Opinion

Comienza la campaña del 2024

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Arturo García Portillo

viernes, 09 julio 2021 | 05:00

Hay un refrán alemán referente al futbol que dice más o menos que “después del partido es antes del partido”. Ellos entienden perfectamente que un juego no se resuelve durante los 90 minutos que este dura, sino con todo lo que ocurre antes del mismo. Es decir, ponerse en condición física, estudiar al rival, definir una estrategia, decidir qué jugadores son los adecuados para ejecutarla, perfeccionar la técnica, mentalizarse para el mismo, la alimentación adecuada, y muchos otros factores que van a concurrir para que compitan con la mejor oportunidad de éxito. 

La expresión es perfectamente aplicable como analogía a las campañas electorales. La ley señala con claridad la duración de estas, que pueden ser días, un mes, dos meses. Pero esa es solamente la parte formal. La campaña empieza en cuanto se tiene el resultado, que puede ser la noche misma de los comicios, poco después si hay impugnaciones. Es significa que la del 2024, para todo efecto práctico ya empezó. Y si alguien no lo ha entendido así, ya va tarde. 

El propio presidente López Obrador, por motivos que a su estrategia convienen, abrió ya las cartas de su partido, que son básicamente Claudia Sheinbaum y otros. No hay que darle vueltas, quien no lo entienda de esa manera no está leyendo lo que significa la propuesta de la “cuarta revolución” (decir “transformación” es un eufemismo según lo expuso agudamente esta semana Héctor Aguilar Camín). Los otros son alterativas de relevo si por algún motivo se descarrila su favorita. 

En el caso del PAN el proceso comienza en realidad con la renovación de la dirigencia nacional. Los estatutos indican que esta debe realizarse en el semestre posterior a la jornada electoral federal, precisamente para que conduzca al partido por todo el ciclo que culmina en las siguientes elecciones. Más allá de los nombres que ya están claros, como el gobernador de Querétaro Pancho Domínguez o el exdiputado Gerardo Priego, que retarán al actual Marko Cortés, lo que deben resolver es toda una serie de reformas que por conveniencia de los grupos que lo acogotan se han pospuesto, y son, forjar alianzas con la sociedad, métodos abiertos de elección de candidatos, formación de estructura, capacitar especialistas electorales, asegurar gobiernos innovadores alejados de la corrupción y la indolencia, definir un mensaje claro y atractivo para la sociedad acompañado de propuestas para la solución de problemas sentidos, que forjen una identidad. Y luego ya vendrán los nombres de abanderados presidenciales, que por ahora solo se advierte que provengan de gobernadores actuales, alguna alianza o la repetición de Ricardo Anaya.

El PRI no tiene alternativas para sostener una candidatura por si solo, pero se verá con el tiempo. Movimiento Ciudadano solo tiene a Enrique Alfaro. Si alguien les dice que puede ser Javier Corral está bromeando. 

Y desde luego hay quienes señalan una estrategia para construir de nuevo una gran alianza que frente al morenismo, quizá con alguien no identificado con algún partido, resuelto en el año 2023, luego de la elección del Estado de México. 

Ya comenzaron, con demasiada anticipación, las encuestas con los nombres. Pero la tarjeta va a estar cambiando constantemente. 

Como he señalado, decidir quién abandere la nominación presidencial es apenas el primer paso. Deberán acompañarlo candidaturas a gubernaturas, senado, diputados federales, alcaldes, diputados locales. Nada de lo cual se improvisa. Tampoco la estructura, las redes de comunicación, las alianzas. 

Y algo central, no hay duda de que para entonces la evaluación del gobierno de López Obrador va a tener un peso alto en el resultado. Así que el seguimiento de la percepción ciudadana sobre los beneficios que este reporte será fundamental. Porque hasta ahora se ha mantenido con discursos, bravatas, acusando al pasado. Pero ese modelo está a punto de agotarse. De esa manera no se generan empleos, se compran medicinas, se consigue la paz y seguridad que la mayoría de la gente demanda. 

Y finalmente, no perder de vista que Chihuahua mismo tendrá un papel relevante en este esquema, mucho más de lo que tuvo en el proceso pasado. El Gobierno estatal de Maru puede ser un referente de contraste, visto como un modelo correcto de gestión pública, ella misma tendrá un papel relevante en el desenlace de candidaturas y mensajes, una incidencia protagónica, si ocurre, como es previsible, a partir de una muestra de buenos resultados.  

Así son las cosas. Solamente la participación de los ciudadanos puede lograr con su incidencia, no solamente observación, que esto pueda ser conducido en favor del aumento del bien común nacional y local. Señalar rumbo y método, cadencia y consistencia,  pues al fin, partidos y gobiernos, no son sino las maneras que la evolución social ha definido para gestar la armonía en vida comunitaria.