Opinion

¿Cómo deseamos ver los ojos de los niños?

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Arturo Limón D.

domingo, 07 noviembre 2021 | 05:00

Tres cosas nos quedan del paraíso: las estrellas de la noche, las flores del día y los ojos de los niños…

Dante Alighieri.

 

Dos trabajos llaman mi atención en  la edición de La Jornada (06/1!/21) y me hacen generar la pregunta sobre los ojos de la infancia y cómo desearíamos fuesen, ¿ALEGRES O TRISTES? A juzgar por dichas trabajos la primera opción al parecer se desvanece y la segunda en ambos caso prevalece, dígame usted amable lector si no es de preocupar.  

El primero firmado por Andrea Bárcena señala lo siguiente:

“La creciente documentación del comercio carnal de niñas pobres obliga a preguntar al gobierno, a la sociedad y a los grupos feministas en particular, ¿qué estamos esperando para actuar públicamente contra tal horror? La indiferencia y el desamor hacia las quejas de la naturaleza y el sufrimiento de la niñez son los mayores pecados de la humanidad: formas de autodestrucción que llevarán fatalmente a la extinción o degradación inimaginada de la especie humana.

El 16 de abril se celebra el Día Mundial contra la Esclavitud Infantil. Un día como ése, en 1996, Iqbal Masih fue asesinado por las mafias del negocio de las alfombras en Pakistán. Tenía sólo 12 años y había pasado la mayor parte de su vida esclavizado en fábricas. A los 10 años se unió a los activistas contra la explotación infantil, logrando el cierre de varias fábricas explotadoras de niñas y niños. Le costó la vida.

La esclavitud infantil no es cosa del pasado, existe en sociedades actuales con múltiples caras: explotación del trabajo de niños, trata de estos, su reclutamiento como soldados, la prostitución y el matrimonio forzados. No se tiene la cifra exacta, pero se sabe que hay millones de víctimas de esta esclavitud en el mundo y se calcula que por cada una identificada existen 20 sin identificar. En todos los países del mundo hay formas de abuso y esclavitud infantil”.

Traigo esto a colación porque en un crucero de las calles de Chihuahua suelo ver cada mañana al ir al trabajo a un pequeño con un gorro y su guitarra, tocando o simulando hacerlo sólo para tener la correspondencia de quienes así deseen hacerlo de otorgarle una moneda, su hermano en el carril contiguo hace malabares con tres o cuatro pelotas que en ocasiones  se le caen y otras también y cerca ahí un adulto vigila su ejecución de la rutina de ambos y recibe de seguro la parte proporcional de lo recaudado, mientras yo me pregunto ¿acaso no deberían estar estos niños en la escuela?  así de simple es el rostro del trabajo infantil en Chihuahua, pero nadie  ni autoridades ni maestros, nadie lo ve.

Bueno  nadie quiere ver lo que el trabajo  editorial de la Jornada señala bajo el lapidario título de:

Desprecio a la verdad

Aquí lo comparto con ustedes todo, porque es vital entender y atender a la infancia, no es posible seguir soslayando la tragedia de infancia que se asigna nuestros niños doquiera estén.

“A través del secretario general de la Conferencia Episcopal Española, monseñor Luis Argüello, la Iglesia católica ibérica descartó investigar activamente los casos de abusos sexuales a menores cometidos por religiosos, una postura inquietante en un país en el que un millón y medio de niños estudian en escuelas de dicha confesión. Una investigación de la Universitat Oberta de Cataluña, la Universidad de Barcelona y la Universidad del País Vasco concluyó en junio pasado que hasta ahora las autoridades religiosas han eludido investigar a fondo los casos, por lo que las declaraciones de monseñor Argüello parecen reflejar la postura del conjunto del episcopado.

Este posicionamiento contrasta con el reconocimiento que el máximo líder católico, el papa Francisco, ha hecho de los errores de la Iglesia en el manejo de las denuncias de abuso, con el llamado del pontífice a terminar con la negligencia frente a estos actos, y con los profundos procesos impulsados en otros países para conocer la verdad, erradicar esta lacra y reparar el daño a las víctimas. Mientras en Francia la Iglesia reconoció la responsabilidad institucional y la dimensión sistémica de los ataques; en Alemania financió un estudió que halló 3 mil 677 casos entre 1946 y 2014, y en Estados Unidos muchas diócesis han tenido que declararse en bancarrota por las indemnizaciones pagadas a los sobrevivientes de los abusos, en España apenas reconocen 220 episodios de este tipo de 2001 a la fecha.

La nula disposición de la cúpula clerical hispánica para esclarecer y subsanar los delitos sexuales perpetrados por sus integrantes no puede desvincularse del enorme poder económico e influencia política de que goza. Debe recordarse que en España la Iglesia católica se encuentra subvencionada por el Estado, tanto de manera directa como indirecta: según la organización Europa Laica, el pago de salarios y costos sociales de las 19 mil personas que imparten esta religión en los centros educativos (quienes son designadas por los obispados, pero pagadas por la Administración) asciende a 600 millones de euros anuales; pero si se suman todas las subvenciones y exenciones fiscales, el aporte estatal asciende a 11 mil millones de euros al año, más de uno por ciento del Producto Interno Bruto. Más allá de lo financiero, su ascendiente entre la clase política es tal, que el gobierno del presidente Pedro Sánchez ha sido el primero en prescindir de biblias y crucifijos en su toma de posesión.

La persistencia de estos subsidios, su actitud arrogante y omisa ante el sufrimiento de las víctimas de abuso sexual, y la complicidad de las autoridades que miran hacia otra parte, pueden leerse como ejemplos de la impronta fascista que sigue viva en sectores de la institucionalidad y la ciudadanía españolas, como bien demuestran los índices de votación de formaciones velada o abiertamente franquistas, entre las que se cuentan el Partido Popular o Vox.

Como señaló una de las víctimas de los clérigos, la falta de voluntad para dar con la verdad resulta vergonzosa y perpetúa una herida que ha destrozado las vidas de quienes la padecieron. Cabe hacer votos porque la sociedad española logre sacudirse esta pesada herencia del franquismo y empuje un proceso de esclarecimiento y saneamiento de una institución que está a cargo de la vida espiritual de decenas de millones de personas, y que tiene en sus manos la educación de un millón y medio de niños”.

COROLARIO

Es necesario reflexionar en todas estas atrocidades, que sobrevienen a la niñez,  porque sigo creyendo que LOS NIÑOS SON LA SEMILLA DE LA QUE HAN DE LLEGAR LOS FRUTOS DULCES O AMARGOS, SEGÚN SEA NUESTRO INTERÉS EN ELLOS, ASÍ QUE PREGUNTO ¿CÓMO  QUEREMOS SEA HOY Y A FUTURO LA MIRADA DE LOS NIÑOS?