuales 84 están intubados, no es un número mayor a lo que se ha tenido en las últimas semanas.

El dato preocupante está en los muertos. Son de enero a la fecha poco más de dos mil, 2,017 para ser exactos, un tercio del total desde el inicio de la pandemia por Sars-Cov-2.

Poca explicación hay del por qué ese número de fallecimientos, cuando se supone se ha mantenido la infraestructura intacta, con suficiente personal y medicamentos. Con una App que funciona a las mil maravillas para detectar primeros síntomas. Con un mayor conocimiento de la enfermedad y depuración de procesos en la atención. Con vacuna, incipiente aún, pero con vacuna.

Esto lleva a plantear la gran incógnita inicial. ¿Corresponde realmente el semáforo a la realidad?

Difícilmente podremos saberlo. Han sido tan manipulados los datos por incapacidad, que es pregunta que se quedará sin respuesta.

Ni ellos lo saben, por eso actúan a tontas y locas, sin una brújula que los guíe, porque para ellos son sólo numeritos como en el ábaco, olvidando que esos pacientes muertos o con secuelas tienen rostro, y sus familias cargan dolor y luto.