Opinion
Hablando y escribiendo

Consejo de Vialidad en Chihuahua

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Ernesto Avilés Mercado
sábado, 28 septiembre 2019 | 22:11

El muy lamentable fallecimiento de Noel Alejandro Hernández Barrera, joven estudiante de medicina de la Universidad de Durango campus Chihuahua, con apenas 18 años de edad, víctima de un accidente automovilístico sobre la avenida la Cantera, minutos antes del medio día, así como de la también estudiante de Medicina de la UNAM Osiris Juárez Arteaga, a causa de otro  accidente. Son desgraciadamente, los últimos fallecimientos de una serie de muertes sin sentido, que se presentan de manera cotidiana, por circular con exceso de velocidad y por la falta de atención por parte de las autoridades para prevenir estos accidentes.

Aquí en Chihuahua, existe un Consejo de Vialidad, integrado por personas representativas de la sociedad, interesados en trabajar de manera coordinada con las autoridades estatales y municipales, que de manera voluntaria y gratuita, aportan su tiempo, esfuerzo y trabajo para sugerir a las autoridades se tomen medidas preventivas para abatir los altos índices de accidentes, que lamentablemente, cobran la vida, principalmente, en lo mejor de nuestra sociedad como son los jóvenes.

Ha sido gracias a este consejo de Vialidad, como se logró la donación de más de 100 cámaras personales para que las portaran los agentes de vialidad, así como también, vallas de concreto para dividir los carriles en avenidas de alto flujo, como la Cantera, para evitar que un vehículo pueda impactarse con otro de frente que circula en sentido contrario, lamentablemente, en el primer caso, las autoridades de vialidad no han autorizado que los agentes porten esas cámaras, y se encuentran arrumbadas en una de las bodegas de la propia corporación, y en el caso de las vallas que fueron donadas y que solamente le pudiera corresponder al municipio de la capital el colocarlas donde corresponda, el propio Carlos Humberto Cabello Gil, director de Obras Públicas del Municipio, manifestó recientemente su imposibilidad para hacerlo, por carecer de presupuesto para colocarlas.

Numerosas han sido las ocasiones en las que el propio Consejo de Vialidad, ha propuesto que se coloquen nuevamente las cámaras para infraccionar a los vehículos que circulan con exceso de velocidad; se han tenido también reuniones con legisladores, donde se les ha explicado con estadísticas y datos duros que es urgente que se tomen medidas para SALVAR VIDAS, reducir los índices de velocidad en avenidas como el Periférico de la Juventud, La Cantera y otras.

No existe interés real por parte de las autoridades para atender este llamado y desgraciadamente, su indiferencia y falta de atención, es lo que genera que en nuestra sociedad se presenten estos decesos.

El Gobierno del Estado, sólo contempla a la Dirección de Vialidad como una fuente permanente de ingresos frescos para solventar gastos diversos en diferentes renglones de la administración, pero no para mejorar la infraestructura vial que tanta falta nos hace. 

Se prefiere solventar a una plantilla enorme de agentes de vialidad que como depredadores se mantienen acechando a los conductores, levantando infracciones por diferentes motivos, hasta alcanzar la cuota diaria que les imponen.

Se ha hecho pública la declaración del delegado de Vialidad en el sentido de que se aplicará el cero tolerancia para los conductores que circulen a 61 km por hora en La Cantera, pero debería de aplicar también ese cero tolerancia en contra de sus agentes; además de colocar las vallas de concreto para mantener a los vehículos en sus carriles, evitando que por velocidad o descuido, invadan los de contraflujo y se impacte de frente contra los demás.

En contraste, cada día se aperturan mas establecimientos con venta de vinos y licores, disfrazadas de cervecerías, que los fines de semana cierran hasta las 5 o 6 de la mañana, con la complicidad de las propias autoridades, generando un problema serio y real sobre la integridad de quienes salen a esas horas y pretenden conducir, pero además de quienes se les atraviesan en el camino.

Ni el gobernador Javier Corral, como tampoco la presidenta municipal María Eugenia Campos Galván, pueden generar la suficiente empatía con los padres de los jóvenes fallecidos, porque simplemente no tienen hijos, y no pueden entender el dolor tan grande que representa su pérdida, pero sí tienen la responsabilidad de gobernar para todos y demostrar que les interesa la prevención y la vida de los chihuahuenses.